LDB Arquitectura

Exposiciones maestras

Fiestas mundiales La arquitectura de las exposiciones mundiales esuna lección que debemos aprender

 

Frente al río Sena, la Cité de la Musique escucha La vie en rose , cantada por Edith Piaf, y observa una dama bellísima y de hierro. Esta torre femenina y delineada por Gustave Eiffel se ofrece al mundo desde la Exposición Universal celebrada en París en 1889. La obra conforma un hito histórico y urbano. Con la torre se conmemoraron los cien años de la toma de la Bastilla, y ella representa uno de los puntos más altos de la sapiencia constructiva de la era industrial, al tiempo que es estéticamente espléndida.

 

En esta época, en Francia se difundieron las posturas del arquitecto, arqueólogo y escritor francés Eugène Viollet-le-Duc. Él defendió el uso del hierro, y en sus Coloquios sobre la arquitectura (1863) sentó parte de las bases de la modernidad del siglo XX. Esta actitud, abierta hacia nuevos planteamientos, es el aire que se respiró al diseñar la Torre Eiffel, la que –por su valor universal– terminó brillando en el tiempo.

 

Arco triunfal. Un año antes, en Barcelona, se había celebrado otra exposición universal. Esta contó con aportes de arquitectos como Lluís Doménech i Montaner, quien afirmó: “La palabra final de toda conversación sobre arquitectura, la cuestión capital de toda crítica, viene a girar, sin querer, alrededor de una idea, una arquitectura moderna nacional”.

 

Esta postura se percibe en las intervenciones que se construyeron para aquella exposición. Una de las obras fue el Arco del Triunfo, diseñado por el arquitecto Joseph Vilaseca i Casanovas. Este proyecto era el ingreso en la exposición, caso similar a la que la Torre Eiffel mostraría un año después. El arco y la torre marcaban el acceso al campo ferial respectivo.

 

El arco barcelonés fue seleccionado después de que los organizadores rechazaron la oferta de Eiffel de construir su torre en la exposición catalana.

 

Para esos dos encuentros, París y Barcelona realizaron gran cantidad de obras. Expusieron así sus posiciones ideológicas sobre cómo comprendían que debía ser la arquitectura del momento. La estética, los avances en la crítica y la evolución del pensamiento se reflejaron en estos hitos históricos, culturales y urbanos.

 

Pabellones atemporales. En el siglo XX, y en varios casos, las exposiciones mundiales destacaron gracias a los pabellones. Estos son obras simbólicas, representativas de colectividades y de un amplio carácter de vanguardia. A su vez, los pabellones fueron laboratorios de nuevas líneas de diseño, emblemas de una nueva experimentación arquitectónica y, en varios casos, obras que colaboraron con el crecimiento urbano y cultural de una ciudad.

 

Los espacios creados para albergar encuentros efímeros han influido enormemente en la evolución de las ideas del diseño. Así, para la Exposición Internacional de Barcelona de 1929, se construyó el emblemático Pabellón Alemán, de Mies van der Rohe, síntesis suprema de las vanguardias de aquel momento.

 

Más recientemente, el Pabellón del Japón, diseñado por Tadao Ando para la Expo Sevilla 92, respondió a una síntesis de la cultura japonesa en una obra de 5.660 m², construida en su exterior de madera de Iroko (África), y su interior, de abeto canadiense.

 

En Lisboa, el magnífico Pabellón de Portugal para la Expo 98 fue diseñado por el arquitecto Alvaro Siza y estructurado por el prestigioso ingeniero Cecil Balmond. La obra sobresale por su “minimalismo estructural” pues conforma una delgadísima losa de concreto de forma curvada.

 

Con ese proyecto se procuró enriquecer el entorno y vincularse a él. Según Siza, “es un pabellón lo más sereno posible porque hay poco control en este amontonamiento de construcciones”.

 

Curvas. En el 2008, se realizó la Expo Zaragoza 2008. Esta procuró activar la zona de la ciudad donde se desarrolló el encuentro. Las obras significaron un reto de gran escala para la ciudad, que construyó el sugerente y refinado Pabellón de España, planteado por Francisco Mangado. Este edificio trae a la memoria la imagen de la arquitectura de Shigeru Ban. Con una multiplicidad de columnas, representa los bambúes dentro de un bosque con agua: imagen que recuerda los manglares en el trópico costarricense.

 

En Londres sobresalen admirables experimentos arquitectónicos desarrollados por La Serpentine Gallery. Anualmente, esa entidad crea un pabellón con un arquitecto de calidad internacional reconocida. Destacan los planteados por Oscar Niemeyer (2003), Frank O. Gehry (2008) y Kazuyo Sejima y Ryue Nishizawa (SANNA, 2009).

 

A su vez, sobresalen los pabellones en los que participó Cecil Balmond con los arquitectos Alvaro Siza y Eduardo Souto de Moura (2005) y Rem Koolhaas (2006).

 

El más reciente Serpentine Gallery Pavilion, de SANNA, corresponde a una forma sugestiva con suaves curvas de aluminio pulido, la que refleja y reproduce el contexto inmediato, al tiempo que fluye libremente “como el humo entre los árboles”, según comentaron los autores.

 

Mejor ciudad, mejor vida. Actualmente, China prepara su Exposición Shanghai 2010, y ya se visualizan pabellones que contienen una estética contemporánea de gran valor, como los de Dinamarca, Francia y Chile.

 

Este encuentro ya ha invitado a Costa Rica a ser parte. En nuestro medio, contamos con una tradición limitada en ejemplos de arquitectura temporal, y esta invitación es un reto en gran escala.

 

En numerosas oportunidades, el Festival Internacional de las Artes (FIA) ha sido el ejercicio de mayor importancia en cuanto a diseño arquitectónico de esta clase en nuestro país.

 

Los festivales han tomado sectores de la ciudad y los han reformado temporalmente en espacios para el enriquecimiento cultural y para el fortalecimiento social y del espacio público.

 

En el campo deportivo destacan la construcción de infraestructura para los Juegos Nacionales, los cuales aprovechan este “pretexto” para desarrollar obra deportiva en diversas zonas. A su vez, nuestro país cuenta con estaciones de tren de gran valor histórico y arquitectónico. Estas se ubican a lo largo de las líneas férreas que recorren el país y en ocasiones se han utilizado como espacios culturales y artísticos.

 

Casa y Oficina y Su Casa en Vivo fueron dos actividades privadas que permitieron observar ejercicios de diseño interior. Ambas reformaron casas existentes en el Paseo Colón y en el barrio Amón.

 

En suelo costarricense, los “proyectos temporales”, como los mencionados, han sido la antesala de intervenciones que podríamos desarrollar para fortalecer nuestra experiencia. Se podrían vigorizar nuevas posturas arquitectónicas, reactivar sectores deteriorados, apoyar la realización de un sólido debate urbano, y fortalecer las iniciativas que han tenido instituciones como el proyecto En la Calle, del Museo de Arte y Diseño Contemporáneo.

 

A su vez, la invitación de China a Costa Rica a la Exposición Shanghai 2010 lleva tres retos directos: el reto de organizarnos para realizar obras de gran envergadura; el reto de representar, en un solo acto, nuestra cultura, y el reto de revisar nuestra arquitectura contemporánea.

 

Esos retos representan dificultades, pero estas solo podrían enriquecernos. Después de todo, al hablar de arquitectura, “el asunto es transformar las dificultades en apoyos”, ha comentado Alvaro Siza al referirse a su Pabellón en Lisboa.

Luis Diego Barahona

La Nación

Costa Rica

2009

San José

Costa Rica

info@ldbarquitectura.com

(506) 22800670

2020

Fiestas mundiales La arquitectura de las exposiciones mundiales esuna lección que debemos aprender

 

Frente al río Sena, la Cité de la Musique escucha La vie en rose , cantada por Edith Piaf, y observa una dama bellísima y de hierro. Esta torre femenina y delineada por Gustave Eiffel se ofrece al mundo desde la Exposición Universal celebrada en París en 1889. La obra conforma un hito histórico y urbano. Con la torre se conmemoraron los cien años de la toma de la Bastilla, y ella representa uno de los puntos más altos de la sapiencia constructiva de la era industrial, al tiempo que es estéticamente espléndida.

 

En esta época, en Francia se difundieron las posturas del arquitecto, arqueólogo y escritor francés Eugène Viollet-le-Duc. Él defendió el uso del hierro, y en sus Coloquios sobre la arquitectura (1863) sentó parte de las bases de la modernidad del siglo XX. Esta actitud, abierta hacia nuevos planteamientos, es el aire que se respiró al diseñar la Torre Eiffel, la que –por su valor universal– terminó brillando en el tiempo.

 

Arco triunfal. Un año antes, en Barcelona, se había celebrado otra exposición universal. Esta contó con aportes de arquitectos como Lluís Doménech i Montaner, quien afirmó: “La palabra final de toda conversación sobre arquitectura, la cuestión capital de toda crítica, viene a girar, sin querer, alrededor de una idea, una arquitectura moderna nacional”.

 

Esta postura se percibe en las intervenciones que se construyeron para aquella exposición. Una de las obras fue el Arco del Triunfo, diseñado por el arquitecto Joseph Vilaseca i Casanovas. Este proyecto era el ingreso en la exposición, caso similar a la que la Torre Eiffel mostraría un año después. El arco y la torre marcaban el acceso al campo ferial respectivo.

 

El arco barcelonés fue seleccionado después de que los organizadores rechazaron la oferta de Eiffel de construir su torre en la exposición catalana.

 

Para esos dos encuentros, París y Barcelona realizaron gran cantidad de obras. Expusieron así sus posiciones ideológicas sobre cómo comprendían que debía ser la arquitectura del momento. La estética, los avances en la crítica y la evolución del pensamiento se reflejaron en estos hitos históricos, culturales y urbanos.

 

Pabellones atemporales. En el siglo XX, y en varios casos, las exposiciones mundiales destacaron gracias a los pabellones. Estos son obras simbólicas, representativas de colectividades y de un amplio carácter de vanguardia. A su vez, los pabellones fueron laboratorios de nuevas líneas de diseño, emblemas de una nueva experimentación arquitectónica y, en varios casos, obras que colaboraron con el crecimiento urbano y cultural de una ciudad.

 

Los espacios creados para albergar encuentros efímeros han influido enormemente en la evolución de las ideas del diseño. Así, para la Exposición Internacional de Barcelona de 1929, se construyó el emblemático Pabellón Alemán, de Mies van der Rohe, síntesis suprema de las vanguardias de aquel momento.

 

Más recientemente, el Pabellón del Japón, diseñado por Tadao Ando para la Expo Sevilla 92, respondió a una síntesis de la cultura japonesa en una obra de 5.660 m², construida en su exterior de madera de Iroko (África), y su interior, de abeto canadiense.

 

En Lisboa, el magnífico Pabellón de Portugal para la Expo 98 fue diseñado por el arquitecto Alvaro Siza y estructurado por el prestigioso ingeniero Cecil Balmond. La obra sobresale por su “minimalismo estructural” pues conforma una delgadísima losa de concreto de forma curvada.

 

Con ese proyecto se procuró enriquecer el entorno y vincularse a él. Según Siza, “es un pabellón lo más sereno posible porque hay poco control en este amontonamiento de construcciones”.

 

Curvas. En el 2008, se realizó la Expo Zaragoza 2008. Esta procuró activar la zona de la ciudad donde se desarrolló el encuentro. Las obras significaron un reto de gran escala para la ciudad, que construyó el sugerente y refinado Pabellón de España, planteado por Francisco Mangado. Este edificio trae a la memoria la imagen de la arquitectura de Shigeru Ban. Con una multiplicidad de columnas, representa los bambúes dentro de un bosque con agua: imagen que recuerda los manglares en el trópico costarricense.

 

En Londres sobresalen admirables experimentos arquitectónicos desarrollados por La Serpentine Gallery. Anualmente, esa entidad crea un pabellón con un arquitecto de calidad internacional reconocida. Destacan los planteados por Oscar Niemeyer (2003), Frank O. Gehry (2008) y Kazuyo Sejima y Ryue Nishizawa (SANNA, 2009).

 

A su vez, sobresalen los pabellones en los que participó Cecil Balmond con los arquitectos Alvaro Siza y Eduardo Souto de Moura (2005) y Rem Koolhaas (2006).

 

El más reciente Serpentine Gallery Pavilion, de SANNA, corresponde a una forma sugestiva con suaves curvas de aluminio pulido, la que refleja y reproduce el contexto inmediato, al tiempo que fluye libremente “como el humo entre los árboles”, según comentaron los autores.

 

Mejor ciudad, mejor vida. Actualmente, China prepara su Exposición Shanghai 2010, y ya se visualizan pabellones que contienen una estética contemporánea de gran valor, como los de Dinamarca, Francia y Chile.

 

Este encuentro ya ha invitado a Costa Rica a ser parte. En nuestro medio, contamos con una tradición limitada en ejemplos de arquitectura temporal, y esta invitación es un reto en gran escala.

 

En numerosas oportunidades, el Festival Internacional de las Artes (FIA) ha sido el ejercicio de mayor importancia en cuanto a diseño arquitectónico de esta clase en nuestro país.

 

Los festivales han tomado sectores de la ciudad y los han reformado temporalmente en espacios para el enriquecimiento cultural y para el fortalecimiento social y del espacio público.

 

En el campo deportivo destacan la construcción de infraestructura para los Juegos Nacionales, los cuales aprovechan este “pretexto” para desarrollar obra deportiva en diversas zonas. A su vez, nuestro país cuenta con estaciones de tren de gran valor histórico y arquitectónico. Estas se ubican a lo largo de las líneas férreas que recorren el país y en ocasiones se han utilizado como espacios culturales y artísticos.

 

Casa y Oficina y Su Casa en Vivo fueron dos actividades privadas que permitieron observar ejercicios de diseño interior. Ambas reformaron casas existentes en el Paseo Colón y en el barrio Amón.

 

En suelo costarricense, los “proyectos temporales”, como los mencionados, han sido la antesala de intervenciones que podríamos desarrollar para fortalecer nuestra experiencia. Se podrían vigorizar nuevas posturas arquitectónicas, reactivar sectores deteriorados, apoyar la realización de un sólido debate urbano, y fortalecer las iniciativas que han tenido instituciones como el proyecto En la Calle, del Museo de Arte y Diseño Contemporáneo.

 

A su vez, la invitación de China a Costa Rica a la Exposición Shanghai 2010 lleva tres retos directos: el reto de organizarnos para realizar obras de gran envergadura; el reto de representar, en un solo acto, nuestra cultura, y el reto de revisar nuestra arquitectura contemporánea.

 

Esos retos representan dificultades, pero estas solo podrían enriquecernos. Después de todo, al hablar de arquitectura, “el asunto es transformar las dificultades en apoyos”, ha comentado Alvaro Siza al referirse a su Pabellón en Lisboa.