LDB Arquitectura

¿Es el límite el cielo?

Los avances técnicos de finales de siglo XIX —como la invención del ascensor y la necesidad de reconstruir ciudades devastadas por la guerra, son algunos de los hechos históricos que impulsaron los inicios de la vivienda vertical en las ciudades.

 

“Surgen los bloques de vivienda, que es un punto de equilibrio entre la vivienda rural de un piso y edificios de cuatro y seis niveles”, explica el arquitecto Luis Diego Barahona, estudioso de la historia de las ciudades.

 

En el caso de las ciudades “adolescentes” como San José y Panamá, el surgimiento de edificios responde a la evolución natural de las urbes.

 

“A veces es porque el territorio se va quedando corto para un desarrollo horizontal, y las tierras remanentes no son aptas para el desarrollo urbano, sino para la agricultura o la protección ambiental. También puede responder a un aprovechamiento de la infraestructura existente, es decir, electrificación y acueductos, que puede ser modernizada pero no se necesita construir desde cero, o bien, porque la gente se cansa de vivir en las afueras, lejos de su trabajo”, señala por su parte el arquitecto y urbanista Eduardo Brenes.

 

Pero entonces, ¿qué tan alto llegar? Tanto Brenes como Barahona coinciden en que eso lo dirá la propia ciudad. “Una ciudad debe estar homogéneamente repartida y tener sus coronas, que son estos edificios altos. Te imaginás un edificio en la Avenida Segunda o en el centro de Panamá, pero no en toda la ciudad”, dice Barahona. Y agrega: “Creo mucho en la vivienda haciendo ciudad y por ejemplo en Panamá es muy rico el concepto de la mezcla, porque aunque te sientas atraído por la energía de Nueva York, te gusta vivir en una ciudad de escala intermedia”.

 

“No se trata de que el número de pisos sea un problema, más bien sobre qué tanta infraestructura se tenga, del ancho de las aceras y de las calles aledañas y hasta de la fuerza de los vientos entre los edificios”, dice Brenes.

Lo más armonioso es una ciudad compacta y que alterne entre edificios altos de hasta 14 pisos y bloques de viviendas con edificaciones de cuatro a cinco pisos, y en el cual la vivienda represente un 80% del total construido.

Para esta edición de Casa Galería, seleccionamos edificios habitacionales y de uso mixto (oficinas, locales comerciales y apartamentos) de Costa Rica —como Metropolitan Tower y Torres del Paseo Colón—, de Panamá —la Trump Ocean Club y Casa del Mar— y Torre El Pedregal de El Salvador, con la idea de esbozar cómo vive la región la vida en las alturas, y como nuestras ciudades afrontan el reto de las grandes urbes del siglo XXI.

 

“LAS CIUDADES SON MI ALMA”

 

La pasión por los edificios del arquitecto José Luis Salinas corría por su sangre y se plasmaba en sus juegos de niño y en sus sueños de adolescente. A sus 51 años, ha llegado tan alto como sus edificios de condominios en Costa Rica y Panamá y es consideradouno de los desarrolladores que ha impulsado en los últimos años el repoblamiento de la capital costarricense.

 

¿Por qué incursionar en el desarrollo de edificios habitacionales?

 

Siempre supe que la arquitectura es mi alma, y más que ésta, las ciudades. Desde que era niño, tomaba los libros de la biblioteca y construía ciudades. Recortaba del periódico propaganda, y la colgaba de los libros, tratando de buscar una semejanza con la Avenida Central que yo conocía.De adolescente, me dedicaba a recorrer San José, sobre todo en vacaciones, y visitaba todas las cuadras donde había obra, y por los agujeros en el zinc, podía ver el avance de la construcción.

 

¿Casi como un inspector de obra?

 

Así es. De 1972 a 1976 monitoreé todo lo que se construyó en San José, que fue una época boom de la construcción. Era mi patio trasero, mi área de juego.No hay cosa que me guste ver más que grúas de construcción con un edificio levantándose, es para mí un símbolo de prosperidad.

 

¿Cuál fue el primer edificio que construyó?

 

Este donde estamos, el Oficentro La Virgen, en 1992.Y después de este de oficinas no fue hasta principios del 2000 que construyó el primer edificio de apartamentos,

 

¿Es así?

 

Veníamos saliendo de los noventas y la gente no quería ver edificios de altura. Nosotros levantamos el primer edificio residencial importante en el 2000, que fue Condado del Country en Escazú, el primer proyecto vertical en preventa en Costa Rica. Nosotros lo aprendimos de desarrolladores colombianos, y lo aplicamos en Costa Rica.Este fue el detonante para lo que fue la segunda generación de construcción vertical en Escazú.

 

Pero después llegaron a San José… Mi corazón estaba amarrado a San José, y se dio la oportunidad de construir Condado de Palacio en el 2002. Poner un pie en San José me entusiasmó mucho, pero lo tomé con cautela porque no sabíamos que iba a pasar. La gente y las oficinas habían salido de la capital por la falta de seguridad. Este proyecto probó que sí se podía vivir verticalmente y en San José.

 

¿Y cómo pasarían de La Uruca a La Sabana?

 

Un amigo tenía su oficina en Sabana Oeste, y un día comiéndonos una hamburguesa le pregunté: “Jorge, ¿qué querés hacer ahí?”. Me dijo que su yerno planeaba un centro comercial. Yo le dije que si quería una propuesta de mi parte sobre las posibilidades de ese terreno me avisara. A los seis meses me llamó y me dijo “¡Vamos!”.En ese momento conocí al arquitecto Ismael Leyva —quien posee una vasta experiencia en el desarrollo de edificios de uso mixto en Manhattan, Nueva York— y él nos asesoró para montar Vista del Parque. Leyva se convirtió en socio de la firma y comenzamos a trabajar directamente con Nueva York.

 

Después de Vista del Parque, ¿empezó el boom de la Sabana?

 

Sí, fue el detonante del inicio del repoblamiento de San José porque prueba que fue la gente puede vivir así en La Sabana.Mezclamos apartamentos con oficinas y locales comerciales, que fue una iniciativa muy agresiva. Logramos que todas las unidades tuvieran vista. Con Ismael fuimos modelando la propuesta y bueno, fue un éxito. Sigue siendo mi proyecto favorito en La Sabana.

 

¿Cómo llegaron a Panamá?

 

Para mí la ciudad de Panamá siempre ha sido un estandarte de la construcción vertical. La conocí en los setentas y me dejó boquiabierto, ya en ese momento tenía edificios de 25 a 30 pisos. Es como un hermano mayor. Se nos presentó la oportunidad de construir Torre del Parque en 2005 y por supuesto la aceptamos. No existe una ciudad en Latinoamérica con tantos edificios per cápita. Sao Paulo es un bosque de edificios, pero no tiene la altura de Panamá.

 

¿En qué se diferencia Cost a Rica de Panamá?

 

En Panamá se ven los condominios de altura como en Costa Rica un barrio residencial horizontal. Es parte de su medio ambiente desde que la ciudad comenzó a crecer. Existe una gran influencia norteamericana en el estilo de vida y esto se ve en los conceptos constructivos de su ciudad, cosa que Costa Rica no tuvo.

 

¿Tiene algún proyecto a corto plazo en esa ciudad?

 

Por el momento no, Panamá está sobre construida.

 

¿Se imagina a San José como Nueva York?

 

Hace unos años tuve un sueño extraordinario y vi a San José lleno de edificios y de grúas, y era una felicidad tan extraordinaria que me dije que no podía ser un sueño. Pero San José no puede ser Nueva York, no puede ser Panamá tampoco, somos diferentes; la sismicidad, las condiciones donde vivimos no nos van a permitir aspirar nunca a edificios de 40 o 50 pisos.Pero sí veo que podamos recuperar una capital que sea digna, porque cuando uno va a un país siempre visita la capital porque representa el desarrollo y la cultura, pero definitivamente San José no. Parece una capital de cuarto mundo.

 

Si algo quiero es que todos los desarrolladores se vengan a trabajar a San José, y que vuelva a ser esta ciudad como la que yo caminé y que recorrí en los setentas.Mis abuelos vivían en el centro y cerca del almacén que tenían, y él caminaba todos los días al trabajo, y los sábados sacaban el carro, sólo una vez a la semana para visitarnos a nosotros en Escazú. Eso es calidad de vida.

Amy Ross

Casa Galería

Costa Rica

2011

San José

Costa Rica

info@ldbarquitectura.com

(506) 22800670

2020

Los avances técnicos de finales de siglo XIX —como la invención del ascensor y la necesidad de reconstruir ciudades devastadas por la guerra, son algunos de los hechos históricos que impulsaron los inicios de la vivienda vertical en las ciudades.

 

“Surgen los bloques de vivienda, que es un punto de equilibrio entre la vivienda rural de un piso y edificios de cuatro y seis niveles”, explica el arquitecto Luis Diego Barahona, estudioso de la historia de las ciudades.

 

En el caso de las ciudades “adolescentes” como San José y Panamá, el surgimiento de edificios responde a la evolución natural de las urbes.

 

“A veces es porque el territorio se va quedando corto para un desarrollo horizontal, y las tierras remanentes no son aptas para el desarrollo urbano, sino para la agricultura o la protección ambiental. También puede responder a un aprovechamiento de la infraestructura existente, es decir, electrificación y acueductos, que puede ser modernizada pero no se necesita construir desde cero, o bien, porque la gente se cansa de vivir en las afueras, lejos de su trabajo”, señala por su parte el arquitecto y urbanista Eduardo Brenes.

 

Pero entonces, ¿qué tan alto llegar? Tanto Brenes como Barahona coinciden en que eso lo dirá la propia ciudad. “Una ciudad debe estar homogéneamente repartida y tener sus coronas, que son estos edificios altos. Te imaginás un edificio en la Avenida Segunda o en el centro de Panamá, pero no en toda la ciudad”, dice Barahona. Y agrega: “Creo mucho en la vivienda haciendo ciudad y por ejemplo en Panamá es muy rico el concepto de la mezcla, porque aunque te sientas atraído por la energía de Nueva York, te gusta vivir en una ciudad de escala intermedia”.

 

“No se trata de que el número de pisos sea un problema, más bien sobre qué tanta infraestructura se tenga, del ancho de las aceras y de las calles aledañas y hasta de la fuerza de los vientos entre los edificios”, dice Brenes.

Lo más armonioso es una ciudad compacta y que alterne entre edificios altos de hasta 14 pisos y bloques de viviendas con edificaciones de cuatro a cinco pisos, y en el cual la vivienda represente un 80% del total construido.

Para esta edición de Casa Galería, seleccionamos edificios habitacionales y de uso mixto (oficinas, locales comerciales y apartamentos) de Costa Rica —como Metropolitan Tower y Torres del Paseo Colón—, de Panamá —la Trump Ocean Club y Casa del Mar— y Torre El Pedregal de El Salvador, con la idea de esbozar cómo vive la región la vida en las alturas, y como nuestras ciudades afrontan el reto de las grandes urbes del siglo XXI.

 

“LAS CIUDADES SON MI ALMA”

 

La pasión por los edificios del arquitecto José Luis Salinas corría por su sangre y se plasmaba en sus juegos de niño y en sus sueños de adolescente. A sus 51 años, ha llegado tan alto como sus edificios de condominios en Costa Rica y Panamá y es consideradouno de los desarrolladores que ha impulsado en los últimos años el repoblamiento de la capital costarricense.

 

¿Por qué incursionar en el desarrollo de edificios habitacionales?

 

Siempre supe que la arquitectura es mi alma, y más que ésta, las ciudades. Desde que era niño, tomaba los libros de la biblioteca y construía ciudades. Recortaba del periódico propaganda, y la colgaba de los libros, tratando de buscar una semejanza con la Avenida Central que yo conocía.De adolescente, me dedicaba a recorrer San José, sobre todo en vacaciones, y visitaba todas las cuadras donde había obra, y por los agujeros en el zinc, podía ver el avance de la construcción.

 

¿Casi como un inspector de obra?

 

Así es. De 1972 a 1976 monitoreé todo lo que se construyó en San José, que fue una época boom de la construcción. Era mi patio trasero, mi área de juego.No hay cosa que me guste ver más que grúas de construcción con un edificio levantándose, es para mí un símbolo de prosperidad.

 

¿Cuál fue el primer edificio que construyó?

 

Este donde estamos, el Oficentro La Virgen, en 1992.Y después de este de oficinas no fue hasta principios del 2000 que construyó el primer edificio de apartamentos,

 

¿Es así?

 

Veníamos saliendo de los noventas y la gente no quería ver edificios de altura. Nosotros levantamos el primer edificio residencial importante en el 2000, que fue Condado del Country en Escazú, el primer proyecto vertical en preventa en Costa Rica. Nosotros lo aprendimos de desarrolladores colombianos, y lo aplicamos en Costa Rica.Este fue el detonante para lo que fue la segunda generación de construcción vertical en Escazú.

 

Pero después llegaron a San José… Mi corazón estaba amarrado a San José, y se dio la oportunidad de construir Condado de Palacio en el 2002. Poner un pie en San José me entusiasmó mucho, pero lo tomé con cautela porque no sabíamos que iba a pasar. La gente y las oficinas habían salido de la capital por la falta de seguridad. Este proyecto probó que sí se podía vivir verticalmente y en San José.

 

¿Y cómo pasarían de La Uruca a La Sabana?

 

Un amigo tenía su oficina en Sabana Oeste, y un día comiéndonos una hamburguesa le pregunté: “Jorge, ¿qué querés hacer ahí?”. Me dijo que su yerno planeaba un centro comercial. Yo le dije que si quería una propuesta de mi parte sobre las posibilidades de ese terreno me avisara. A los seis meses me llamó y me dijo “¡Vamos!”.En ese momento conocí al arquitecto Ismael Leyva —quien posee una vasta experiencia en el desarrollo de edificios de uso mixto en Manhattan, Nueva York— y él nos asesoró para montar Vista del Parque. Leyva se convirtió en socio de la firma y comenzamos a trabajar directamente con Nueva York.

 

Después de Vista del Parque, ¿empezó el boom de la Sabana?

 

Sí, fue el detonante del inicio del repoblamiento de San José porque prueba que fue la gente puede vivir así en La Sabana.Mezclamos apartamentos con oficinas y locales comerciales, que fue una iniciativa muy agresiva. Logramos que todas las unidades tuvieran vista. Con Ismael fuimos modelando la propuesta y bueno, fue un éxito. Sigue siendo mi proyecto favorito en La Sabana.

 

¿Cómo llegaron a Panamá?

 

Para mí la ciudad de Panamá siempre ha sido un estandarte de la construcción vertical. La conocí en los setentas y me dejó boquiabierto, ya en ese momento tenía edificios de 25 a 30 pisos. Es como un hermano mayor. Se nos presentó la oportunidad de construir Torre del Parque en 2005 y por supuesto la aceptamos. No existe una ciudad en Latinoamérica con tantos edificios per cápita. Sao Paulo es un bosque de edificios, pero no tiene la altura de Panamá.

 

¿En qué se diferencia Cost a Rica de Panamá?

 

En Panamá se ven los condominios de altura como en Costa Rica un barrio residencial horizontal. Es parte de su medio ambiente desde que la ciudad comenzó a crecer. Existe una gran influencia norteamericana en el estilo de vida y esto se ve en los conceptos constructivos de su ciudad, cosa que Costa Rica no tuvo.

 

¿Tiene algún proyecto a corto plazo en esa ciudad?

 

Por el momento no, Panamá está sobre construida.

 

¿Se imagina a San José como Nueva York?

 

Hace unos años tuve un sueño extraordinario y vi a San José lleno de edificios y de grúas, y era una felicidad tan extraordinaria que me dije que no podía ser un sueño. Pero San José no puede ser Nueva York, no puede ser Panamá tampoco, somos diferentes; la sismicidad, las condiciones donde vivimos no nos van a permitir aspirar nunca a edificios de 40 o 50 pisos.Pero sí veo que podamos recuperar una capital que sea digna, porque cuando uno va a un país siempre visita la capital porque representa el desarrollo y la cultura, pero definitivamente San José no. Parece una capital de cuarto mundo.

 

Si algo quiero es que todos los desarrolladores se vengan a trabajar a San José, y que vuelva a ser esta ciudad como la que yo caminé y que recorrí en los setentas.Mis abuelos vivían en el centro y cerca del almacén que tenían, y él caminaba todos los días al trabajo, y los sábados sacaban el carro, sólo una vez a la semana para visitarnos a nosotros en Escazú. Eso es calidad de vida.