LDB Arquitectura

El futuro de la arquitectura costarricense

La arquitectura en Costa Rica, como disciplina formal, es realmente joven. Poco sabemos de la existencia de arquitectos en el siglo XIX o antes; el libro Historia de la Arquitectura en Costa Rica, de Richard Woodbridge, no menciona ninguno y el del mismo nombre de la Fundación de Museos del Banco Central menciona unos pocos, probablemente menos de cinco y, aparentemente, todos extranjeros.

 

En la primera mitad del XX hubo, posiblemente, menos de diez; me refiero a arquitectos costarricenses con estudios formales en la disciplina; es decir, en escuelas de arquitectura. Entre ellos Teodorico Quico Quirós, José Francisco Chisco Salazar, José María Barrantes (con estudios semiformales pues estudió por correspondencia) y Enrique Maroto. Otro arquitecto importante de la época, aunque no era costarricense y socio de Maroto, fue Paul Ehremberg.

 

Hasta 1978, año en que se graduaron los primeros arquitectos “hechos en Costa Rica”, todos los demás arquitectos fuimos formados en el exterior. Cuando llegué a Costa Rica a principios de 1975, recién graduado del CCNY del City University of New York, descubrí que la mayoría de colegas costarricenses se habían graduado en México (y casi todos ellos de la UNAM); había un grupo importante de graduados en Brasil; algunos pocos en otros países, incluyendo algunos, que –como yo estudiamos en Estados Unidos. No llegábamos a 150. Hoy, entiendo, somos casi 3.000, sin contar los que nunca se han incorporado al CFIA pero que ejercen al amparo de “firmones”.

 

Entre 1971, cuando abrió la primera escuela de arquitectura en el país (la de la Universidad de Costa Rica), y hoy, se han creado unas 15 escuelas de arquitectura (algunos dicen que son menos, pero olvidan que hasta hace poco dos universidades tenían dos escuelas cada una; y no hay que olvidar que hasta 1993, cuando abrió la Universidad del Diseño, solo dos universidades tenían escuelas de arquitectura: UCR y UACA).

 

Esta proliferación de escuelas ha contribuido a generar una gran cantidad de graduados en arquitectura, razón por la cual hoy somos tantos. Tantos que somos un arquitecto por cada 1.500 costarricenses, mientras que en Estados Unidos hay uno por cada 3.500 personas. En Canadá hay uno por cada 4.000. En cuanto a escuelas en Costa Rica hay una por cada 300.000 personas, mientras que en Canadá hay una por cada 3,4 millones y en Estados Unidos una por cada 2,5 millones.

 

En Holanda, hay cinco, una de las cuales, el BIA, es una escuela únicamente de posgrados.

 

Es decir, en Costa Rica tenemos el doble de arquitectos por habitante que los que hay en Estados Unidos, que es un país desarrollado, y qué decir de la proporción entre escuelas (en que, sospecho, hay unos 5.000 estudiantes) y población.

 

La masificación de la educación universitaria en Costa Rica ha ocurrido casi paralelamente a los recientes fenómenos de la globalización y de la era del conocimiento y de la información (digital), hechos que han estimulado y permitido las comunicaciones instantáneas y la movilidad internacional de estudiantes y de profesionales.

 

En arquitectura, esto ha significado que aún a pesar de debilidades importantes en los procesos de enseñanza-aprendizaje en nuestro país, los estudiantes obtienen información y conocimiento, por ejemplo, por medio de la Internet, que no reciben en la mayoría de las escuelas. Descubren otros programas de enseñanza de la arquitectura de gran calidad en el extranjero y también descubren firmas de arquitectos prestigiosos y vanguardistas en otros países.

 

Lo anterior ha permitido que jóvenes arquitectos graduados en Costa Rica continúen estudios en posgrado en fantásticas escuelas en Estados Unidos, Europa, Japón, Chile y otros lugares. Algunos han ido a escuelas tan prestigiosas como SCI-Arc (Southern California Institute of Architecture) en Los Ángeles, California, Harvard University en Cambridge, Massachusetts; The Architectural

Association en Londres, y la Universidad Católica de Chile en Santiago, entre otras.

 

Muchos de ellos, con sus estudios de alto nivel, han encontrado trabajo en estudios de arquitectos famosos como los de Michael Rotondi en Los Ángeles, Stanley Saitowitz en San Francisco, Enrique Norten en México, Renzo Piano en Génova y en París, Santiago Calatrava en Zurich, Richard Rogers y Zaha Hadid en Londres, Tadao Ando en Osaka y William Alsop en Shangai, entre otros. Algunos regresan a Costa Rica y establecen sus prácticas profesionales.

 

Este artículo lo dedico a estos colegas “expatriados” y a algunos ya “repatriados”. Esto por cuanto lo que me parece interesante es el fenómeno que identifico y que se ha venido dando, casi sistemáticamente, a partir de los últimos años. Siempre ha habido profesionales que buscan estudios superiores y hasta trabajo en otros países, pero en estos últimos años, la tendencia ha sido más marcada y en mayores cantidades a tal grado que puedo considerarlo como fenómeno. Y las escuelas y las firmas de arquitectos que eligen estos jóvenes están entre las mejores del mundo.

 

Son este tipo de experiencias, precisamente, las que provocan mi interés y satisfacción respecto a los jóvenes arquitectos ticos que en estos últimos años decidieron mejorar sus niveles de conocimiento estudiando en importantes escuelas o trabajando en estudios prestigiosos de otros países. Lo que ahí aprenden, jamás lo aprenderían en Costa Rica.

 

Precisamente, para tratar de acercarnos a los niveles de enseñanza en países más maduros en esto de la arquitectura, en 1988 y junto a otros colegas, empecé a desarrollar el proyecto educativo que años después sería la Universidad del Diseño, con el objetivo principal de elevar el nivel de la arquitectura en Costa Rica por medio de nuevos profesionales bien formados. Sabíamos que, entre otras cosas, era necesario que los estudiantes de arquitectura se expusieran a los altos niveles de la profesión en otros países, por ejemplo, en Europa, Japón, Canadá, Estados Unidos, Argentina y Chile.

 

Así, desde la fundación de la Escuela de Arquitectura de UniDis en 1993, una de las primeras decisiones fue desarrollar fuertes relaciones internacionales para permitir a los estudiantes acercarse tanto como fuera posible al conocimiento y a las experiencias en esos lugares. Invitamos arquitectos extranjeros importantes varias veces al año, firmamos convenios con escuelas prestigiosas, empezamos a participar en concursos internacionales de proyectos de estudiantes (y ganamos muchos premios) y en 1999, menos de seis años después de la apertura de la escuela celebramos el primer Mundaneum.

 

A partir de este encuentro, iniciamos un programa de pasantías para nuestros estudiantes en oficinas de arquitectos de fama mundial. Ese mismo año, logramos la primera beca de posgrado en Rice University para uno de nuestros graduados. Menciono lo anterior por solo una razón: promover que los estudiantes “buscaran mundo” era parte integral de nuestra agenda educativa. Durante los primeros 16 años del proyecto solo graduamos 71 arquitectos y casi la mitad fueron a pasantías o posgrados internacionales y hoy hay unos 12 estudiando fuera o trabajando en estudios famosos.

 

Es indudable que los arquitectos que hacen estudios de posgrado en escuelas como el Graduate School of Design de la Universidad de Harvard o los que trabajan en firmas como las de Renzo Piano, Richard Rogers o Santiago Calatrava, por ejemplo, se enfrentan a un mundo que no existe en Costa Rica. Es otro mundo. Los profesores en universidades como Harvard, SCIArc, el AAA de Londres, el BIA de Rotterdam, el Cooper Union de Nueva York, la ETSAB de Barcelona o la ETSAM de Madrid son los mejores del mundo en sus campos.

 

Un exalumno mío, el arquitecto Mauricio Quirós, que recientemente obtuvo su maestría en diseño urbano de Harvard, durante su primer año del posgrado, tuvo como profesor de Historia de Arquitectura al gran arquitecto español y Premio Pritzker Rafael Moneo.

 

Este fenómeno es una maravilla y me llena, no solo de entusiasmo, sino de optimismo. Esto es lo mejor que le puede estar pasando a Costa Rica pues –espero-, en un futuro no tan lejano, que estos colegas estarán diseñando y construyendo mejor paisaje cultural en el país.

 

Históricamente, aquellos costarricenses que han querido un nivel educativo o de ejercicio “de calidad mundial” en sus disciplinas profesionales deben salir del país. Nada más recordar a Chavela Vargas, a Francisco Paco Zúñiga o a Franklin Chang Díaz, entre otros. Costa Rica, aún hoy, sigue siendo “pueblo pequeño” e “infierno grande”.

 

Por eso Chavela o Paco debieron irse a México. Hay otros países, también, pequeños en extensión y en población… Dinamarca o Noruega o Uruguay, por ejemplo, pero lo de “infierno” lo dejaron atrás hace muchos años. Por cierto, en Dinamarca solo hay dos escuelas de arquitectura y en Finlandia solo hay tres. Lo peor de este “infiernillo” es el subdesarrollo.

 

Talento tico

 

Algunos de los arquitectos identificados dentro de este gran “movimiento”: Sebastián Alfaro (UCR + ETHZ Zurich; arquitecto con Santiago Calatrava, Zurich), María José Araya (U Véritas + AA Londres; arquitecta con Zaha Hadid, Londres), Carlos Araya (UniDis; Renzo Piano, Génova), Manfred Barboza (UniDis + Rice University; varios arquitectos en EE.UU., entre ellos Carlos Jiménez, Houston), Judit Cabezas (UniDis; Alsop Sparch, Shangai), Rodrigo Carazo (UniDis, RoTo Architects / Michael Rotondi, Los Ángeles), Mauricio Cavallini (UniDis + Universidad Internacional de Cataluña), Allan Coto (U Véritas + Universidad de Arquitectura y Paisajismo de Burdeos, Francia), Javier del Risco (UniDis; RoTo

Architects/Michael Rotondi, Los Ángeles), Adolfo Fuentes (UniDis; Robert E. Swain, Seattle, EE.UU.), Benjamín García-Saxe (U Véritas + RISD + Brown University; Richard Rogers, Londres), Andrea González (UniDis + Pratt Institute, Nueva York; Renzo Piano, Génova), Inés Guzmán (UniDis; Renzo Piano, París), Carlos Mena (UniDis; Renzo Piano, París), Gabriela Molina (UACA + Universidad de Chiba, Japón), Luis Alberto Monge (UACA + U Católica de Chile), Víctor Murillo (UniDis + Rice University; Carlos Jiménez, Houston), John Osborne (UniDis, RoTo Architects/ Michael Rotondi, Los Ángeles), Melissa Pineda (UniDis + HCU Hamburgo, Alemania), Luis Diego Quirós (UniDis + KSU; Profesor en University of Maryland), Mauricio Quirós (UniDis + GSD Harvard; Renzo Piano, Génova y otros arquitectos en Italia; investigador Canadian Center for Architecture, Montreal), Marisol Rímolo (UniDis; Stanley Saitowitz, San Francisco), David Romero (UniDis; Wilmotte Associés, París), Juan Carlos Sanabria (UCR + A.A. Londres), Rodolfo Tinoco (UniDis; RoTo Architects/Michael Rotondi, Los Ángeles), Alex Valle (UniDis + Rice Univesity; Alsop Sparch/Shangai), Diego van der Laat (UniDis + A.A. Londres), Juan Carlos Vargas (UCR + Harvard; profesor MIT), Jose Vargas (UniDis + GSD Harvard; Renzo Piano, París y Morphosis/ Thom Mayne, Los Ángeles), Fabióna Villamichel (UACA + SCIArc; RoTo Architects), Dana Víquez (UniDis + U Penn; Morphosis/Thom Mayne, Los Ángeles), Maggie Wang (UniDis; Renzo Piano, Génova, Alsop Sparch, Shangai), Luis Diego Barahona (UV + UCC + U. Politécnica de Cataluña); Ry Morrison (UCR + SCI-Arc), Dahayna Solís (UniDis + SCI-Arc), Marlo Trejos (UCC + U Politécnica de Cataluña). Y otros.

Álvaro Rojas

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Costa Rica

2010

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Costa Rica

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(506) 22800670

2020

La arquitectura en Costa Rica, como disciplina formal, es realmente joven. Poco sabemos de la existencia de arquitectos en el siglo XIX o antes; el libro Historia de la Arquitectura en Costa Rica, de Richard Woodbridge, no menciona ninguno y el del mismo nombre de la Fundación de Museos del Banco Central menciona unos pocos, probablemente menos de cinco y, aparentemente, todos extranjeros.

 

En la primera mitad del XX hubo, posiblemente, menos de diez; me refiero a arquitectos costarricenses con estudios formales en la disciplina; es decir, en escuelas de arquitectura. Entre ellos Teodorico Quico Quirós, José Francisco Chisco Salazar, José María Barrantes (con estudios semiformales pues estudió por correspondencia) y Enrique Maroto. Otro arquitecto importante de la época, aunque no era costarricense y socio de Maroto, fue Paul Ehremberg.

 

Hasta 1978, año en que se graduaron los primeros arquitectos “hechos en Costa Rica”, todos los demás arquitectos fuimos formados en el exterior. Cuando llegué a Costa Rica a principios de 1975, recién graduado del CCNY del City University of New York, descubrí que la mayoría de colegas costarricenses se habían graduado en México (y casi todos ellos de la UNAM); había un grupo importante de graduados en Brasil; algunos pocos en otros países, incluyendo algunos, que –como yo estudiamos en Estados Unidos. No llegábamos a 150. Hoy, entiendo, somos casi 3.000, sin contar los que nunca se han incorporado al CFIA pero que ejercen al amparo de “firmones”.

 

Entre 1971, cuando abrió la primera escuela de arquitectura en el país (la de la Universidad de Costa Rica), y hoy, se han creado unas 15 escuelas de arquitectura (algunos dicen que son menos, pero olvidan que hasta hace poco dos universidades tenían dos escuelas cada una; y no hay que olvidar que hasta 1993, cuando abrió la Universidad del Diseño, solo dos universidades tenían escuelas de arquitectura: UCR y UACA).

 

Esta proliferación de escuelas ha contribuido a generar una gran cantidad de graduados en arquitectura, razón por la cual hoy somos tantos. Tantos que somos un arquitecto por cada 1.500 costarricenses, mientras que en Estados Unidos hay uno por cada 3.500 personas. En Canadá hay uno por cada 4.000. En cuanto a escuelas en Costa Rica hay una por cada 300.000 personas, mientras que en Canadá hay una por cada 3,4 millones y en Estados Unidos una por cada 2,5 millones.

 

En Holanda, hay cinco, una de las cuales, el BIA, es una escuela únicamente de posgrados.

 

Es decir, en Costa Rica tenemos el doble de arquitectos por habitante que los que hay en Estados Unidos, que es un país desarrollado, y qué decir de la proporción entre escuelas (en que, sospecho, hay unos 5.000 estudiantes) y población.

 

La masificación de la educación universitaria en Costa Rica ha ocurrido casi paralelamente a los recientes fenómenos de la globalización y de la era del conocimiento y de la información (digital), hechos que han estimulado y permitido las comunicaciones instantáneas y la movilidad internacional de estudiantes y de profesionales.

 

En arquitectura, esto ha significado que aún a pesar de debilidades importantes en los procesos de enseñanza-aprendizaje en nuestro país, los estudiantes obtienen información y conocimiento, por ejemplo, por medio de la Internet, que no reciben en la mayoría de las escuelas. Descubren otros programas de enseñanza de la arquitectura de gran calidad en el extranjero y también descubren firmas de arquitectos prestigiosos y vanguardistas en otros países.

 

Lo anterior ha permitido que jóvenes arquitectos graduados en Costa Rica continúen estudios en posgrado en fantásticas escuelas en Estados Unidos, Europa, Japón, Chile y otros lugares. Algunos han ido a escuelas tan prestigiosas como SCI-Arc (Southern California Institute of Architecture) en Los Ángeles, California, Harvard University en Cambridge, Massachusetts; The Architectural

Association en Londres, y la Universidad Católica de Chile en Santiago, entre otras.

 

Muchos de ellos, con sus estudios de alto nivel, han encontrado trabajo en estudios de arquitectos famosos como los de Michael Rotondi en Los Ángeles, Stanley Saitowitz en San Francisco, Enrique Norten en México, Renzo Piano en Génova y en París, Santiago Calatrava en Zurich, Richard Rogers y Zaha Hadid en Londres, Tadao Ando en Osaka y William Alsop en Shangai, entre otros. Algunos regresan a Costa Rica y establecen sus prácticas profesionales.

 

Este artículo lo dedico a estos colegas “expatriados” y a algunos ya “repatriados”. Esto por cuanto lo que me parece interesante es el fenómeno que identifico y que se ha venido dando, casi sistemáticamente, a partir de los últimos años. Siempre ha habido profesionales que buscan estudios superiores y hasta trabajo en otros países, pero en estos últimos años, la tendencia ha sido más marcada y en mayores cantidades a tal grado que puedo considerarlo como fenómeno. Y las escuelas y las firmas de arquitectos que eligen estos jóvenes están entre las mejores del mundo.

 

Son este tipo de experiencias, precisamente, las que provocan mi interés y satisfacción respecto a los jóvenes arquitectos ticos que en estos últimos años decidieron mejorar sus niveles de conocimiento estudiando en importantes escuelas o trabajando en estudios prestigiosos de otros países. Lo que ahí aprenden, jamás lo aprenderían en Costa Rica.

 

Precisamente, para tratar de acercarnos a los niveles de enseñanza en países más maduros en esto de la arquitectura, en 1988 y junto a otros colegas, empecé a desarrollar el proyecto educativo que años después sería la Universidad del Diseño, con el objetivo principal de elevar el nivel de la arquitectura en Costa Rica por medio de nuevos profesionales bien formados. Sabíamos que, entre otras cosas, era necesario que los estudiantes de arquitectura se expusieran a los altos niveles de la profesión en otros países, por ejemplo, en Europa, Japón, Canadá, Estados Unidos, Argentina y Chile.

 

Así, desde la fundación de la Escuela de Arquitectura de UniDis en 1993, una de las primeras decisiones fue desarrollar fuertes relaciones internacionales para permitir a los estudiantes acercarse tanto como fuera posible al conocimiento y a las experiencias en esos lugares. Invitamos arquitectos extranjeros importantes varias veces al año, firmamos convenios con escuelas prestigiosas, empezamos a participar en concursos internacionales de proyectos de estudiantes (y ganamos muchos premios) y en 1999, menos de seis años después de la apertura de la escuela celebramos el primer Mundaneum.

 

A partir de este encuentro, iniciamos un programa de pasantías para nuestros estudiantes en oficinas de arquitectos de fama mundial. Ese mismo año, logramos la primera beca de posgrado en Rice University para uno de nuestros graduados. Menciono lo anterior por solo una razón: promover que los estudiantes “buscaran mundo” era parte integral de nuestra agenda educativa. Durante los primeros 16 años del proyecto solo graduamos 71 arquitectos y casi la mitad fueron a pasantías o posgrados internacionales y hoy hay unos 12 estudiando fuera o trabajando en estudios famosos.

 

Es indudable que los arquitectos que hacen estudios de posgrado en escuelas como el Graduate School of Design de la Universidad de Harvard o los que trabajan en firmas como las de Renzo Piano, Richard Rogers o Santiago Calatrava, por ejemplo, se enfrentan a un mundo que no existe en Costa Rica. Es otro mundo. Los profesores en universidades como Harvard, SCIArc, el AAA de Londres, el BIA de Rotterdam, el Cooper Union de Nueva York, la ETSAB de Barcelona o la ETSAM de Madrid son los mejores del mundo en sus campos.

 

Un exalumno mío, el arquitecto Mauricio Quirós, que recientemente obtuvo su maestría en diseño urbano de Harvard, durante su primer año del posgrado, tuvo como profesor de Historia de Arquitectura al gran arquitecto español y Premio Pritzker Rafael Moneo.

 

Este fenómeno es una maravilla y me llena, no solo de entusiasmo, sino de optimismo. Esto es lo mejor que le puede estar pasando a Costa Rica pues –espero-, en un futuro no tan lejano, que estos colegas estarán diseñando y construyendo mejor paisaje cultural en el país.

 

Históricamente, aquellos costarricenses que han querido un nivel educativo o de ejercicio “de calidad mundial” en sus disciplinas profesionales deben salir del país. Nada más recordar a Chavela Vargas, a Francisco Paco Zúñiga o a Franklin Chang Díaz, entre otros. Costa Rica, aún hoy, sigue siendo “pueblo pequeño” e “infierno grande”.

 

Por eso Chavela o Paco debieron irse a México. Hay otros países, también, pequeños en extensión y en población… Dinamarca o Noruega o Uruguay, por ejemplo, pero lo de “infierno” lo dejaron atrás hace muchos años. Por cierto, en Dinamarca solo hay dos escuelas de arquitectura y en Finlandia solo hay tres. Lo peor de este “infiernillo” es el subdesarrollo.

 

Talento tico

 

Algunos de los arquitectos identificados dentro de este gran “movimiento”: Sebastián Alfaro (UCR + ETHZ Zurich; arquitecto con Santiago Calatrava, Zurich), María José Araya (U Véritas + AA Londres; arquitecta con Zaha Hadid, Londres), Carlos Araya (UniDis; Renzo Piano, Génova), Manfred Barboza (UniDis + Rice University; varios arquitectos en EE.UU., entre ellos Carlos Jiménez, Houston), Judit Cabezas (UniDis; Alsop Sparch, Shangai), Rodrigo Carazo (UniDis, RoTo Architects / Michael Rotondi, Los Ángeles), Mauricio Cavallini (UniDis + Universidad Internacional de Cataluña), Allan Coto (U Véritas + Universidad de Arquitectura y Paisajismo de Burdeos, Francia), Javier del Risco (UniDis; RoTo

Architects/Michael Rotondi, Los Ángeles), Adolfo Fuentes (UniDis; Robert E. Swain, Seattle, EE.UU.), Benjamín García-Saxe (U Véritas + RISD + Brown University; Richard Rogers, Londres), Andrea González (UniDis + Pratt Institute, Nueva York; Renzo Piano, Génova), Inés Guzmán (UniDis; Renzo Piano, París), Carlos Mena (UniDis; Renzo Piano, París), Gabriela Molina (UACA + Universidad de Chiba, Japón), Luis Alberto Monge (UACA + U Católica de Chile), Víctor Murillo (UniDis + Rice University; Carlos Jiménez, Houston), John Osborne (UniDis, RoTo Architects/ Michael Rotondi, Los Ángeles), Melissa Pineda (UniDis + HCU Hamburgo, Alemania), Luis Diego Quirós (UniDis + KSU; Profesor en University of Maryland), Mauricio Quirós (UniDis + GSD Harvard; Renzo Piano, Génova y otros arquitectos en Italia; investigador Canadian Center for Architecture, Montreal), Marisol Rímolo (UniDis; Stanley Saitowitz, San Francisco), David Romero (UniDis; Wilmotte Associés, París), Juan Carlos Sanabria (UCR + A.A. Londres), Rodolfo Tinoco (UniDis; RoTo Architects/Michael Rotondi, Los Ángeles), Alex Valle (UniDis + Rice Univesity; Alsop Sparch/Shangai), Diego van der Laat (UniDis + A.A. Londres), Juan Carlos Vargas (UCR + Harvard; profesor MIT), Jose Vargas (UniDis + GSD Harvard; Renzo Piano, París y Morphosis/ Thom Mayne, Los Ángeles), Fabióna Villamichel (UACA + SCIArc; RoTo Architects), Dana Víquez (UniDis + U Penn; Morphosis/Thom Mayne, Los Ángeles), Maggie Wang (UniDis; Renzo Piano, Génova, Alsop Sparch, Shangai), Luis Diego Barahona (UV + UCC + U. Politécnica de Cataluña); Ry Morrison (UCR + SCI-Arc), Dahayna Solís (UniDis + SCI-Arc), Marlo Trejos (UCC + U Politécnica de Cataluña). Y otros.