LDB Arquitectura

Arquitectura en el Trópico

Por sus condiciones geográficas, en Costa Rica, es indispensable aplicar los conceptos de la arquitectura bioclimática a los diseños de las viviendas. Ventilación, sombras, techos y volúmenes son ejemplo de ello, los que han sido de gran utilidad en el medio lo-cal. Espaciosos zaguanes, techos a dos aguas y pronunciados ale-ros son elementos característicos de la casa costarricense, los cua-les retoman, entre otros, los arquitectos Bruno Stagno, fundador y director del Instituto de Arquitectura Tropical, y Rolando Barahona, director del Museo de Arte y Dise-ño Contemporáneo.

 

En la arquitectura bioclimática se propone respetar el medio y generar espacios confortables que contrarresten un clima tan caluroso y húmedo como el del trópico; algunas de sus recomendaciones son las siguientes:

Mejorar la ventilación. Es conveniente provocar algún tipo de ventilación para potenciar la sensa-ción de frescura. Para lograrlo se pueden usar efectos como la ventilación cruzada o emplear celosías.

 

Jugar con las sombras. La sombra es un regulador térmico por excelencia. Aleros, parasoles y vege-tación provocan diferencias considerables en la temperatura interna y externa de una vivienda. Los puntos cardinales producen sombras de diverso tipo. En el este y el oeste los rayos del sol inciden con fuerza. La fachada norte es idónea para los grandes ventanales.

 

Diseñar los techos. Son los elementos arquitectónicos que más resienten los efectos del clima, por lo que se recomienda pronunciar sus pendientes. También funcionan como “colchones de aire” que re-gulan la temperatura interna de la vivienda. Los aleros han sido durante años eficaces protectores de las lluvias.

 

Fragmentar el volumen. En términos generales, la arquitectura bioclimática es más fragmentada y menos masiva. Evita fachadas lisas, que carecen de protección. Pérgolas, o las estructuras sobre te-rrazas, y aleros son ejemplo de esto. Los materiales de construcción deben ser resistentes a la hume-dad para alargar su duración.

Luis Diego Barahona

Eureka

Perú

2017

San José

Costa Rica

info@ldbarquitectura.com

(506) 22800670

2020

Por sus condiciones geográficas, en Costa Rica, es indispensable aplicar los conceptos de la arquitectura bioclimática a los diseños de las viviendas. Ventilación, sombras, techos y volúmenes son ejemplo de ello, los que han sido de gran utilidad en el medio lo-cal. Espaciosos zaguanes, techos a dos aguas y pronunciados ale-ros son elementos característicos de la casa costarricense, los cua-les retoman, entre otros, los arquitectos Bruno Stagno, fundador y director del Instituto de Arquitectura Tropical, y Rolando Barahona, director del Museo de Arte y Dise-ño Contemporáneo.

 

En la arquitectura bioclimática se propone respetar el medio y generar espacios confortables que contrarresten un clima tan caluroso y húmedo como el del trópico; algunas de sus recomendaciones son las siguientes:

Mejorar la ventilación. Es conveniente provocar algún tipo de ventilación para potenciar la sensa-ción de frescura. Para lograrlo se pueden usar efectos como la ventilación cruzada o emplear celosías.

 

Jugar con las sombras. La sombra es un regulador térmico por excelencia. Aleros, parasoles y vege-tación provocan diferencias considerables en la temperatura interna y externa de una vivienda. Los puntos cardinales producen sombras de diverso tipo. En el este y el oeste los rayos del sol inciden con fuerza. La fachada norte es idónea para los grandes ventanales.

 

Diseñar los techos. Son los elementos arquitectónicos que más resienten los efectos del clima, por lo que se recomienda pronunciar sus pendientes. También funcionan como “colchones de aire” que re-gulan la temperatura interna de la vivienda. Los aleros han sido durante años eficaces protectores de las lluvias.

 

Fragmentar el volumen. En términos generales, la arquitectura bioclimática es más fragmentada y menos masiva. Evita fachadas lisas, que carecen de protección. Pérgolas, o las estructuras sobre te-rrazas, y aleros son ejemplo de esto. Los materiales de construcción deben ser resistentes a la hume-dad para alargar su duración.