LDB Arquitectura

¡Viva el Barrio!

Un grupo de vecinos del barrio Escalante en San José, preocupado por los problemas de seguridad que aquejaban la zona, se propuso impulsar una iniciativa para recuperar su hermoso e histórico vecindario de las garras de la inseguridad, el olvido, la desidia y el vandalismo. En algún sentido, todo empezó con el shock de un asalto. El robo los impulsó a unirse, a hablarse, a discutir, a querer mejorar la iluminación, la comunicación, la protección mutua. De ahí pasaron al deseo de embellecer y arborizar la zona.

 

Liderados por Manrique Odio, un joven ingeniero que nació y creció en aquel vecindario –hoy padre de cinco hijos y dueño de una empresa que tiene su sede en las inmediaciones- este grupo de personas interesadas en el desarrollo de la zona conformó hace varios años la Asociación de Vecinos del Barrio Escalante Siglo XXI. Gustavo Martín, Sabrina Vargas, Manfred Klausen, Ericka Salazar, Hernán Ortiz, Rolando Moreno, Óscar Molina, Marta Antillón, Francisco Castro son solo algunos de los nombres de quienes hicieron que la cosa empezara a andar. Se citaron los martes a las 7 p.m. Definieron un plan estratégico para poner en marcha sus aspiraciones: rótulos y cámaras en las calles, rampas para discapacitados, estación para que pare el tren, calles de adoquín, arborización, entre otras cosas, figuran en la lista de anhelos.

 

Sin embargo, como todos sabemos, del dicho al hecho, hay mucho trecho. No bastaban las buenas intenciones. Por fortuna para todos, las páginas de este periódico dieron cabida a reportajes sobre el replanteamiento del barrio Los Yoses que el arquitecto Luis Diego Barahona estaba diseñando. Estas notas de prensa más los artículos especializados que ese arquitecto publica los domingos en Áncora hicieron posible el establecimiento de valiosos nexos y sinergias. Fue gracias a Internet que finalmente pudieron contactarlo.

 

Se consolidó así una poderosa relación que ha hecho posible que el proyecto de renovación del barrio Escalante esté a punto de ver la luz. Se cuenta ya con el apoyo del Incofer, Fuerza y Luz y la Municipalidad de San José. Muchas empresas y entidades que tienen sede en el lugar se han convertido en patrocinadoras. Las primeras obras están a punto de ser contratadas por la Asociación. El arquitecto ha provisto invaluables insumos y contactos. La Asociación ahora busca reclutar la participación de muchos más vecinos para impulsar obras todavía de mayor impacto y envergadura. En suma, está a punto de arrancar un proyecto a cinco años que renovará el barrio Escalante.

 

Vecindario activo. De este proyecto, nada me parece más esperanzador que la participación activa y el interés de los vecinos. Son ellos quienes se reunieron para imaginar y consensuar un plan estratégico, quienes formaron la asociación. El entusiasmo con que recibieron esta iniciativa las autoridades, especialmente las municipales, y los actores dispuestos a contribuir a concretarlo, no es casual. Después de todo, la unión hace la fuerza y las autoridades necesitan del entusiasmo, la capacidad de organización y las ideas de quienes viven en los barrios y en las comunidades.

 

La participación de los vecinos en la solución de los temas críticos que atañen a las comunidades es uno de los elementos fundamentales para promover un espacio social y ambientalmente saludable. Los estudios más recientes en el campo de la convivencia y la seguridad ciudadana así lo demuestran. Son las comunidades más preocupadas por el bienestar de sus niños y por la calidad de su ambiente natural, físico y social, las que logran los mayores niveles de lo que hoy se conoce como “eficacia colectiva”. En ellas se desarrollan las capacidades y las competencias necesarias para desterrar la inseguridad, la violencia, el vandalismo y tantos otros males sociales que aquejan barrios, sectores y comunidades.

 

La importantísima investigación que condujo Felton Earls, psiquiatra y profesor de la Escuela de Medicina y de la Escuela de Salud Pública de Harvard, así lo demostró.

 

De este estudio se han derivado importantísimas enseñanzas para la prevención de las patologías sociales, para el diseño arquitectónico y la creación de nuevos y más prósperos ambientes urbanos, para la articulación de programas sociales y, por sobre todo, para el abordaje de planes de seguridad.

 

No hay duda de que podríamos estar ante un modelo de mejoramiento de la calidad de vida en nuestros barrios, ante una forma productiva y eficaz de desarrollo comunal.

 

Para implantarlo se requiere visión, temple, tenacidad, imaginación, energía, capacidad de diálogo, cooperación y ejecución. Se requiere, ante todo, inteligencia, espíritu de sacrificio, y compromiso para decir que ¡viva el barrio! y actuar en consecuencia.

Clotilde Fonseca

La Nación

Costa Rica

2010

San José

Costa Rica

info@ldbarquitectura.com

(506) 22800670

2020

Un grupo de vecinos del barrio Escalante en San José, preocupado por los problemas de seguridad que aquejaban la zona, se propuso impulsar una iniciativa para recuperar su hermoso e histórico vecindario de las garras de la inseguridad, el olvido, la desidia y el vandalismo. En algún sentido, todo empezó con el shock de un asalto. El robo los impulsó a unirse, a hablarse, a discutir, a querer mejorar la iluminación, la comunicación, la protección mutua. De ahí pasaron al deseo de embellecer y arborizar la zona.

 

Liderados por Manrique Odio, un joven ingeniero que nació y creció en aquel vecindario –hoy padre de cinco hijos y dueño de una empresa que tiene su sede en las inmediaciones- este grupo de personas interesadas en el desarrollo de la zona conformó hace varios años la Asociación de Vecinos del Barrio Escalante Siglo XXI. Gustavo Martín, Sabrina Vargas, Manfred Klausen, Ericka Salazar, Hernán Ortiz, Rolando Moreno, Óscar Molina, Marta Antillón, Francisco Castro son solo algunos de los nombres de quienes hicieron que la cosa empezara a andar. Se citaron los martes a las 7 p.m. Definieron un plan estratégico para poner en marcha sus aspiraciones: rótulos y cámaras en las calles, rampas para discapacitados, estación para que pare el tren, calles de adoquín, arborización, entre otras cosas, figuran en la lista de anhelos.

 

Sin embargo, como todos sabemos, del dicho al hecho, hay mucho trecho. No bastaban las buenas intenciones. Por fortuna para todos, las páginas de este periódico dieron cabida a reportajes sobre el replanteamiento del barrio Los Yoses que el arquitecto Luis Diego Barahona estaba diseñando. Estas notas de prensa más los artículos especializados que ese arquitecto publica los domingos en Áncora hicieron posible el establecimiento de valiosos nexos y sinergias. Fue gracias a Internet que finalmente pudieron contactarlo.

 

Se consolidó así una poderosa relación que ha hecho posible que el proyecto de renovación del barrio Escalante esté a punto de ver la luz. Se cuenta ya con el apoyo del Incofer, Fuerza y Luz y la Municipalidad de San José. Muchas empresas y entidades que tienen sede en el lugar se han convertido en patrocinadoras. Las primeras obras están a punto de ser contratadas por la Asociación. El arquitecto ha provisto invaluables insumos y contactos. La Asociación ahora busca reclutar la participación de muchos más vecinos para impulsar obras todavía de mayor impacto y envergadura. En suma, está a punto de arrancar un proyecto a cinco años que renovará el barrio Escalante.

 

Vecindario activo. De este proyecto, nada me parece más esperanzador que la participación activa y el interés de los vecinos. Son ellos quienes se reunieron para imaginar y consensuar un plan estratégico, quienes formaron la asociación. El entusiasmo con que recibieron esta iniciativa las autoridades, especialmente las municipales, y los actores dispuestos a contribuir a concretarlo, no es casual. Después de todo, la unión hace la fuerza y las autoridades necesitan del entusiasmo, la capacidad de organización y las ideas de quienes viven en los barrios y en las comunidades.

 

La participación de los vecinos en la solución de los temas críticos que atañen a las comunidades es uno de los elementos fundamentales para promover un espacio social y ambientalmente saludable. Los estudios más recientes en el campo de la convivencia y la seguridad ciudadana así lo demuestran. Son las comunidades más preocupadas por el bienestar de sus niños y por la calidad de su ambiente natural, físico y social, las que logran los mayores niveles de lo que hoy se conoce como “eficacia colectiva”. En ellas se desarrollan las capacidades y las competencias necesarias para desterrar la inseguridad, la violencia, el vandalismo y tantos otros males sociales que aquejan barrios, sectores y comunidades.

 

La importantísima investigación que condujo Felton Earls, psiquiatra y profesor de la Escuela de Medicina y de la Escuela de Salud Pública de Harvard, así lo demostró.

 

De este estudio se han derivado importantísimas enseñanzas para la prevención de las patologías sociales, para el diseño arquitectónico y la creación de nuevos y más prósperos ambientes urbanos, para la articulación de programas sociales y, por sobre todo, para el abordaje de planes de seguridad.

 

No hay duda de que podríamos estar ante un modelo de mejoramiento de la calidad de vida en nuestros barrios, ante una forma productiva y eficaz de desarrollo comunal.

 

Para implantarlo se requiere visión, temple, tenacidad, imaginación, energía, capacidad de diálogo, cooperación y ejecución. Se requiere, ante todo, inteligencia, espíritu de sacrificio, y compromiso para decir que ¡viva el barrio! y actuar en consecuencia.