LDB Arquitectura

Paisajes ensamblados por la luz

La excelencia que distingue a la arquitectura de Víctor Cañas ha sido premiada en cinco Bienales  de Arquitectura en Costa Rica, empezando con el Gran Premio de la IV Bienal en 1998, por el conjunto Laguna Vista compuesto por 6 casas en la costa pacífica de Guanacaste y el edificio Centro Creativo en San Pedro.

 

También obtuvo el Gran Premio en la VII Bienal en 2004 con la Casa Holmes y por tercera vez fue galardonado con el Gran Premio Bienal en la X Bienal de Arquitectura y Urbanismo en el 2010 con la casa EOS. Adicionalmente ha sido merecedor de otros reconocimientos, premios y menciones en la VIII Bienal del

2006, por la Casa Porta Novas y en la IX Bienal en el 2008 por la Casa Ron Ron.

 

Cuando Le Corbusier definió la arquitectura como “volúmenes ensamblados por la luz”, no imaginó que en Latinoamérica surgiría una obra única que enalteciera y evolucionara este postulado con tanto ahínco.

 

La modernidad ya ha contado con un progreso particular en Latinoamérica basado en la adaptación al lugar y a la cultura,  como ha ocurrido en las obras de: Rogelio Salmona, GermánSamper, Carlos Raúl Villanueva y Teodoro González de León.

 

Estos autores han realizado obras contemporáneas de gran factura a pesar de la crisis de la modernidad de la segunda mitad del siglo XX. Actualmente, en Costa Rica hay un “arquitecto moderno” –como lo definió Miquel Adrià- quien ha revisado y evolucionado algunos postulados modernos –como el ensamblaje de la luz-. Tal es el caso de Víctor Cañas, quien cuenta con obras construidas en la meseta central y en la costa pacífica del país centroamericano. Esta dualidad geográfica ha servido de laboratorio para crear un homenaje perenne a los lugares donde construye, explorando, a su vez, el espacio por medio de la luz y el paisaje.

 

Arraigo al lugar

 

La relación con el lugar siempre se ha celebrado. Desde la antigüedad, con edificios contundentes como el caso del Templo de Hatshepsut en Egipto, hasta obras del siglo XX como la arquitectura de Alvar Aalto, las cuales hacen homenaje a su natal Finlandia.

 

Esta trascendencia de vincular la arquitectura con el lugar se ve reflejada en la obra de Cañas. Dicha idea de “ser buen vecino” fue manifestada por el arquitecto mexicano Carlos Mijares a Cañas, cuando éste último estudió arquitectura en México.

 

Posteriormente, en visita a Costa Rica, el mismo Mijares comentó que son pocos los arquitectos que logran un lenguaje arquitectónico propio que celebre el lugar, como el caso de Cañas.

 

Un ejemplo urbano en el cual el arquitecto costarricense ha comprendido el sitio como fundamento del espacio  arquitectónico es el Centro Creativo, obra que muestra un espacio que contiene las escaleras y refleja el paisaje en sus espejos laterales. Esta situación convierte a ésta en una de las escaleras de mayor interés construidas en Centroamérica. Dicho ejercicio no solo fusiona el adentro y el afuera, sino que inserta al usuario del edificio en el mismo paisaje. En el contexto costero, la obra de Cañas cuenta con una serie de viviendas unifamiliares que resultan espacios abiertos, que involucran el paisaje al diluir los bordes de las obras

 

Este efecto de volver etéreos los límites de sus proyectos lo consigue al generar una especie de “visagra” compuesta por paisaje y arquitectura.

 

Esta situación refleja su profundo respeto por el lugar, mismo que ha sido expresado en obras como su propia casa. En esta vivienda compone la sala entre tres jardines e introduce las piedras del jardín en la zona de acceso a la vivienda.

 

Luz que ensambla

 

Víctor Cañas ha manifestado que siempre le ha intrigado la luz. A la larga, nunca se sabe con certeza qué ocurrirá con los juegos ocasionados con la luz; razón por la que a Cañas le interesa la sorpresa que esto pueda generar en los espacios arquitectónicos, al tiempo que busca el efecto imprevisto creado por la luz.

 

Ésta búsqueda por la sorpresa se suma y potencia, cuando el arquitecto regresa a Costa Rica después de vivir en Londres y tuvo –según él mismo comenta- una mayor conciencia de la intensidad de la luz presente en el trópico.

 

Los diseños de Cañas se incorporan a una lista compacta de arquitectos rigurosos que han diseñado de manera implacable con la luz, como el caso del portuguez Alvaro Siza y del chileno José Cruz. Cañas inicíó esta exploración desde la escuela de arquitectura cuando le expusieron lo enunciado por Le Corbusier, lo cual fue una especie de revelación para él, según ha comentado. Dicho postulado lo ha implementado de manera intencional en sus obras, como en el Complejo Laguna Vista, donde separa la cubierta y “pone a flotar” los volúmenes de las casas, en el caso de la “Casa Robinson”. La luz artificial también la ha tratado con especial ahínco. Esta luz de la energía, que comenta Josep Maria Montaner, ha sido analizada por Cañas en los ventanales de las casas diseñadas en la costa, por ejemplo; los cuales son transparentes durante el día, pero se vuelven negros durante la noche. Esto lo ha llevado a explorar cómo iluminar los espacios internos al desplazar los planos de fachada para evitar esta definición de cerramiento ennegrecido.

 

Para exaltar el espacio con luz y sombras, Cañas diseña sus proyectos en blanco, lo cual recuerda la modernidad. A su vez, ocasiona que el proyecto se convierta en una especie de “lienzo arquitectónico” donde se dibujarán sombras, se crearán

texturas y se teñirán colores del contexto.

 

Esta actitud trae a la memoria obras referenciales como Las Arboledas de Luis Barragán. En el caso de Cañas, se aplica en casos como la “Casa Gudmundur”, donde la sombra de los árboles adjuntos tamiza un volumen curvo que deforma las sombras. Asimismo, Cañas tiñe sus edificios con la cromática presente en el contexto. Desde el “lienzo metálico” de la fachada del Instituto de Idiomas Ilisa, hasta sus casas de playa coloreadas con el color del mar, el cual, a su vez, es matizado por el celaje.

 

Para potenciar estos efectos Cañas ha incursionado con ahínco, sapiencia y surrealismo en la utilización del agua. Esta exploración inició en la “Casa Wagner” donde inserta la piscina en la vivienda y ésta funge como espejo para reflejar la luz y el color del contexto en el espacio interno, generando así una perenne textura vibrante.

 

En otros casos ha concebido ingresos puntuales o “rayos de luz”, que acentúan espacios internos como los logrados en las casas “Hovany” y “Eos”. En la “Vivienda Eos”, el ingreso que “baña la pared” recuerda obras como la “Casa Koshino” de Tadao Ando. En ambas casas la intensión resulta similar al suavizar la materialidad del concreto expuesto.

 

La dualidad geográfica ha servido de laboratorio para crear un homenaje perenne a los lugares donde construye, explorando, a su vez, el espacio por medio de la luz y el paisaje.

 

Materialidad entrañable

 

Y así como aliviana el concreto a nivel de percepción y hace etéreos los límites, Cañas acentúa las transiciones con cambios de materiales de piso. Esta situación hace que se celebre las zonas de sus proyectos y vincule el espacio interno con el exterior de manera perenne.

 

Para lograrlo, Cañas introduce el paisaje como un material para construir el espacio. El paisaje es textura interna, situación que es evidente en las casas: “Holmes”, “Porta Novas”, “Ron Ron” y “Eos”. De estas, la “Casa Porta Novas” resulta un hito en la trayectoria del arquitecto y de la arquitectura latinoamericana.

 

Todas las viviendas incluyen la sutil transparencia que es lograda con una rigurosidad tectónica constructiva que hace pensar en la influencia londinense, que cuenta con ejemplos como el extraordinario “Lloyd´s Building” de Richard Rogers.

 

Esta tecnicidad también está en función del clima y de la sostenibilidad, algo que corresponde, según Cañas, a cada arquitecto realizar. A su vez, comparte -al igual que Eduardo Souto de Moura- que resulta redundante considerar la arquitectura como sostenible, situación que está implícita.

 

Aún así, Cañas ha exteriorizado que el cuarto concepto que debería sumarse a los tres principios de Vitruvio (venustas, firmitas y utilitas), debería ser la sostenibilidad. El arquitecto costarricense comprende esta sostenibilidad como un actuar con sentido común. Un caso que podríamos citar es su obra “Caleuche”, cuando toma la misma madera del sitio para construir los cerramientos de la vivienda.

 

La obra de Cañas conlleva en si misma una sostenibilidad y desarrollo técnico que emerge de las entrañas del sitio, como el ejemplo sobresaliente del apoyo de la columna ubicada en la cocina de la “Casa Holmes”.

 

Vivir en el paisaje

 

Cuando Mies van der Rohe lleva a un momento sublime la arquitectura con su relación exterior-interior en el Pabellón de Alemania en Barcelona, no imaginó que en Costa Rica una casa permitiría caminar en el paisaje.

 

Esta idea de fusionar obras con el paisaje trae a colación a los japoneses, tanto los antiguos, como autores contemporáneos. Tal es el caso de Tadao Ando, quien coloca la cruz de la Iglesia sobre el agua.

 

En la obra de Cañas, la idea inicia al proponer la “Casa Wagner”, donde posibilita el transitar entre espacios por medio de la piscina. Posteriormente, en la “Casa Holmes” fusiona el espejo de agua adjunto al dormitorio con la piscina y esta, a su vez, con el mar.

 

Pero el momento sublime ocurre en la “Casa Porta Novas”, cuando Cañas crea una piscina con un espejo de agua adjunto que se fusiona con el mar y en el cual uno puede transitar de manera surrealista por el paisaje.

 

Este hecho se concreta, por ejemplo, al salir del dormitorio e ir a la sala transitando por el paisaje. Por lo que ésta vivienda nos trae a la memoria obras surrealistas como los escenarios creados por el argentino Xul Solar, así como el realismo mágico pintado por el canadiense Rob Gonsalves.

 

Esta resulta una cuestión lúdica y sublime, la cual construye la arquitectura con paisaje y logra hacer de éste mismo paisaje un material surrealista.

 

Atmósferas.

 

En suiza, el arquitecto Peter Zumthor busca que sus espacios arquitectónicos sean “atmósferas” como en su diseño de las Termas de Vals. En el caso de la obra de Cañas, estas resultan “atmósferas surrealistas” llenas de luz y paisaje.

 

A inicios del siglo XXI, en Latinoamérica se ha reescrito y revisado la modernidad con espacio, luz y paisaje. En Costa Rica, Víctor Cañas lo ejemplifica al ensamblar la arquitectura con el paisaje por medio de la luz.

Luis Diego Barahona

Domus

Costa Rica

2012

San José

Costa Rica

info@ldbarquitectura.com

(506) 22800670

2020

La excelencia que distingue a la arquitectura de Víctor Cañas ha sido premiada en cinco Bienales  de Arquitectura en Costa Rica, empezando con el Gran Premio de la IV Bienal en 1998, por el conjunto Laguna Vista compuesto por 6 casas en la costa pacífica de Guanacaste y el edificio Centro Creativo en San Pedro.

 

También obtuvo el Gran Premio en la VII Bienal en 2004 con la Casa Holmes y por tercera vez fue galardonado con el Gran Premio Bienal en la X Bienal de Arquitectura y Urbanismo en el 2010 con la casa EOS. Adicionalmente ha sido merecedor de otros reconocimientos, premios y menciones en la VIII Bienal del

2006, por la Casa Porta Novas y en la IX Bienal en el 2008 por la Casa Ron Ron.

 

Cuando Le Corbusier definió la arquitectura como “volúmenes ensamblados por la luz”, no imaginó que en Latinoamérica surgiría una obra única que enalteciera y evolucionara este postulado con tanto ahínco.

 

La modernidad ya ha contado con un progreso particular en Latinoamérica basado en la adaptación al lugar y a la cultura,  como ha ocurrido en las obras de: Rogelio Salmona, GermánSamper, Carlos Raúl Villanueva y Teodoro González de León.

 

Estos autores han realizado obras contemporáneas de gran factura a pesar de la crisis de la modernidad de la segunda mitad del siglo XX. Actualmente, en Costa Rica hay un “arquitecto moderno” –como lo definió Miquel Adrià- quien ha revisado y evolucionado algunos postulados modernos –como el ensamblaje de la luz-. Tal es el caso de Víctor Cañas, quien cuenta con obras construidas en la meseta central y en la costa pacífica del país centroamericano. Esta dualidad geográfica ha servido de laboratorio para crear un homenaje perenne a los lugares donde construye, explorando, a su vez, el espacio por medio de la luz y el paisaje.

 

Arraigo al lugar

 

La relación con el lugar siempre se ha celebrado. Desde la antigüedad, con edificios contundentes como el caso del Templo de Hatshepsut en Egipto, hasta obras del siglo XX como la arquitectura de Alvar Aalto, las cuales hacen homenaje a su natal Finlandia.

 

Esta trascendencia de vincular la arquitectura con el lugar se ve reflejada en la obra de Cañas. Dicha idea de “ser buen vecino” fue manifestada por el arquitecto mexicano Carlos Mijares a Cañas, cuando éste último estudió arquitectura en México.

 

Posteriormente, en visita a Costa Rica, el mismo Mijares comentó que son pocos los arquitectos que logran un lenguaje arquitectónico propio que celebre el lugar, como el caso de Cañas.

 

Un ejemplo urbano en el cual el arquitecto costarricense ha comprendido el sitio como fundamento del espacio  arquitectónico es el Centro Creativo, obra que muestra un espacio que contiene las escaleras y refleja el paisaje en sus espejos laterales. Esta situación convierte a ésta en una de las escaleras de mayor interés construidas en Centroamérica. Dicho ejercicio no solo fusiona el adentro y el afuera, sino que inserta al usuario del edificio en el mismo paisaje. En el contexto costero, la obra de Cañas cuenta con una serie de viviendas unifamiliares que resultan espacios abiertos, que involucran el paisaje al diluir los bordes de las obras

 

Este efecto de volver etéreos los límites de sus proyectos lo consigue al generar una especie de “visagra” compuesta por paisaje y arquitectura.

 

Esta situación refleja su profundo respeto por el lugar, mismo que ha sido expresado en obras como su propia casa. En esta vivienda compone la sala entre tres jardines e introduce las piedras del jardín en la zona de acceso a la vivienda.

 

Luz que ensambla

 

Víctor Cañas ha manifestado que siempre le ha intrigado la luz. A la larga, nunca se sabe con certeza qué ocurrirá con los juegos ocasionados con la luz; razón por la que a Cañas le interesa la sorpresa que esto pueda generar en los espacios arquitectónicos, al tiempo que busca el efecto imprevisto creado por la luz.

 

Ésta búsqueda por la sorpresa se suma y potencia, cuando el arquitecto regresa a Costa Rica después de vivir en Londres y tuvo –según él mismo comenta- una mayor conciencia de la intensidad de la luz presente en el trópico.

 

Los diseños de Cañas se incorporan a una lista compacta de arquitectos rigurosos que han diseñado de manera implacable con la luz, como el caso del portuguez Alvaro Siza y del chileno José Cruz. Cañas inicíó esta exploración desde la escuela de arquitectura cuando le expusieron lo enunciado por Le Corbusier, lo cual fue una especie de revelación para él, según ha comentado. Dicho postulado lo ha implementado de manera intencional en sus obras, como en el Complejo Laguna Vista, donde separa la cubierta y “pone a flotar” los volúmenes de las casas, en el caso de la “Casa Robinson”. La luz artificial también la ha tratado con especial ahínco. Esta luz de la energía, que comenta Josep Maria Montaner, ha sido analizada por Cañas en los ventanales de las casas diseñadas en la costa, por ejemplo; los cuales son transparentes durante el día, pero se vuelven negros durante la noche. Esto lo ha llevado a explorar cómo iluminar los espacios internos al desplazar los planos de fachada para evitar esta definición de cerramiento ennegrecido.

 

Para exaltar el espacio con luz y sombras, Cañas diseña sus proyectos en blanco, lo cual recuerda la modernidad. A su vez, ocasiona que el proyecto se convierta en una especie de “lienzo arquitectónico” donde se dibujarán sombras, se crearán

texturas y se teñirán colores del contexto.

 

Esta actitud trae a la memoria obras referenciales como Las Arboledas de Luis Barragán. En el caso de Cañas, se aplica en casos como la “Casa Gudmundur”, donde la sombra de los árboles adjuntos tamiza un volumen curvo que deforma las sombras. Asimismo, Cañas tiñe sus edificios con la cromática presente en el contexto. Desde el “lienzo metálico” de la fachada del Instituto de Idiomas Ilisa, hasta sus casas de playa coloreadas con el color del mar, el cual, a su vez, es matizado por el celaje.

 

Para potenciar estos efectos Cañas ha incursionado con ahínco, sapiencia y surrealismo en la utilización del agua. Esta exploración inició en la “Casa Wagner” donde inserta la piscina en la vivienda y ésta funge como espejo para reflejar la luz y el color del contexto en el espacio interno, generando así una perenne textura vibrante.

 

En otros casos ha concebido ingresos puntuales o “rayos de luz”, que acentúan espacios internos como los logrados en las casas “Hovany” y “Eos”. En la “Vivienda Eos”, el ingreso que “baña la pared” recuerda obras como la “Casa Koshino” de Tadao Ando. En ambas casas la intensión resulta similar al suavizar la materialidad del concreto expuesto.

 

La dualidad geográfica ha servido de laboratorio para crear un homenaje perenne a los lugares donde construye, explorando, a su vez, el espacio por medio de la luz y el paisaje.

 

Materialidad entrañable

 

Y así como aliviana el concreto a nivel de percepción y hace etéreos los límites, Cañas acentúa las transiciones con cambios de materiales de piso. Esta situación hace que se celebre las zonas de sus proyectos y vincule el espacio interno con el exterior de manera perenne.

 

Para lograrlo, Cañas introduce el paisaje como un material para construir el espacio. El paisaje es textura interna, situación que es evidente en las casas: “Holmes”, “Porta Novas”, “Ron Ron” y “Eos”. De estas, la “Casa Porta Novas” resulta un hito en la trayectoria del arquitecto y de la arquitectura latinoamericana.

 

Todas las viviendas incluyen la sutil transparencia que es lograda con una rigurosidad tectónica constructiva que hace pensar en la influencia londinense, que cuenta con ejemplos como el extraordinario “Lloyd´s Building” de Richard Rogers.

 

Esta tecnicidad también está en función del clima y de la sostenibilidad, algo que corresponde, según Cañas, a cada arquitecto realizar. A su vez, comparte -al igual que Eduardo Souto de Moura- que resulta redundante considerar la arquitectura como sostenible, situación que está implícita.

 

Aún así, Cañas ha exteriorizado que el cuarto concepto que debería sumarse a los tres principios de Vitruvio (venustas, firmitas y utilitas), debería ser la sostenibilidad. El arquitecto costarricense comprende esta sostenibilidad como un actuar con sentido común. Un caso que podríamos citar es su obra “Caleuche”, cuando toma la misma madera del sitio para construir los cerramientos de la vivienda.

 

La obra de Cañas conlleva en si misma una sostenibilidad y desarrollo técnico que emerge de las entrañas del sitio, como el ejemplo sobresaliente del apoyo de la columna ubicada en la cocina de la “Casa Holmes”.

 

Vivir en el paisaje

 

Cuando Mies van der Rohe lleva a un momento sublime la arquitectura con su relación exterior-interior en el Pabellón de Alemania en Barcelona, no imaginó que en Costa Rica una casa permitiría caminar en el paisaje.

 

Esta idea de fusionar obras con el paisaje trae a colación a los japoneses, tanto los antiguos, como autores contemporáneos. Tal es el caso de Tadao Ando, quien coloca la cruz de la Iglesia sobre el agua.

 

En la obra de Cañas, la idea inicia al proponer la “Casa Wagner”, donde posibilita el transitar entre espacios por medio de la piscina. Posteriormente, en la “Casa Holmes” fusiona el espejo de agua adjunto al dormitorio con la piscina y esta, a su vez, con el mar.

 

Pero el momento sublime ocurre en la “Casa Porta Novas”, cuando Cañas crea una piscina con un espejo de agua adjunto que se fusiona con el mar y en el cual uno puede transitar de manera surrealista por el paisaje.

 

Este hecho se concreta, por ejemplo, al salir del dormitorio e ir a la sala transitando por el paisaje. Por lo que ésta vivienda nos trae a la memoria obras surrealistas como los escenarios creados por el argentino Xul Solar, así como el realismo mágico pintado por el canadiense Rob Gonsalves.

 

Esta resulta una cuestión lúdica y sublime, la cual construye la arquitectura con paisaje y logra hacer de éste mismo paisaje un material surrealista.

 

Atmósferas.

 

En suiza, el arquitecto Peter Zumthor busca que sus espacios arquitectónicos sean “atmósferas” como en su diseño de las Termas de Vals. En el caso de la obra de Cañas, estas resultan “atmósferas surrealistas” llenas de luz y paisaje.

 

A inicios del siglo XXI, en Latinoamérica se ha reescrito y revisado la modernidad con espacio, luz y paisaje. En Costa Rica, Víctor Cañas lo ejemplifica al ensamblar la arquitectura con el paisaje por medio de la luz.