Luis Diego Barahona

La Nación / 17.02.08

LDB Arquitectura

¿Un nuevo sitio cultural?

El crecimiento anárquico de nuestras ciudades generalmente produce los resultados esperables. Algunos son muy perniciosos para la vida urbana como, por ejemplo, la llamada “Tierra Dominicana” la cual, gracias a una feliz coincidencia de factores, parece estar en vías de desaparición.

 

En otras oportunidades, se han establecido en San José algunas “Zonas Rosas” las cuales, con el paso del tiempo usualmente pasan del inocente color rosado a un rojo intenso.

 

Debido a la casualidad, quizás a un poco de planeamiento y a otras circunstancias, en el barrio Escalante se inició hace algunos años y se ha acentuado, recientemente, un proceso que nos debe producir mucha satisfacción.

 

Me refiero a la acumulación de instituciones relacionadas con la cultura que actualmente existen en ese barrio. Algunas de ellas son: Centro para las Artes y la Tecnología La Aduana, Museo Calderón Guardia, Taller Nacional de Teatro, Taller Nacional de Danza, Centro Cultural de España, Casa de Cultura Popular José Figueres Ferrer, Centro Cultural Costarricense Norteamericano, varias escuelas dedicadas a la enseñanza de idiomas, dos universidades, dos galerías de arte, varias instituciones de enseñanza para niños y la Academia Editus.

 

Si se considera que esta lista no incluye a todas las instituciones que están instaladas ahí y que el barrio Escalante solo mide aproximadamente un kilómetro cuadrado, el resultado parece realmente impresionante.

 

En la edición de este periódico del 21 de febrero de este año se señaló el plan de renovación urbana que se está llevando a cabo en ese lugar y destacaron los esfuerzos del arquitecto Luis Diego Barahona y de Manrique Odio, para impulsarlo.

 

Posteriormente, la señora Clotilde Fonseca, quien después fue designada como nueva ministra de Ciencia y Tecnología, escribió un agradable artículo en el que destacó ese proceso.

 

Me pareció conveniente escribir este pequeño artículo para señalar que, en algunas ocasiones, la combinación de circunstancias felices pueden producir mejoramientos urbanísticos reales, que contribuyen a hacer de la capital de nuestro país un sitio mejor para vivir.

Rodrigo Oreamuno

La Nación

Costa Rica

2010

San José

Costa Rica

info@ldbarquitectura.com

(506) 22800670

2020

El crecimiento anárquico de nuestras ciudades generalmente produce los resultados esperables. Algunos son muy perniciosos para la vida urbana como, por ejemplo, la llamada “Tierra Dominicana” la cual, gracias a una feliz coincidencia de factores, parece estar en vías de desaparición.

 

En otras oportunidades, se han establecido en San José algunas “Zonas Rosas” las cuales, con el paso del tiempo usualmente pasan del inocente color rosado a un rojo intenso.

 

Debido a la casualidad, quizás a un poco de planeamiento y a otras circunstancias, en el barrio Escalante se inició hace algunos años y se ha acentuado, recientemente, un proceso que nos debe producir mucha satisfacción.

 

Me refiero a la acumulación de instituciones relacionadas con la cultura que actualmente existen en ese barrio. Algunas de ellas son: Centro para las Artes y la Tecnología La Aduana, Museo Calderón Guardia, Taller Nacional de Teatro, Taller Nacional de Danza, Centro Cultural de España, Casa de Cultura Popular José Figueres Ferrer, Centro Cultural Costarricense Norteamericano, varias escuelas dedicadas a la enseñanza de idiomas, dos universidades, dos galerías de arte, varias instituciones de enseñanza para niños y la Academia Editus.

 

Si se considera que esta lista no incluye a todas las instituciones que están instaladas ahí y que el barrio Escalante solo mide aproximadamente un kilómetro cuadrado, el resultado parece realmente impresionante.

 

En la edición de este periódico del 21 de febrero de este año se señaló el plan de renovación urbana que se está llevando a cabo en ese lugar y destacaron los esfuerzos del arquitecto Luis Diego Barahona y de Manrique Odio, para impulsarlo.

 

Posteriormente, la señora Clotilde Fonseca, quien después fue designada como nueva ministra de Ciencia y Tecnología, escribió un agradable artículo en el que destacó ese proceso.

 

Me pareció conveniente escribir este pequeño artículo para señalar que, en algunas ocasiones, la combinación de circunstancias felices pueden producir mejoramientos urbanísticos reales, que contribuyen a hacer de la capital de nuestro país un sitio mejor para vivir.