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BARCELONA_ CIUTAT VELLA: PERI del barrio de Santa Caterina _ Intervenciones Xs Urbanas

INTRODUCCIÓN

 

En las décadas de los 70 – 80 el distrito de Ciutat Vella, en el Casco Antiguo de Barcelona, se encontraba en una situación pésima. Las viviendas e infraestructuras estaban sufriendo un proceso de degradación y abandono, se estaba produciendo una importante pérdida de población, mientras que, a la vez, esta estaba envejecida. Y todo esto fue acompañado de la llegada de población marginal y tráfico de drogas.

 

Con la restauración de los ayuntamientos democráticos, en 1979, se decidió  intervenir  en el centro histórico para revitalizarlo con el objetivo de recuperarlo como centro neurálgico de Barcelona, manteniendo a su vez,  el carácter residencial de sus barrios, su idiosincrasia. Estas intervenciones irían orientadas hacia la “cirugía urbana” y no a lo hasta entonces habitual conocido como medidas higienistas.

 

Para ello la intervención se formalizó en dos dimensiones: la primera era la idea de plan global, con el Plan General Metropolitano (PGM), mientras que la segunda era la idea de reactivación de puntos concretos de la ciudad.  Para ello tuvieron que aprobarse los PERI (Planes Especiales de Reforma Interior), y en Ciutat Vella se establecieron  dos. Me centro en concreto en el PERI del sector oriental, en el barrio de Santa Caterina por tener características semejantes al barrio de Carolinas Bajas.

 

CONTEXTO

 

El distrito de Ciutat Vella, en Barcelona, tiene una extensión de 430 Ha. En concreto el la zona del  Sector oriental abarca 190 Ha y la zona del barrio de Santa Caterina donde se actúa es de aproximadamente 14 Ha.

 

Su situación en las décadas de los 70- 80, se remonta a mediados del siglo XIX: el derribo de las murallas medievales, que no permitían el crecimiento de la ciudad, llevó a que el centro histórico empezara a perder protagonismo en favor de otras zonas de Barcelona, debido al crecimiento que hubo mediante el Plan de ensanche de Cerdá.

 

Muchos edificios del centro histórico se vaciaron y empezaron a sucederse ciclos que alternaban el abandono con la llegada de nuevos residentes. Cada ciclo suponía más empobrecimiento, de forma que iba aumentando la precariedad social y la falta de arraigo con el barrio de los nuevos habitantes. A todo esto se sumó la sensación de inseguridad provocada por la apertura de las vías rápidas y otros proyectos urbanísticos. Así como la caída del comercio, como principal actividad económica, que perdió dinamismo, y muchos negocios tuvieron que cerrar.

 

Este proceso de degradación fue aumentando de forma lenta durante décadas. Las edificaciones envejecían y ni los propietarios ni la propia administración se ocupaban de su mantenimiento, las infraestructuras del distrito eran insuficientes y no existía ninguna previsión de mejora.

 

Así en la década de los 80 la población del distrito estaba entorno a los 85.000 habitantes, mientras que la del barrio no superaba los 17.000. Desde el punto de vista demográfico, destacaba el fuerte envejecimiento de la población autóctona: el 37% de la población era mayor de 65 años (actualmente el 17,5%). Consecuencia del gran vaciado de población que se había producido en las últimas décadas. Se había reducido la población del distrito a casi una tercera parte de los que fueron censados en 1955, fecha en la que el distrito alcanzó la máxima ocupación de su historia, con 258.867 personas, llegando a una densidad media de 581,4 habitantes por hectárea en el distrito.

 

Los problemas sociales, como la pobreza, la delincuencia, la prostitución y, más tarde, el consumo de drogas, se extendían y se concentraban en zonas que caían en la absoluta marginalidad. Se produjo un gran contraste socio-económico, existiendo áreas caracterizadas por altos niveles de paro, menor renta, así como por indicadores de salubridad por debajo de la media de la ciudad. En ellas además se estaba produciendo un  proceso de gentrificación por el cual se producían estos ciclos de abandono, y llegada de nuevos vecinos al barrio, aunque en este caso la población que llegaba era cada vez con menor poder adquisitivo.

 

DESCRIPCIÓN CRONOLÓGICA DE LAS ESTRATEGIAS

 

Los proyectos de intervención en este distrito se remontan a décadas anteriores. A partir de 1859 el Plan Cerdá  había hecho especial hincapié en el ensanche, pero el casco histórico había quedado relegado a un segundo lugar. La propuesta para esta zona se basó en establecer un mecanismo para corregir los problemas de insalubridad y desorden edificado dentro del espacio de la muralla de la ciudad. Para ello se propusieron tres vías de 20 metros de ancho que cortasen el tejido histórico dando continuidad con el ensanche para, a partir de ellas, seguir con el saneamiento de la ciudad mediante el trazado de grandes avenidas, con nuevas alineaciones. Este Plan no llegó a su fin último por falta de recursos y sólo se construyó, posteriormente con el Plan Baixeras, la Vía Layetana.

 

Más adelante, a partir de 1935, aparecieron modelos regeneracionistas como el  Plan de Saneamiento del Casco Antiguo propuesto por el GATCPAC, que preveía derribos de manzanas insalubres, esponjamientos y creación de equipamientos.  Este planteaba mejoras con respecto al anterior, ya que por una parte resultaba más económico, al afectar a menor cantidad de fincas que la apertura de grandes vías, y por otra se conservaban las fachadas antiguas. De este solamente se llevaron a cabo algunas operaciones puntuales.

 

A partir de los 70, se reflexiona sobre los métodos de intervención urbanístico-sociales y el ayuntamiento de Barcelona se compromete a revitalizar el distrito de Ciutat Vella. Es entonces cuando aparece el Plan General Metropolitano (PGM76). Y en este contexto se desarrollan, en 1983, los Planes Especiales de Reforma  Interior (PERI), basados en la reactivación de puntos concretos de la ciudad, el primero de ellos fue el PERI BA 189, que no se llegó a completar y se desarrolló posteriormente el PERI BA 189-2.

 

La metodología llevada a cabo por los diferentes agentes fue la siguiente:

 

1. Se redactaron y aprobaron Planes Especiales de Reforma Interior (PERI) para 2 barrios de Ciutat Vella: Raval y Sector Oriental.  Estos se centraban en una escala concreta (acupuntura urbana)

 

2. Se aprobó en 1983 el Programa de Actuaciones Integrales (PAI). Estos actuaban a escala global a nivel de distrito. Con 6 grandes líneas de actuación:

    1. Urbanismo

    2. Bienestar social y equipamientos

    3. Infraestructuras y movilidad

    4. Promoción de actividades económicas

    5. Seguridad ciudadana y usos del espacio público.

    6. Fomento de la rehabilitación privada.

 

3. Se obtuvo la calificación de Área de Rehabilitación Integrada (ARI) de Ciutat Vella, requisito indispensable para  desarrollar el PAI y obtener la financiación necesaria del Gobierno de España y de la Generalitat de Catalunya. Establecía el siguiente programa de activación:

     1. Gestión del suelo

     2. Construcción de aparcamientos

     3. Construcción de equipamientos

     4. Promoción de viviendas nuevas y rehabilitadas

     5. Renovación de infraestructuras

     6. Urbanización de espacios libres y calles

     7. Fomento de la rehabilitación privada.

 

4. Se creó una Comisión Gestora con representantes del Ayuntamiento, la Generalitat, el Gobierno Central, las asociaciones de vecinos de los 4 barrios de Ciutat Vella y la Cámara de Comercio. Comprometiéndose a celebrar reuniones periódicas de contraste de opiniones y coordinación. àParticipación ciudadana.

 

5. Se creó en 1988 el instrumento global de gestión: empresa  mixta municipal Promoción Ciutat Vella (Procivesa). A partir de un aporte de capital inicial de 16,8 millones de euros por parte del ayuntamiento de Barcelona, siendo el 39% de participación privada.Trabaja en 5 grandes áreas:

      1. Urbanización

      2. Obras y reconstrucciones

      3. Creación de vivienda para realojo de inquilinos

      4. Actuaciones de mercado y de promoción económica

      5. Promoción y comunicación de obras.

 

6. Se creó en 1990 la Oficina de Rehabilitación de Ciutat Vella, a partir del ARI. Cuyo objetivo principal era el de estimular la rehabilitación privada como complemento de la fuerte intervención pública que se estaba dando. Durante su gestión se rehabilitaron 5000 edificios del distrito.

 

7. Se creó en 2002 la empresa Foment de Ciutat Vella, como sustituta de Procivesa, ya que por cuestiones legales, ésta sólo podía tener vigencia durante 14 años. Esta sigue en la actualidad con su legado.

 

El PERI que finalmente se llevó a cabo tras este proceso fue el PERI BA 189-2 cuya ordenación es de Enric Miralles & Vendetta Tagliabue. Proponen la prolongación de la avenida Cambó y la rehabilitación de viviendas, espacios públicos y equipamientos. Todo ello vinculado a la remodelación del mercado de Santa Caterina.

 

Se basa en el aprovechamiento de parte de las fachadas existentes para realizar los nuevos edificios. Las edificaciones de planta nueva poseen nuevas alineaciones curvas, alturas variables y hay un cuidado especial en el cierre visual de la avenida Cambó.

 

La nueva alineación busca contrastar con el rectilíneo trazado de esta avenida, se consideran los rincones de las calles, las perspectivas variadas y todas las irregularidades de una estructura urbana. No busca el orden ni la alineación de la composición urbana (es antimoderno).

 

Se trata  por lo tanto de acciones de cirugía en el tejido, las llamadas “acupunturas urbanas” por Oriol Bohigas. El cual promueve las actuaciones en el espacio público de Barcelona por medio de plazas que se van entretejiendo. Pero, a su vez, lo que destaca en este caso es la importancia de la cirugía urbana en el ámbito residencial, y no sólo en el espacio público. Lo que denomina intervenciones XS urbanas, que son “sistemas de acupuntura urbana que contienen viviendas como sus esencias”. Se fundamentan en las viviendas, pero también se basan en intervenciones en algún equipamiento o infraestructura necesaria para revitalizar el sector intervenido. Como es el caso del Mercado de Santa Caterina en este barrio.

 

La zona del mercado de Santa Caterina es renovado en 2004 por EMBT, siendo el resultado un área multifunción, que contiene un mercado, residencias para gente mayor, restaurantes, un área arqueológica (ya que durante la construcción se descubrieron ruinas del antiguo convento), aparcamiento subterráneo y una plaza pública. Se conservó la fachada del antiguo mercado, por lo que tan solo destacan la cubierta y el bloque de viviendas para gente mayor que es de nueva planta.

 

Además el barrio ha sido igualmente renovado mediante un conjunto de actuaciones paralelas a la rehabilitación de viviendas y la construcción del mercado como son: la ampliación del aparcamiento público subterráneo, la recogida neumática de basuras, la implantación del cierre horario al acceso de los vehículos de los no residentes.  Al igual que otros trabajos de remodelación como el tendido de la red de recogida neumática hasta la conexión con la central, situada bajo el mercado, la renovación de las redes de servicios de agua, gas, electricidad y telefonía, así como la adecuación al nuevo espacio urbano del alumbrado público y del arbolado.

Angela Vera

Universidad de Alicante

España

2013

San José

Costa Rica

info@ldbarquitectura.com

(506) 22800670

2020

INTRODUCCIÓN

 

En las décadas de los 70 – 80 el distrito de Ciutat Vella, en el Casco Antiguo de Barcelona, se encontraba en una situación pésima. Las viviendas e infraestructuras estaban sufriendo un proceso de degradación y abandono, se estaba produciendo una importante pérdida de población, mientras que, a la vez, esta estaba envejecida. Y todo esto fue acompañado de la llegada de población marginal y tráfico de drogas.

 

Con la restauración de los ayuntamientos democráticos, en 1979, se decidió  intervenir  en el centro histórico para revitalizarlo con el objetivo de recuperarlo como centro neurálgico de Barcelona, manteniendo a su vez,  el carácter residencial de sus barrios, su idiosincrasia. Estas intervenciones irían orientadas hacia la “cirugía urbana” y no a lo hasta entonces habitual conocido como medidas higienistas.

 

Para ello la intervención se formalizó en dos dimensiones: la primera era la idea de plan global, con el Plan General Metropolitano (PGM), mientras que la segunda era la idea de reactivación de puntos concretos de la ciudad.  Para ello tuvieron que aprobarse los PERI (Planes Especiales de Reforma Interior), y en Ciutat Vella se establecieron  dos. Me centro en concreto en el PERI del sector oriental, en el barrio de Santa Caterina por tener características semejantes al barrio de Carolinas Bajas.

 

CONTEXTO

 

El distrito de Ciutat Vella, en Barcelona, tiene una extensión de 430 Ha. En concreto el la zona del  Sector oriental abarca 190 Ha y la zona del barrio de Santa Caterina donde se actúa es de aproximadamente 14 Ha.

 

Su situación en las décadas de los 70- 80, se remonta a mediados del siglo XIX: el derribo de las murallas medievales, que no permitían el crecimiento de la ciudad, llevó a que el centro histórico empezara a perder protagonismo en favor de otras zonas de Barcelona, debido al crecimiento que hubo mediante el Plan de ensanche de Cerdá.

 

Muchos edificios del centro histórico se vaciaron y empezaron a sucederse ciclos que alternaban el abandono con la llegada de nuevos residentes. Cada ciclo suponía más empobrecimiento, de forma que iba aumentando la precariedad social y la falta de arraigo con el barrio de los nuevos habitantes. A todo esto se sumó la sensación de inseguridad provocada por la apertura de las vías rápidas y otros proyectos urbanísticos. Así como la caída del comercio, como principal actividad económica, que perdió dinamismo, y muchos negocios tuvieron que cerrar.

 

Este proceso de degradación fue aumentando de forma lenta durante décadas. Las edificaciones envejecían y ni los propietarios ni la propia administración se ocupaban de su mantenimiento, las infraestructuras del distrito eran insuficientes y no existía ninguna previsión de mejora.

 

Así en la década de los 80 la población del distrito estaba entorno a los 85.000 habitantes, mientras que la del barrio no superaba los 17.000. Desde el punto de vista demográfico, destacaba el fuerte envejecimiento de la población autóctona: el 37% de la población era mayor de 65 años (actualmente el 17,5%). Consecuencia del gran vaciado de población que se había producido en las últimas décadas. Se había reducido la población del distrito a casi una tercera parte de los que fueron censados en 1955, fecha en la que el distrito alcanzó la máxima ocupación de su historia, con 258.867 personas, llegando a una densidad media de 581,4 habitantes por hectárea en el distrito.

 

Los problemas sociales, como la pobreza, la delincuencia, la prostitución y, más tarde, el consumo de drogas, se extendían y se concentraban en zonas que caían en la absoluta marginalidad. Se produjo un gran contraste socio-económico, existiendo áreas caracterizadas por altos niveles de paro, menor renta, así como por indicadores de salubridad por debajo de la media de la ciudad. En ellas además se estaba produciendo un  proceso de gentrificación por el cual se producían estos ciclos de abandono, y llegada de nuevos vecinos al barrio, aunque en este caso la población que llegaba era cada vez con menor poder adquisitivo.

 

DESCRIPCIÓN CRONOLÓGICA DE LAS ESTRATEGIAS

 

Los proyectos de intervención en este distrito se remontan a décadas anteriores. A partir de 1859 el Plan Cerdá  había hecho especial hincapié en el ensanche, pero el casco histórico había quedado relegado a un segundo lugar. La propuesta para esta zona se basó en establecer un mecanismo para corregir los problemas de insalubridad y desorden edificado dentro del espacio de la muralla de la ciudad. Para ello se propusieron tres vías de 20 metros de ancho que cortasen el tejido histórico dando continuidad con el ensanche para, a partir de ellas, seguir con el saneamiento de la ciudad mediante el trazado de grandes avenidas, con nuevas alineaciones. Este Plan no llegó a su fin último por falta de recursos y sólo se construyó, posteriormente con el Plan Baixeras, la Vía Layetana.

 

Más adelante, a partir de 1935, aparecieron modelos regeneracionistas como el  Plan de Saneamiento del Casco Antiguo propuesto por el GATCPAC, que preveía derribos de manzanas insalubres, esponjamientos y creación de equipamientos.  Este planteaba mejoras con respecto al anterior, ya que por una parte resultaba más económico, al afectar a menor cantidad de fincas que la apertura de grandes vías, y por otra se conservaban las fachadas antiguas. De este solamente se llevaron a cabo algunas operaciones puntuales.

 

A partir de los 70, se reflexiona sobre los métodos de intervención urbanístico-sociales y el ayuntamiento de Barcelona se compromete a revitalizar el distrito de Ciutat Vella. Es entonces cuando aparece el Plan General Metropolitano (PGM76). Y en este contexto se desarrollan, en 1983, los Planes Especiales de Reforma  Interior (PERI), basados en la reactivación de puntos concretos de la ciudad, el primero de ellos fue el PERI BA 189, que no se llegó a completar y se desarrolló posteriormente el PERI BA 189-2.

 

La metodología llevada a cabo por los diferentes agentes fue la siguiente:

 

1. Se redactaron y aprobaron Planes Especiales de Reforma Interior (PERI) para 2 barrios de Ciutat Vella: Raval y Sector Oriental.  Estos se centraban en una escala concreta (acupuntura urbana)

 

2. Se aprobó en 1983 el Programa de Actuaciones Integrales (PAI). Estos actuaban a escala global a nivel de distrito. Con 6 grandes líneas de actuación:

    1. Urbanismo

    2. Bienestar social y equipamientos

    3. Infraestructuras y movilidad

    4. Promoción de actividades económicas

    5. Seguridad ciudadana y usos del espacio público.

    6. Fomento de la rehabilitación privada.

 

3. Se obtuvo la calificación de Área de Rehabilitación Integrada (ARI) de Ciutat Vella, requisito indispensable para  desarrollar el PAI y obtener la financiación necesaria del Gobierno de España y de la Generalitat de Catalunya. Establecía el siguiente programa de activación:

     1. Gestión del suelo

     2. Construcción de aparcamientos

     3. Construcción de equipamientos

     4. Promoción de viviendas nuevas y rehabilitadas

     5. Renovación de infraestructuras

     6. Urbanización de espacios libres y calles

     7. Fomento de la rehabilitación privada.

 

4. Se creó una Comisión Gestora con representantes del Ayuntamiento, la Generalitat, el Gobierno Central, las asociaciones de vecinos de los 4 barrios de Ciutat Vella y la Cámara de Comercio. Comprometiéndose a celebrar reuniones periódicas de contraste de opiniones y coordinación. àParticipación ciudadana.

 

5. Se creó en 1988 el instrumento global de gestión: empresa  mixta municipal Promoción Ciutat Vella (Procivesa). A partir de un aporte de capital inicial de 16,8 millones de euros por parte del ayuntamiento de Barcelona, siendo el 39% de participación privada.Trabaja en 5 grandes áreas:

      1. Urbanización

      2. Obras y reconstrucciones

      3. Creación de vivienda para realojo de inquilinos

      4. Actuaciones de mercado y de promoción económica

      5. Promoción y comunicación de obras.

 

6. Se creó en 1990 la Oficina de Rehabilitación de Ciutat Vella, a partir del ARI. Cuyo objetivo principal era el de estimular la rehabilitación privada como complemento de la fuerte intervención pública que se estaba dando. Durante su gestión se rehabilitaron 5000 edificios del distrito.

 

7. Se creó en 2002 la empresa Foment de Ciutat Vella, como sustituta de Procivesa, ya que por cuestiones legales, ésta sólo podía tener vigencia durante 14 años. Esta sigue en la actualidad con su legado.

 

El PERI que finalmente se llevó a cabo tras este proceso fue el PERI BA 189-2 cuya ordenación es de Enric Miralles & Vendetta Tagliabue. Proponen la prolongación de la avenida Cambó y la rehabilitación de viviendas, espacios públicos y equipamientos. Todo ello vinculado a la remodelación del mercado de Santa Caterina.

 

Se basa en el aprovechamiento de parte de las fachadas existentes para realizar los nuevos edificios. Las edificaciones de planta nueva poseen nuevas alineaciones curvas, alturas variables y hay un cuidado especial en el cierre visual de la avenida Cambó.

 

La nueva alineación busca contrastar con el rectilíneo trazado de esta avenida, se consideran los rincones de las calles, las perspectivas variadas y todas las irregularidades de una estructura urbana. No busca el orden ni la alineación de la composición urbana (es antimoderno).

 

Se trata  por lo tanto de acciones de cirugía en el tejido, las llamadas “acupunturas urbanas” por Oriol Bohigas. El cual promueve las actuaciones en el espacio público de Barcelona por medio de plazas que se van entretejiendo. Pero, a su vez, lo que destaca en este caso es la importancia de la cirugía urbana en el ámbito residencial, y no sólo en el espacio público. Lo que denomina intervenciones XS urbanas, que son “sistemas de acupuntura urbana que contienen viviendas como sus esencias”. Se fundamentan en las viviendas, pero también se basan en intervenciones en algún equipamiento o infraestructura necesaria para revitalizar el sector intervenido. Como es el caso del Mercado de Santa Caterina en este barrio.

 

La zona del mercado de Santa Caterina es renovado en 2004 por EMBT, siendo el resultado un área multifunción, que contiene un mercado, residencias para gente mayor, restaurantes, un área arqueológica (ya que durante la construcción se descubrieron ruinas del antiguo convento), aparcamiento subterráneo y una plaza pública. Se conservó la fachada del antiguo mercado, por lo que tan solo destacan la cubierta y el bloque de viviendas para gente mayor que es de nueva planta.

 

Además el barrio ha sido igualmente renovado mediante un conjunto de actuaciones paralelas a la rehabilitación de viviendas y la construcción del mercado como son: la ampliación del aparcamiento público subterráneo, la recogida neumática de basuras, la implantación del cierre horario al acceso de los vehículos de los no residentes.  Al igual que otros trabajos de remodelación como el tendido de la red de recogida neumática hasta la conexión con la central, situada bajo el mercado, la renovación de las redes de servicios de agua, gas, electricidad y telefonía, así como la adecuación al nuevo espacio urbano del alumbrado público y del arbolado.