LDB Arquitectura

La ciudad mixta y compacta. Gran protagonista del VI Congreso Líneas

En el contexto actual de la arquitectura mundial, perneado por una tendencia cada vez más creciente del profesional hacia la búsqueda de la fama y el reconocimiento, el hecho de que cinco arquitectos se reúnan para debatir sobre el verdadero rol de su profesión devuelve la esperanza a las ciudades contemporáneas y, por ende, a todos los que vivimos en ellas.

 

La cita fue posible gracias al Congreso Líneas, evento organizado por el arquitecto Luis Diego Barahona, y que en su sexta edición demostró, nuevamente, su enorme poder de convocatoria.

 

Así, gran cantidad de asistentes fueron testigos de un interesante recorrido por algunos proyectos enfocados en el hombre y en la ciudad, en compañía de reflexiones profundas acerca del quehacer de la arquitectura y sus desafíos para el nuevo siglo. El escenario fue la sede del Colegí Federado de Ingenieros y Arquitectos y entre los participantes destacó (por la fuerza de su disertación), el español Luis Fernández-Galiano, quien de manera elocuente hizo un claro llamado a reivindicar el papel de una profesión que con el tiempo ha perdido sus valores originales.

 

Por su parte, el arquitecto de origen costarricense radicado en Houston, Carlos Jiménez, tuvo su espacio mediante una amena teleconferencia, aunque realmente lamentamos si ausencia de manera física debido a compromisos profesionales.

 

“una ciudad inspirada en nuestros antiguos barrios, donde había de todo en un solo lugar”: es el eje sobre el que versó el seminario, uno de los más esperados por la comunidad arquitectónica, debido a la inteligencia con la cual se articula, año con año, la propuesta.

 

Para esta sexta edición, el tema de “ciudad mixta y compacta” fue la excusa perfecta para plantear serias inquietudes sobre la importancia de retomar modelos del pasado, cuya funcionalidad y estética resultaron exitosas en su momento y continúan siéndolo aún hoy. Además, la verdadera misión de edificios insignes fue uno de los temas secundarios, vistos como elementos complementarios de gran relevancia, pero primero por su función y no tanto por su apariencia.

 

También destacaron Oliver Schüte, de Alemania; Giancarlo Mazzanti, de Colombia; y Luis Diego Barahona, quien representó a Costa Rica. Todos ellos fueron los encargados de explicar, con lenguaje sencillo y enfático, las ventajas de una ciudad mixta y compacta, en la cual convivan en un mismo espacio varios

protagonistas como la vivienda, el comercio, las plazas y los parques.

 

Así, en palabras de Luis Diego Barahona, este concepto remite a planteamientos contemporáneos de un uso de sueño integrado y con una amplia riqueza social, el cual es opuesto al movimiento moderno de zonificación. Sostenibilidad, ahorro energético y demás fueron otrosde los incitados a una actividad que aporta, en gran cantidad, al enriquecimiento de la arquitectura en la esfera local.

 

Luis Fernández-Galiano: Arquitectura con carácter esencial

Caroll Rojas

Fotografías de Gerardo Marín

Revista Estilos y Casas / Costa Rica 2009

 

Cual “filósofo de la arquitectura”, y con una extraordinaria elocuencia, el español Luis Fernández-Galiano reflexionó acerca del estado actual de esta disciplina, la cual, según sus propias palabras, se enfrenta a un “enorme desafío histórico”. El escenario para su disertación fue el CFIA, durante el recién celebrado Congreso Líneas.

 

Más que un arquitecto, Luis Fernández-Galiano es un intelectual completo, cuya misión en la vida pareciera ser la de persuadir a su propio gremio de una verdad inexorable. La tarea la asume con valentía y con dejos de preocupación, ante el panorama actual, no sólo de su profesión, sino del planeta en sí. “Este es un momento de crisis, no sólo económica, sino climática, debido a la mala gobernanza del planeta, y los arquitectos tenemos una cuota de responsabilidad por el uso de la energía en los edificios”, explicó al tiempo que propuso una solución: la creación de ciudades verdes.

 

“La arquitectura debe cambiar su posición”. Esta fue una de las sentencias más utilizadas durante su ponencia, que también se centró en una de las realidades de la arquitectura del presente siglo: “ha reducido su ámbito a lo estético”. En este sentido, Fernández-Galiano criticó fuertemente el papel del “arquitecto estrella”, quien incluso se ha aliado a los políticos de turno en su búsqueda de fama, reconocimiento y dinero. Por otro lado, este profesional hizo un llamado a volver a la esencia de la arquitectura, cuya prioridad debe ser “hacer un mundo más habitable”.

 

“El arquitecto debe aliviar el dolor y no sólo registrarlo”, expresó al referirse a esos proyectos glamorosos y de difícil lectura que, con sus formas extravagantes, retratan la esquizofrenia en la cual está inmersa la humanidad.

 

“Por confuso que sea el mundo, debemos tener la capacidad de alinear el caos y no sólo representarlo. En medio del caos, debe haber algo de orden y a los arquitectos nos toca asumir este reto”, aseguró, convencido de que el camino de la arquitectura, en un corto plazo, es reordenar el espacio físico sin depender de los combustibles fósiles. “El problema es el clima y la ciudad es la solución”,

una ciudad que debe replantearse en su búsqueda de un modelo sostenible, que tenga como punto de partida una respuesta, no sólo estética, sino territorial. “La ciudad europea, con su densidad, es un extraordinario legado”, puntualizó quien cree de manera contundente que el arquitecto no sólo debe materializar sus propios sueños, sino los de toda una colectividad.

 

Luis Fernández-Galiano en breve:

 

Catedrático de Proyectos en la Escuela de Arquitectura de la Universidad Politécnica de Madrid. Dirige las revistas AV/Arquitectura Viva y colabora en la sección de arquitectura del diario El País. Ha sido profesor invitado en las universidades de Rice, Harvard, Princeton en Estados Unidos; y en la Complutense de Madrid. Fue presidente del jurado de la 9ª Bienal de Arquitectura de Venecia y de la XV Bienal de Arquitectura de Chile; además, fue experto y jurado del premio europeo Mies van der Rohe. Entre sus libros se cuentan La quimera moderna, El fuego y la memoria, y Spain Builds, este último en colaboración con el MoMA.

 

Arq. Carlos Jiménez: de Atlanta a Houston

Caroll Rojas

Fotografías de Gerardo Marín

Revista Estilos y Casas / Costa Rica 2009

 

Radicado en Houston desde hace 26 años, el arquitecto costarricense Carlos Jiménez estuvo presente, mediante una teleconferencia, en el recién celebrado Congreso Líneas. Su recorrido por tres de las ciudades más importantes de Estados Unidos, fue el marco perfecto para la presentación de algunos de sus proyectos más recientes.

 

Filadelfia, Atlanta y Houston: tres ciudades, tres densidades distintas. En cada una de ellas ha estampado su huella uno de los arquitectos de origen costarricense con mayor éxito en la esfera internacional y quien, lejos de olvidar su país natal, continuamente se encuentra en contacto con sus colegascompatriotas.

 

Así, nuevamente, el auditorio presente en la última edición del Congreso Líneas tuvo la oportunidad de admirar el trabajo reciente de Carlos Jiménez, profesional que de manera concreta y acertada, recorrió parte de la historia de estas emblemáticas metrópolis, al tiempo que ofreció un vistazo a los graves problemas

que las aquejan en materia de urbanismo. El recorrido inició con Filadelfia, una ciudad que en sus inicios fue compacta y un buen ejemplo de articulación, pero que hoy sufre las consecuencias de un crecimiento desordenado. “La idea de William Pen, quien fundó Filadelfia a principios de 1600, se desvaneció con el tiempo. Hoy somos testigos del total derrumbe del orden y la jerarquía”, explicó el arquitecto Jiménez.

 

Uno de sus proyectos en esta parte del país es una escuela de arte, inmersa en una de las universidades públicas más importantes, cuyo principal reto fue ajustarse a un bajo presupuesto. “La idea fue crear una gran riqueza de vida mixta y pública”, explicó Jiménez, al recorrer este modesto edificio, al que describió como un “festival de luz y movimiento” y en el cual el color fue utilizado como un material más, con excelentes resultados visuales.

 

Con respecto a Atlanta, ciudad fundada en 1834 bajo el modelo de intercambio de comercio, Carlos Jiménez deleitó a la audiencia con un programa de verdadera austeridad, que tiene la particularidad de convivir con una obra del célebre arquitecto Richard Meier, en el cual también intervino el no menos afamado arquitecto Renzo Piano, quien tiempo después realizara una ampliación del mismo espacio. En esta ocasión, la edificación del costarricense es un museo, al cual su creador definió como “un embajador cortés entre dos escalas”.

 

Concluyó con Houston, su ciudad “adoptiva”. Carlos Jiménez destacó cómo esta urbe, que nació de la nada, forjada por el capitalismo, se ha extendido “hacia todos lados en dimensiones exageradas”. En Houston, los centros quedan desnudos por la noche bajo el embrujo de la energía y la libertad”, reflexionó convencido de la importancia de hacer algo por las ciudades norteamericanas, que han olvidado el modelo mixto y compacto. Precisamente, en Houston, su oficina recién concluyó una obra de tipo residencial, ubicada en el centro y al que el profesional denominó como “casa suburbana”, en la cual sobresale la maximización de las vistas.

 

“Es hora de trasladar nueva vida a los centros. Esa es la forma de sobrevivir que tienen las ciudades”, concluyó Jiménez, quien lamentó no haber podido asistir personalmente al encuentro con la comunidad arquitectónica local debido a situaciones laborales de fuerza mayor.

 

Carlos Jiménez en breve:

 

Arquitecto nacido en Costa Rica y profesor en las universidades de Estados Unidos, entre las cuales destacan: Rice, Texas A & M, U.C.L.A., Houston, Harvard, California, Berkeley y Oregon. Es miembro del Jurado del Pritzker Architecture Prize (2000-2008). Ha obtenido diversos reconocimientos, entre ellos el AIA Houston Honor Award (2007), Charles Duncan Award, Rice University (2006), Chicago Athenaeum American Architecture Award (2004); Architectural Record House Award (2004, 1996, 1994, 1990), y League of New York Young Architects (1988). También ha expuesto en museos y galerías en varias ciudades del mundo.

 

Arq. Giancarlo Mazzanti: El edificio simbólico: un generador de vida urbana

Caroll Rojas

Fotografías de Gerardo Marín

Revista Estilos y Casas / Costa Rica 2009

 

Pocas veces se conoce a un arquitecto que, en 24 años de carrera independiente, solamente haya realizado un proyecto de tipo residencial. Este es el caso de Giancarlo Mazzanti, un profesional comprometido con el espacio público y, por ende, con la sociedad, y cuyo legado en las ciudades incluye la creación de edificios emblemáticos que sobresalen, no sólo por su estética, sino por su funcionalidad.

 

La primera visita de este arquitecto colombiano a Costa Rica fue en el contexto de la última edición del Congreso Líneas, celebrado en el Colegio Federado de Ingenieros y Arquitectos. Su ponencia, más que reflexiones en torno a la arquitectura contemporánea, se centró en la presentación de una serie de proyectos, en los cuales destacaron un par de edificios que ya son emblemáticos para las ciudades que los albergan. Se trata de una biblioteca pública, ubicada en uno de los barrios más polémicos de Medellín, y una villa deportiva situada en Bogotá.

 

En ambos casos, se obtuvo el proyecto por encargo, luego de ganar un concurso abierto.- “Los concursos son una oportunidad para los jóvenes arquitectos y un ejemplo de democratización”, señaló el arquitecto a propósito del tema. Así la biblioteca pública del Barrio Santo Domingo se erige en lo alto de la ciudad de Medellín, conocida como “la capital de las montañas”.

 

Con este edificio se rescató un sector estigmatizado por la figura de Pablo Escobar, al construir un símbolo de la ciudad, que con su presencia contribuyó a devolverle la identidad a miles de personas.

 

De tal manera se comprueba, una vez más, el enorme poder de una profesión que es capaz de generar cambio: “La arquitectura puede ser mucho más que un edificio para ser contemplado”, argumentó Mazzanti, al explicar cómo este edificio, que se inserta en el paisaje emulando tres sólidas rocas, logró grandes transformaciones sociales. Por su parte, el escenario para los futuros juegos deportivos suramericanos por realizarse en el 2010 consiste en un ingenioso sistema de bandas independientes que puede ser extendido según la necesidad. Con este versátil proyecto, el uso del edificio va más allá y trasciende el deporte, para convertirse en un espacio multifuncional. De él sobresale, al igual que en el caso de la biblioteca pública del Barrio Santo Domingo, la mimetización con el entorno, pues simula montañas tanto en su forma, como en su color y textura.

 

Especializado en arquitectura para centros educativos, Giancarlo Mazzanti también compartió con sus colegas costarricenses cómo el espacio puede funcionar en términos de pedagogía.”Es cuestión de buscar potenciar espacios de encuentro lúdico y luchar para que sea funcional y que los niños puedan apropiarse del sitio. Por eso busco conectores y pequeños espacios de reunión”, puntualizó este arquitecto, que recién acaba de entregar un programa para la

creación de 28 preescolares en zonas pobres, destinados a la educación de niños entre los 0 y los 5 años.

 

Giancarlo Mazzanti en breve

 

Arquitecto graduado de la Universidad Javeriana. Además, estudió Diseño Industrial, Historia y Teoría de la Arquitectura, en la Universidad de Florencia. Ha sido profesor en las universidades Javeriana, de los Andes y Tadeo Lozano, en Bogotá. Desde 1995 dirige su propio despacho. En 2006 fue ganador de la XX Bienal Colombiana de Arquitectura en la categoría de espacio público. También ganó la Bienal Iberoamericana de Arquitectura y Urbanismo 2008. Sus principales obras son bibliotecas en Medellín y el Centro Cultural de España en Bogotá.

Caroll Rojas

Estilos y Casas

Costa Rica

2009

San José

Costa Rica

info@ldbarquitectura.com

(506) 22800670

2020

En el contexto actual de la arquitectura mundial, perneado por una tendencia cada vez más creciente del profesional hacia la búsqueda de la fama y el reconocimiento, el hecho de que cinco arquitectos se reúnan para debatir sobre el verdadero rol de su profesión devuelve la esperanza a las ciudades contemporáneas y, por ende, a todos los que vivimos en ellas.

 

La cita fue posible gracias al Congreso Líneas, evento organizado por el arquitecto Luis Diego Barahona, y que en su sexta edición demostró, nuevamente, su enorme poder de convocatoria.

 

Así, gran cantidad de asistentes fueron testigos de un interesante recorrido por algunos proyectos enfocados en el hombre y en la ciudad, en compañía de reflexiones profundas acerca del quehacer de la arquitectura y sus desafíos para el nuevo siglo. El escenario fue la sede del Colegí Federado de Ingenieros y Arquitectos y entre los participantes destacó (por la fuerza de su disertación), el español Luis Fernández-Galiano, quien de manera elocuente hizo un claro llamado a reivindicar el papel de una profesión que con el tiempo ha perdido sus valores originales.

 

Por su parte, el arquitecto de origen costarricense radicado en Houston, Carlos Jiménez, tuvo su espacio mediante una amena teleconferencia, aunque realmente lamentamos si ausencia de manera física debido a compromisos profesionales.

 

“una ciudad inspirada en nuestros antiguos barrios, donde había de todo en un solo lugar”: es el eje sobre el que versó el seminario, uno de los más esperados por la comunidad arquitectónica, debido a la inteligencia con la cual se articula, año con año, la propuesta.

 

Para esta sexta edición, el tema de “ciudad mixta y compacta” fue la excusa perfecta para plantear serias inquietudes sobre la importancia de retomar modelos del pasado, cuya funcionalidad y estética resultaron exitosas en su momento y continúan siéndolo aún hoy. Además, la verdadera misión de edificios insignes fue uno de los temas secundarios, vistos como elementos complementarios de gran relevancia, pero primero por su función y no tanto por su apariencia.

 

También destacaron Oliver Schüte, de Alemania; Giancarlo Mazzanti, de Colombia; y Luis Diego Barahona, quien representó a Costa Rica. Todos ellos fueron los encargados de explicar, con lenguaje sencillo y enfático, las ventajas de una ciudad mixta y compacta, en la cual convivan en un mismo espacio varios

protagonistas como la vivienda, el comercio, las plazas y los parques.

 

Así, en palabras de Luis Diego Barahona, este concepto remite a planteamientos contemporáneos de un uso de sueño integrado y con una amplia riqueza social, el cual es opuesto al movimiento moderno de zonificación. Sostenibilidad, ahorro energético y demás fueron otrosde los incitados a una actividad que aporta, en gran cantidad, al enriquecimiento de la arquitectura en la esfera local.

 

Luis Fernández-Galiano: Arquitectura con carácter esencial

Caroll Rojas

Fotografías de Gerardo Marín

Revista Estilos y Casas / Costa Rica 2009

 

Cual “filósofo de la arquitectura”, y con una extraordinaria elocuencia, el español Luis Fernández-Galiano reflexionó acerca del estado actual de esta disciplina, la cual, según sus propias palabras, se enfrenta a un “enorme desafío histórico”. El escenario para su disertación fue el CFIA, durante el recién celebrado Congreso Líneas.

 

Más que un arquitecto, Luis Fernández-Galiano es un intelectual completo, cuya misión en la vida pareciera ser la de persuadir a su propio gremio de una verdad inexorable. La tarea la asume con valentía y con dejos de preocupación, ante el panorama actual, no sólo de su profesión, sino del planeta en sí. “Este es un momento de crisis, no sólo económica, sino climática, debido a la mala gobernanza del planeta, y los arquitectos tenemos una cuota de responsabilidad por el uso de la energía en los edificios”, explicó al tiempo que propuso una solución: la creación de ciudades verdes.

 

“La arquitectura debe cambiar su posición”. Esta fue una de las sentencias más utilizadas durante su ponencia, que también se centró en una de las realidades de la arquitectura del presente siglo: “ha reducido su ámbito a lo estético”. En este sentido, Fernández-Galiano criticó fuertemente el papel del “arquitecto estrella”, quien incluso se ha aliado a los políticos de turno en su búsqueda de fama, reconocimiento y dinero. Por otro lado, este profesional hizo un llamado a volver a la esencia de la arquitectura, cuya prioridad debe ser “hacer un mundo más habitable”.

 

“El arquitecto debe aliviar el dolor y no sólo registrarlo”, expresó al referirse a esos proyectos glamorosos y de difícil lectura que, con sus formas extravagantes, retratan la esquizofrenia en la cual está inmersa la humanidad.

 

“Por confuso que sea el mundo, debemos tener la capacidad de alinear el caos y no sólo representarlo. En medio del caos, debe haber algo de orden y a los arquitectos nos toca asumir este reto”, aseguró, convencido de que el camino de la arquitectura, en un corto plazo, es reordenar el espacio físico sin depender de los combustibles fósiles. “El problema es el clima y la ciudad es la solución”,

una ciudad que debe replantearse en su búsqueda de un modelo sostenible, que tenga como punto de partida una respuesta, no sólo estética, sino territorial. “La ciudad europea, con su densidad, es un extraordinario legado”, puntualizó quien cree de manera contundente que el arquitecto no sólo debe materializar sus propios sueños, sino los de toda una colectividad.

 

Luis Fernández-Galiano en breve:

 

Catedrático de Proyectos en la Escuela de Arquitectura de la Universidad Politécnica de Madrid. Dirige las revistas AV/Arquitectura Viva y colabora en la sección de arquitectura del diario El País. Ha sido profesor invitado en las universidades de Rice, Harvard, Princeton en Estados Unidos; y en la Complutense de Madrid. Fue presidente del jurado de la 9ª Bienal de Arquitectura de Venecia y de la XV Bienal de Arquitectura de Chile; además, fue experto y jurado del premio europeo Mies van der Rohe. Entre sus libros se cuentan La quimera moderna, El fuego y la memoria, y Spain Builds, este último en colaboración con el MoMA.

 

Arq. Carlos Jiménez: de Atlanta a Houston

Caroll Rojas

Fotografías de Gerardo Marín

Revista Estilos y Casas / Costa Rica 2009

 

Radicado en Houston desde hace 26 años, el arquitecto costarricense Carlos Jiménez estuvo presente, mediante una teleconferencia, en el recién celebrado Congreso Líneas. Su recorrido por tres de las ciudades más importantes de Estados Unidos, fue el marco perfecto para la presentación de algunos de sus proyectos más recientes.

 

Filadelfia, Atlanta y Houston: tres ciudades, tres densidades distintas. En cada una de ellas ha estampado su huella uno de los arquitectos de origen costarricense con mayor éxito en la esfera internacional y quien, lejos de olvidar su país natal, continuamente se encuentra en contacto con sus colegascompatriotas.

 

Así, nuevamente, el auditorio presente en la última edición del Congreso Líneas tuvo la oportunidad de admirar el trabajo reciente de Carlos Jiménez, profesional que de manera concreta y acertada, recorrió parte de la historia de estas emblemáticas metrópolis, al tiempo que ofreció un vistazo a los graves problemas

que las aquejan en materia de urbanismo. El recorrido inició con Filadelfia, una ciudad que en sus inicios fue compacta y un buen ejemplo de articulación, pero que hoy sufre las consecuencias de un crecimiento desordenado. “La idea de William Pen, quien fundó Filadelfia a principios de 1600, se desvaneció con el tiempo. Hoy somos testigos del total derrumbe del orden y la jerarquía”, explicó el arquitecto Jiménez.

 

Uno de sus proyectos en esta parte del país es una escuela de arte, inmersa en una de las universidades públicas más importantes, cuyo principal reto fue ajustarse a un bajo presupuesto. “La idea fue crear una gran riqueza de vida mixta y pública”, explicó Jiménez, al recorrer este modesto edificio, al que describió como un “festival de luz y movimiento” y en el cual el color fue utilizado como un material más, con excelentes resultados visuales.

 

Con respecto a Atlanta, ciudad fundada en 1834 bajo el modelo de intercambio de comercio, Carlos Jiménez deleitó a la audiencia con un programa de verdadera austeridad, que tiene la particularidad de convivir con una obra del célebre arquitecto Richard Meier, en el cual también intervino el no menos afamado arquitecto Renzo Piano, quien tiempo después realizara una ampliación del mismo espacio. En esta ocasión, la edificación del costarricense es un museo, al cual su creador definió como “un embajador cortés entre dos escalas”.

 

Concluyó con Houston, su ciudad “adoptiva”. Carlos Jiménez destacó cómo esta urbe, que nació de la nada, forjada por el capitalismo, se ha extendido “hacia todos lados en dimensiones exageradas”. En Houston, los centros quedan desnudos por la noche bajo el embrujo de la energía y la libertad”, reflexionó convencido de la importancia de hacer algo por las ciudades norteamericanas, que han olvidado el modelo mixto y compacto. Precisamente, en Houston, su oficina recién concluyó una obra de tipo residencial, ubicada en el centro y al que el profesional denominó como “casa suburbana”, en la cual sobresale la maximización de las vistas.

 

“Es hora de trasladar nueva vida a los centros. Esa es la forma de sobrevivir que tienen las ciudades”, concluyó Jiménez, quien lamentó no haber podido asistir personalmente al encuentro con la comunidad arquitectónica local debido a situaciones laborales de fuerza mayor.

 

Carlos Jiménez en breve:

 

Arquitecto nacido en Costa Rica y profesor en las universidades de Estados Unidos, entre las cuales destacan: Rice, Texas A & M, U.C.L.A., Houston, Harvard, California, Berkeley y Oregon. Es miembro del Jurado del Pritzker Architecture Prize (2000-2008). Ha obtenido diversos reconocimientos, entre ellos el AIA Houston Honor Award (2007), Charles Duncan Award, Rice University (2006), Chicago Athenaeum American Architecture Award (2004); Architectural Record House Award (2004, 1996, 1994, 1990), y League of New York Young Architects (1988). También ha expuesto en museos y galerías en varias ciudades del mundo.

 

Arq. Giancarlo Mazzanti: El edificio simbólico: un generador de vida urbana

Caroll Rojas

Fotografías de Gerardo Marín

Revista Estilos y Casas / Costa Rica 2009

 

Pocas veces se conoce a un arquitecto que, en 24 años de carrera independiente, solamente haya realizado un proyecto de tipo residencial. Este es el caso de Giancarlo Mazzanti, un profesional comprometido con el espacio público y, por ende, con la sociedad, y cuyo legado en las ciudades incluye la creación de edificios emblemáticos que sobresalen, no sólo por su estética, sino por su funcionalidad.

 

La primera visita de este arquitecto colombiano a Costa Rica fue en el contexto de la última edición del Congreso Líneas, celebrado en el Colegio Federado de Ingenieros y Arquitectos. Su ponencia, más que reflexiones en torno a la arquitectura contemporánea, se centró en la presentación de una serie de proyectos, en los cuales destacaron un par de edificios que ya son emblemáticos para las ciudades que los albergan. Se trata de una biblioteca pública, ubicada en uno de los barrios más polémicos de Medellín, y una villa deportiva situada en Bogotá.

 

En ambos casos, se obtuvo el proyecto por encargo, luego de ganar un concurso abierto.- “Los concursos son una oportunidad para los jóvenes arquitectos y un ejemplo de democratización”, señaló el arquitecto a propósito del tema. Así la biblioteca pública del Barrio Santo Domingo se erige en lo alto de la ciudad de Medellín, conocida como “la capital de las montañas”.

 

Con este edificio se rescató un sector estigmatizado por la figura de Pablo Escobar, al construir un símbolo de la ciudad, que con su presencia contribuyó a devolverle la identidad a miles de personas.

 

De tal manera se comprueba, una vez más, el enorme poder de una profesión que es capaz de generar cambio: “La arquitectura puede ser mucho más que un edificio para ser contemplado”, argumentó Mazzanti, al explicar cómo este edificio, que se inserta en el paisaje emulando tres sólidas rocas, logró grandes transformaciones sociales. Por su parte, el escenario para los futuros juegos deportivos suramericanos por realizarse en el 2010 consiste en un ingenioso sistema de bandas independientes que puede ser extendido según la necesidad. Con este versátil proyecto, el uso del edificio va más allá y trasciende el deporte, para convertirse en un espacio multifuncional. De él sobresale, al igual que en el caso de la biblioteca pública del Barrio Santo Domingo, la mimetización con el entorno, pues simula montañas tanto en su forma, como en su color y textura.

 

Especializado en arquitectura para centros educativos, Giancarlo Mazzanti también compartió con sus colegas costarricenses cómo el espacio puede funcionar en términos de pedagogía.”Es cuestión de buscar potenciar espacios de encuentro lúdico y luchar para que sea funcional y que los niños puedan apropiarse del sitio. Por eso busco conectores y pequeños espacios de reunión”, puntualizó este arquitecto, que recién acaba de entregar un programa para la

creación de 28 preescolares en zonas pobres, destinados a la educación de niños entre los 0 y los 5 años.

 

Giancarlo Mazzanti en breve

 

Arquitecto graduado de la Universidad Javeriana. Además, estudió Diseño Industrial, Historia y Teoría de la Arquitectura, en la Universidad de Florencia. Ha sido profesor en las universidades Javeriana, de los Andes y Tadeo Lozano, en Bogotá. Desde 1995 dirige su propio despacho. En 2006 fue ganador de la XX Bienal Colombiana de Arquitectura en la categoría de espacio público. También ganó la Bienal Iberoamericana de Arquitectura y Urbanismo 2008. Sus principales obras son bibliotecas en Medellín y el Centro Cultural de España en Bogotá.