Luis Diego Barahona

La Nación / 17.02.08

Una celebración que fluye

Formas azules a lo largo de la historia, notables diseños de la arquitectura han surgido del agua

 

El agua brotó y no tardó en suceder la vida. Luego la vida creó las ciudades y estas se sustentaron del agua. En este escenario, la naturaleza expresa su vitalidad, y la arquitectura, junto con la ingeniería, reflexiona sobre cómo darle curso a este líquido esencial.

 

En Costa Rica, el agua es fuente de riqueza natural y sinónimo de energía eléctrica, de modo que resulta paradójica la indolencia hacia los ríos en la Gran Área Metropolitana (GAM).

 

Nuestro país cuenta con los hermosísimos canales de Tortuguero, las potentes lluvias en la península de Osa, la dualidad marítima y la prolongada época lluviosa en el Valle Central. Parajes como estos refrescan los sueños para actuar en las ciudades costarricenses a favor del agua.

 

Purificación simbólica. En el mundo, el agua ha inspirado a las culturas para crear símbolos, como las abluciones, que son ritos de ciertas religiones en los que se purifica al creyente. Tal es el caso del bautismo en el cristianismo, los baños de purificación realizados por los judíos en el Mikve y las abluciones antes del salat (oración) en el islam.

 

A su vez, en culturas como la egipcia –que nació junto al río Nilo– se han construido los sabils , fuentes de agua fresca para las abluciones. Entre estos sobresale el sabil-kuttab de Katkhuda, al cual se le adicionó un kuttab , que consiste en una pequeña institución educativa para enseñar a los niños a leer y escribir. Este microproyecto consta de dos niveles (uno para cada uso) de 4 x 3,5 metros.

 

Flujo histórico. Socia fundamental de la arquitectura, la ingeniería ha sumado en la construcción de diversas obras que celebran el agua, como el acueducto romano de Segovia. Este tiene una longitud de 17 kilómetros y 162 arcos que, en su parte superior, conducen el agua con una pendiente de un grado de inclinación.

 

En Costa Rica, la ingeniería y la arquitectura confluyeron de manera significativa en el Monumento Nacional Guayabo, en Turrialba. Dicho centro ceremonial, construido entre el 300 a. C y 1400 d. C, fue declarado en el 2009 patrimonio mundial de la ingeniería por la Sociedad Americana de Ingeniería Civil.

 

Este sitio de incalculable valor cuenta con un diseño muy eficaz de acueductos y tanques de almacenamiento de agua, algunos de los cuales funcionan hasta la fecha. Asimismo, sus calzadas de piedra drenan el agua de manera admirable, característica que podría servir para mejorar el diseño y la construcción de las calles y los caños en Costa Rica.

 

Técnica y poesía. El agua ha influido en las civilizaciones, que con rigurosa técnica y calidad poética han captado su esencia.

 

Los musulmanes celebraron el agua en el emblemático Patio de los Leones, en la Alhambra, (Granada, España). Este sitio inspiró a arquitectos del siglo XX, como Louis Kahn (Estados Unidos), Rogelio Salmona (Colombia) y Luis Barragán (México).

 

Los orientales han meditado sobre el agua en proyectos como los diseñados por Tadao Ando. Entre sus obras que celebran el agua destacan dos ubicadas en Japón: el Templo del Agua Hompuku-ji (1991) y la Iglesia del Agua (1988).

 

En tanto, los venecianos reflejaron su realidad en varios canales. Este fenómeno lo expresó el pintor Claude Monet en su obra San Giorgio Maggiore al atardecer , la cual crea una impresión de una Venecia que vibra e ilusiona.

 

La modernidad cuenta con obras que incluyen el agua de manera fundamental, como la Casa de la Cascada (Pensilvania, 1939), de Frank Lloyd Wright, y la Casa del Puente (Mar del Plata, 1945), de Amancio Williams.

 

Salud sumergida. El agua es salud y esto lo comprendió de manera extraordinaria Peter Zumthor cuando diseñó las Termas de Vals, en Suiza. Este espacio contiene diversidad de vivencias basadas en el agua.

 

La salud se enrique al nadar y la arquitectura la ha celebrado con construcciones recientes, como el complejo deportivo Ribera Serrallo (Cornellà de Llobregat, 2005), de Álvaro Siza, y las Piscinas Suspendidas para la Universidad de Vigo (Ourense, 2008), de Francisco Mangado. Ambas construcciones se localizan en España.

 

En Suramérica hay obras habitacionales que cuentan con piscinas de gran interés, como la Casa Equis (Cañete, Perú; 2003), de Sandra Barclay y Jean Pierre Crousse, y la Casa Rebanada (Porto Alegre, Brasil; 2004), de Procter-Rihl.

 

Esos diseños podrían motivar la revisión del estado actual de las piscinas públicas josefinas, como la Silvia Poll, en Plaza Víquez, y la María del Milagro París, en La Sabana. Es recomendable que ambas se amplíen y remodelen para que continúen fortaleciendo la salud y la competitividad deportiva de los ciudadanos.

 

Energía que fluye. En Costa Rica el agua genera energía por medio de represas hidroeléctricas, que potencian el desarrollo sostenible. Prácticamente el 82% de la electricidad nacional es generada de esta manera.

 

La ciudad, beneficiara directa de esa energía, debe dirigir la “mirada” de la construcción hacia los ríos mediante, por ejemplo, paseos peatonales. Así lo han hecho ciudades como Ámsterdam y Bilbao.

 

Los ríos en la GAM deben limpiarse mediante un esfuerzo colectivo e idóneamente con apoyo internacional. Además, debe revalorarse la posibilidad de construir, en la zona de protección de ríos, pasajes, ciclovías, aceras y zonas de estar. También se debe mejorar el alumbrado público en esos lugares.

 

La gente se recrea y socializa visitando los lagos urbanos. En San José, urge iluminar el Parque de la Paz y el parque La Sabana –especialmente los lagos–, pues podrían ser utilizados durante la noche con fines recreativos y sociales. Del mismo modo, la Plaza de la Cultura debería reconsiderar las fuentes del diseño original.

 

En San Pedro de Montes de Oca, la fuente de la Hispanidad debe rediseñarse mediante concurso público. En los parques urbanos –generalmente ubicados frente a las iglesias– es oportuno colocar bebederos en beneficio de los peatones.

 

Nuevo elogio. La ciudad en la Edad Media contaba con proporciones medianas y, por razones obvias, estaba diseñada para que los peatones la disfrutaran. Había edificios de mediana altura que mezclaban los usos residenciales con los comerciales y los servicios. Esta composición era idónea por ser una ciudad mixta y compacta. Sin embargo, su “talón de Aquiles” era la higiene.

 

En el siglo XX, Colin Rowe propuso en su libro Ciudad collage valorar un híbrido entre esa ciudad y la contemporánea. Se trata de una mezcla entre valores de mixtura, compactación e higiene; más recientemente podríamos incluir el valor de la tecnología digital.

 

El agua en la ciudad contemporánea aporta higiene y enfoques sociales dentro del espacio público, como en Burdeos (Francia) y Medellín (Colombia).

 

En cuanto a la GAM, podría valorarse almacenar agua llovida en los barrios, y diseñar lagunas artificiales y temporales, que podrían servir para el disfrute social, al tiempo que dilatarían la corriente intensa del agua llovida.

 

Costa Rica –con la misma sapiencia con que construyó Guayabo y con la mentalidad de avanzada con que genera su electricidad– puede otorgarle una nueva dimensión técnica y poética al agua, fortaleciendo así el desarrollo urbano, cultural y social. Esta nueva calidad se sumaría a las culturas que han trabajado arduamente por celebrar este líquido esencial que sostiene la vida.

Luis Diego Barahona

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