LDB Arquitectura

La ciudad, un cambio de la naturaleza

Con ideas y obras de gran factura y un mensaje de responsabilidad hacia la historia, el sitio y la naturaleza, el influyente arquitecto brasileño Paulo Mendes da Rocha (1928) atendió una entrevista para Áncora desde su despacho en São Paulo.

 

El arquitecto forma parte de la “Escuela Paulista”, surgida a finales de los años 50 y fortalecida con figuras como Flávio Motta, João Batista Vilanova Artigas y el propio Mendes da Rocha. Este último considera a Motta y a Vilanova “dos diamantes que aparecerían en una batea al sol” y con quienes comenzó a pensar la cuestión de la arquitectura en São Paulo.

 

Dentro de las obras destacadas de ese movimiento está el extraordinario edificio de la Facultad de Arquitectura y Urbanismo de la Universidad de São Paulo (1961-1968), de Vilanova Artigas, quien se caracterizó por “una inquietud poética y un rigor constructivo”, según Guilherme Wisnik.

 

Por su parte, Mendes da Rocha ha construido obras sobresalientes, en especial en São Paulo, tales como el Club Atlético Paulistano (1958), el Museo Brasileño de Escultura (MUBE, 1988), la Pinacoteca do Estado (1993-1998) y la Plaza del Patriarca (1992-2002).

 

Cada obra de Mendes da Rocha comienza con sus “maquetas de papel”, las que reflejan sus síntesis arquitectónicas y representan sus obras que, como “escenarios minimalistas” celebran el paisaje, la naturaleza, la sociedad y la tecnología.

 

Mendes ha afirmado que “la idea de la maqueta resulta fundamental y no tiene nada que ver con la técnica, la tecnología, la alta tecnología y la época en la que vivimos. Las maquetas informáticas deben elaborarse después y no pueden sustituir ese momento de experimentación realizado no sólo como croquis, sino en forma de pequeñas maquetas”.

 

Añade la interrogante: “¿Por qué hacer maquetas de prueba?”, y responde: “Todos hemos visto las preciosas fotografías de las maquetas que hacía Antoni Gaudí con los saquitos colgados. ¡Eso es una maqueta de ensayo! Se construye la maqueta para poder ensayar después de haber sido creada en la mente”.

 

Mendes da Rocha ha conceptualizado de esa manera gran número de obras de calidad, por las cuales ha recibido reconocimientos como el Premio Mies van der Rohe Latinoamericano por el Museo de Escultura y la Pinacoteca del Estado. A su vez, en el 2006, la Fundación Hyatt reconoció la obra de Mendes da Rocha al entregarle el Premio Pritzker.

 

El jurado del Premio Pritzker estuvo conformado, entre otros, por los arquitectos Frank Gehry (EE. UU.) y Carlos Jiménez (Costa Rica/ EE. UU.).

 

Ellos mencionaron la “profunda comprensión de la poética del espacio” en la obra del brasileño, así como el hecho de que “él modifica el paisaje y el espacio con su arquitectura, esforzándose por satisfacer las necesidades humanas, tanto sociales como estéticas”.

 

Paulo Mendes da Rocha genera una posición arquitectónica que dignifica al ser humano y a las sociedades.

 

– ¿Cómo visualiza la Escuela Paulista?

 

–La idea de una ‘ Escuela Paulista’ surge de la fuerza de la Facultad de Arquitectura de la Universidad de São Paulo porque el ámbito de la Universidad de São Paulo hizo que se cultivase a un solo tiempo las ingenierías y las sabidurías reflexivas de la geografía, la historia y la etnología.

 

”O sea, es una asociación entre la facultad de las ciencias humanas, llamada Filosofía, y las ciencias técnicas, llamada la Politécnica. En este sentido, nuestra escuela es muy peculiar y formó esa relación que se llama la ‘Escuela Paulista’”.

 

– ¿Cuál es su idea de la arquitectura?

 

–Mi idea es que la arquitectura está muy ligada a la naturaleza. Vivimos en un espacio muy extraordinario para el mundo contemporáneo, por la conciencia sobre nuestra posición en el planeta.

 

”América representa la formación de esa conciencia por las acumulaciones de las sabidurías que se confrontan. A su vez, es muy importante la posición de la arquitectura y el urbanismo en este momento, cuando el mundo se pronuncia sobre la conservación del planeta”.

 

– ¿Considera a la arquitectura un escenario que celebra el entorno y el paisaje?

 

–Nosotros nos enfocamos en el ámbito del conocimiento, y esto es cada vez más importante. La gestión de la sabiduría arquitectónica es un conjunto de totalidad, una forma específica de conocimiento.

 

”Para nosotros, la naturaleza no es un paisaje: es un conjunto de fenómenos como los vientos, la mecánica de los fluidos, la estabilidad y la fuerza de la gravedad.

 

”En Costa Rica –con esa ubicación maravillosa en el Caribe– tienen ustedes la responsabilidad de comprender la posición que ocupan en el planeta y considerar la condición y la confrontación de estos fenómenos.

 

”Nuestra reflexión americana sobre urbanismo, la ciudad contemporánea y el planeta es muy interesante de considerar en el mundo”.

 

–¿Cuál es su prioridad al intervenir el espacio público, como en su obra Plaza del Patriarca?

 

–El espacio de la ciudad que actúa en una dimensión pública es muy importante. La arquitectura navega en un solo tiempo entre arte, ciencia y técnica. A su vez, como experiencia humana, en las construcciones se apreciarán las resoluciones de los problemas de nuestras mentes.

 

”La expresión de la imagen de nosotros mismos en la dimensión cívica y poética, así como la intuición de la estricta lógica de las construcciones, hace que la arquitectura –por ejemplo, en la Plaza del Patriarca– pueda representar la conciencia que tenemos sobre esto”.

 

–¿Podríamos hablar de una búsqueda de su parte por cargar de significado los elementos estructurales, como en el Museo Brasileño de Escultura?

 

–Sí. En el Museo de Escultura se percibe muy bien la diferencia de nivel que existe entre un extremo y otro del terreno. Esto nos hizo ver que la parte de exposiciones al aire libre sería en todo el territorio, y que la parte que guarda preciosas cosas resulta un espacio inesperado. Esa es la razón de las formas que están en este Museo de Escultura.

 

– ¿Considera que su obra define nuevos horizontes, como en el caso de la Universidad de Vigo (España)?

 

–Sí. Es una manera de decir cómo, para nosotros, lo que es problema –por ejemplo, la enérgica topografía en Vigo– resulta una situación muy importante de analizar. Esta característica del terreno es una situación que resulta también muy interesante de reflexionar al habitar esa pequeña parcela del planeta que es tu querida Costa Rica.

 

”Es una reflexión ya ‘de palacio’, como decían en el Quattrocento , cuando Florencia representaba la forma, y Venecia, el color. La ciudad del pasado, de la antiguedad, era hecha con monumentos, y ahora comprendemos la monumentalidad de la ciudad”.

 

–¿Considera que el fin de la arquitectura es dignificar al ser humano?

 

–Sí porque la gran cuestión es construir el hábitat humano. La simple naturaleza no es el hábitat del hombre. La ciudad es una confrontación y una transformación de la naturaleza.

Luis Diego Barahona

La Nación

Costa Rica

2011

San José

Costa Rica

info@ldbarquitectura.com

(506) 22800670

2020

Con ideas y obras de gran factura y un mensaje de responsabilidad hacia la historia, el sitio y la naturaleza, el influyente arquitecto brasileño Paulo Mendes da Rocha (1928) atendió una entrevista para Áncora desde su despacho en São Paulo.

 

El arquitecto forma parte de la “Escuela Paulista”, surgida a finales de los años 50 y fortalecida con figuras como Flávio Motta, João Batista Vilanova Artigas y el propio Mendes da Rocha. Este último considera a Motta y a Vilanova “dos diamantes que aparecerían en una batea al sol” y con quienes comenzó a pensar la cuestión de la arquitectura en São Paulo.

 

Dentro de las obras destacadas de ese movimiento está el extraordinario edificio de la Facultad de Arquitectura y Urbanismo de la Universidad de São Paulo (1961-1968), de Vilanova Artigas, quien se caracterizó por “una inquietud poética y un rigor constructivo”, según Guilherme Wisnik.

 

Por su parte, Mendes da Rocha ha construido obras sobresalientes, en especial en São Paulo, tales como el Club Atlético Paulistano (1958), el Museo Brasileño de Escultura (MUBE, 1988), la Pinacoteca do Estado (1993-1998) y la Plaza del Patriarca (1992-2002).

 

Cada obra de Mendes da Rocha comienza con sus “maquetas de papel”, las que reflejan sus síntesis arquitectónicas y representan sus obras que, como “escenarios minimalistas” celebran el paisaje, la naturaleza, la sociedad y la tecnología.

 

Mendes ha afirmado que “la idea de la maqueta resulta fundamental y no tiene nada que ver con la técnica, la tecnología, la alta tecnología y la época en la que vivimos. Las maquetas informáticas deben elaborarse después y no pueden sustituir ese momento de experimentación realizado no sólo como croquis, sino en forma de pequeñas maquetas”.

 

Añade la interrogante: “¿Por qué hacer maquetas de prueba?”, y responde: “Todos hemos visto las preciosas fotografías de las maquetas que hacía Antoni Gaudí con los saquitos colgados. ¡Eso es una maqueta de ensayo! Se construye la maqueta para poder ensayar después de haber sido creada en la mente”.

 

Mendes da Rocha ha conceptualizado de esa manera gran número de obras de calidad, por las cuales ha recibido reconocimientos como el Premio Mies van der Rohe Latinoamericano por el Museo de Escultura y la Pinacoteca del Estado. A su vez, en el 2006, la Fundación Hyatt reconoció la obra de Mendes da Rocha al entregarle el Premio Pritzker.

 

El jurado del Premio Pritzker estuvo conformado, entre otros, por los arquitectos Frank Gehry (EE. UU.) y Carlos Jiménez (Costa Rica/ EE. UU.).

 

Ellos mencionaron la “profunda comprensión de la poética del espacio” en la obra del brasileño, así como el hecho de que “él modifica el paisaje y el espacio con su arquitectura, esforzándose por satisfacer las necesidades humanas, tanto sociales como estéticas”.

 

Paulo Mendes da Rocha genera una posición arquitectónica que dignifica al ser humano y a las sociedades.

 

– ¿Cómo visualiza la Escuela Paulista?

 

–La idea de una ‘ Escuela Paulista’ surge de la fuerza de la Facultad de Arquitectura de la Universidad de São Paulo porque el ámbito de la Universidad de São Paulo hizo que se cultivase a un solo tiempo las ingenierías y las sabidurías reflexivas de la geografía, la historia y la etnología.

 

”O sea, es una asociación entre la facultad de las ciencias humanas, llamada Filosofía, y las ciencias técnicas, llamada la Politécnica. En este sentido, nuestra escuela es muy peculiar y formó esa relación que se llama la ‘Escuela Paulista’”.

 

– ¿Cuál es su idea de la arquitectura?

 

–Mi idea es que la arquitectura está muy ligada a la naturaleza. Vivimos en un espacio muy extraordinario para el mundo contemporáneo, por la conciencia sobre nuestra posición en el planeta.

 

”América representa la formación de esa conciencia por las acumulaciones de las sabidurías que se confrontan. A su vez, es muy importante la posición de la arquitectura y el urbanismo en este momento, cuando el mundo se pronuncia sobre la conservación del planeta”.

 

– ¿Considera a la arquitectura un escenario que celebra el entorno y el paisaje?

 

–Nosotros nos enfocamos en el ámbito del conocimiento, y esto es cada vez más importante. La gestión de la sabiduría arquitectónica es un conjunto de totalidad, una forma específica de conocimiento.

 

”Para nosotros, la naturaleza no es un paisaje: es un conjunto de fenómenos como los vientos, la mecánica de los fluidos, la estabilidad y la fuerza de la gravedad.

 

”En Costa Rica –con esa ubicación maravillosa en el Caribe– tienen ustedes la responsabilidad de comprender la posición que ocupan en el planeta y considerar la condición y la confrontación de estos fenómenos.

 

”Nuestra reflexión americana sobre urbanismo, la ciudad contemporánea y el planeta es muy interesante de considerar en el mundo”.

 

–¿Cuál es su prioridad al intervenir el espacio público, como en su obra Plaza del Patriarca?

 

–El espacio de la ciudad que actúa en una dimensión pública es muy importante. La arquitectura navega en un solo tiempo entre arte, ciencia y técnica. A su vez, como experiencia humana, en las construcciones se apreciarán las resoluciones de los problemas de nuestras mentes.

 

”La expresión de la imagen de nosotros mismos en la dimensión cívica y poética, así como la intuición de la estricta lógica de las construcciones, hace que la arquitectura –por ejemplo, en la Plaza del Patriarca– pueda representar la conciencia que tenemos sobre esto”.

 

–¿Podríamos hablar de una búsqueda de su parte por cargar de significado los elementos estructurales, como en el Museo Brasileño de Escultura?

 

–Sí. En el Museo de Escultura se percibe muy bien la diferencia de nivel que existe entre un extremo y otro del terreno. Esto nos hizo ver que la parte de exposiciones al aire libre sería en todo el territorio, y que la parte que guarda preciosas cosas resulta un espacio inesperado. Esa es la razón de las formas que están en este Museo de Escultura.

 

– ¿Considera que su obra define nuevos horizontes, como en el caso de la Universidad de Vigo (España)?

 

–Sí. Es una manera de decir cómo, para nosotros, lo que es problema –por ejemplo, la enérgica topografía en Vigo– resulta una situación muy importante de analizar. Esta característica del terreno es una situación que resulta también muy interesante de reflexionar al habitar esa pequeña parcela del planeta que es tu querida Costa Rica.

 

”Es una reflexión ya ‘de palacio’, como decían en el Quattrocento , cuando Florencia representaba la forma, y Venecia, el color. La ciudad del pasado, de la antiguedad, era hecha con monumentos, y ahora comprendemos la monumentalidad de la ciudad”.

 

–¿Considera que el fin de la arquitectura es dignificar al ser humano?

 

–Sí porque la gran cuestión es construir el hábitat humano. La simple naturaleza no es el hábitat del hombre. La ciudad es una confrontación y una transformación de la naturaleza.