LDB Arquitectura

Bienal de Arquitectura de Costa Rica 2010

Consolidación del diseño privado, escasez del diseño público. Después de dos décadas de realizar bienales de arquitectura, el Colegio de Arquitectos de Costa Rica llevó a cabo su décima versión con su mayor participación de proyectos en la historia y con un bagaje digno para reflexionar y crecer en futuras versiones.

 

La premiación se realizó el pasado 29 de mayo y el jurado lo conformaron Ruy Ohtake, Antonio Moraes de Castro, Raúl Goddard, William Monge, Sandra Quirós, Jorge Sancho, Julia Van Wilpe y Alberto Linner (quien presidió). Ellos evaluaron según los siguientes criterios: relación de la propuesta con su entorno, creatividad y originalidad de la propuesta, conceptualización y coherencia con otras tecnologías que la hagan viable racionalmente, funcionalidad y plástica evidentes, y presentación de la propuesta.

 

Selección

 

De acuerdo con estos criterios, seleccionaron como obra ganadora del Gran Premio Bienal 2010 a la “Casa en Faro Escondido”, de Víctor Cañas. Por esta vivienda, el arquitecto también obtuvo el premio al Diseño arquitectónico construido. Esta es la tercera bienal en que Cañas obtiene el máximo reconocimiento. Dicha situación evidencia el hecho de que Víctor ha ido ocupando un lugar en la historia de la arquitectura latinoamericana y es uno de los arquitectos más sólidos de Costa Rica de finales del siglo XX y principios del siglo XXI.

 

La casa con que gana en esta ocasión está conformada por espacios ensamblados por medio de la luz y el agua. Las cubiertas llenas de claridad y el amplio espejo de agua dan continuidad a las estancias que contemplan el paisaje natural. La obra se adapta al clima por medio de pieles que respiran y organiza la planta por medio de una piscina en voladizo que se fusiona con el mar. La transparencia continua del espacio interno diluye las circulaciones y permite visualizar el acento cromático que define el acceso y fusiona el exterior con el interior.

 

Entre las obras que destacaron, se encuentra la “Estación de Bomberos Ave Fénix” (Colonia Juárez, México). Esta obra fue premiada con una mención honorífica en Diseño arquitectónico construido; fue diseñada por Bernardo Gómez-Pimienta –junto con Julio Amescua, Francisco Pardo y Hugo Sánchez– y es una de las más valiosas estaciones de bomberos construidas recientemente en Latinoamérica.

 

A su vez, presenta una rigurosidad conceptual, constructiva, funcional y una forma que potencia las calidades del espacio, la luz y la cromática.

 

Estas dos obras, junto a la casa “Aqua-Color”, del arquitecto Rolando Barahona-Sotela – quien recibió el Premio Nacional de Arquitectura José María Barrantes 2010 y una mención honorífica del Premio Metalco por este proyecto–, considero que fueron las tres obras más sólidas e integralmente diseñadas que se mostraron durante la Bienal.

 

En materia urbana, la mención honorífica viajó a España. Se trata de la “Remodelación de las Plazas de Santa María y Dels Herois de Puigcerdà (Girona), del arquitecto Pepe Gascón. Esta pieza urbana sigue la escuela catalana de sumar al espacio público. A su vez, esta mención evidencia la escasa obra urbana construida en Costa Rica.

 

En otras categorías, destaca el proyecto de investigación “Territorio y espacialidad e imagen de los inmuebles de la Universidad de Costa Rica: un análisis histórico del diálogo entre pensamiento, paisaje y sociedad”, de Carlos Jankilevich Dahan, y el proyecto “PARAHYBA Lodge and Spa”, de Laura Soto y Adrián Aguilar, premiado en la categoría de paisajismo.

 

Décima experiencia

 

El amplio volumen de obra presentada contrasta con la reducción de obra construida durante el mismo periodo bienal debido a la crisis inmobiliaria. Esta cantidad de proyectos expuestos es un signo del interés por parte del agremiado, el cual ha crecido exponencialmente en el último quinquenio y una evidencia de la voluntad por construir – mayoritariamente por parte de los jóvenes– obras de “buen diseño”.

 

Para construir, una reflexión final: considero que para las próximas bienales deben considerarse tres ajustes concretos.

 

El primero es que debe depurarse la curaduría inicial para exponer una menor cantidad, pero más refinada, de los proyectos enviados. En este sentido, cabe destacar que el jurado logró destacar lo mejor de lo que llegó a exponerse.

 

En segundo término, considero que las próximas bienales no deben contar con una temática específica. Las bienales son “panoramas generales” –como el caso de la Bienal Iberoamericana–, por lo que las “temáticas” son delegadas a los congresos o seminarios.

 

En tercer lugar, propongo volver al formato de las nueve bienales anteriores, donde nunca se invitó solo a arquitectos de un país – en este caso Brasil–. Considero que los conferencistas de las próximas bienales deben ser de varios contextos, para enriquecer la posibilidad de compartir una pluralidad de experiencias como ocurre en las bienales de todo el mundo.

 

Por último, considero que la bienal reflejó parte de la realidad de la arquitectura contemporánea costarricense: obras construidas con un gusto por el buen diseño –situación que destaca a nivel centroamericano– y que aprecian considerablemente la naturaleza circundante. Pero dejó claro también que se debe urgentemente construir espacios urbanos de calidad y no solo diseños refinados en el espacio privado.

Luis Diego Barahona

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