LDB Arquitectura

Replantear lo nuestro

Si bien el avance de un pueblo puede requerir de influencias, es oportuno conocer lo propio para que, al mezclar lo autóctono con las nuevas ideas, se mantengan las manifestaciones culturales que identifican a ese país. La arquitectura costarricense no escapa a dicho proceso.

 

Así por ejemplo, nos encontramos distintos materiales -adobe, madera, cerámica, ladrillo de concreto, láminas de zinc y, más recientemente, hasta aluminio y vidrio- que han determinado las tendencias constructivas de una y otra época.

 

A mediados del siglo anterior Costa Rica evolucionó con aires extranjeros, y aunque se suman pinceladas locales, estas han disminuido en las últimas décadas. Por tal motivo, nuestro legado arquitectónico no es tan sólido como en otras naciones latinoamericanas. Por eso, este tiempo que estamos viviendo propicia iniciar un movimiento arquitectónico que, como parte de sus muchos objetivos, contemple enriquecer con mayor profundidad la cultura y la identidad nacional.

 

En el diseño de la vivienda escazuceña "Rímolo", el Arq. Jaime Rouillón incrementó la altura de paredes y puertas. Una característica de la casa costarricense. Foto

 

Al diseñar nuestras viviendas, algunos elementos que se pueden rescatar de la "casa costarricense" y de la naturaleza que nos rodea apuntan a lo siguiente:

 

Formas sencillas. Esta ha sido una característica determinante en la vivienda costarricense. Por razones económicas y la difícil disponibilidad de los materiales, entre otras, el diseño de las casas no estuvo recargado de elementos. Ha sido una arquitectura sobria, que contrasta con la naturaleza exuberante.

 

Diseño con luz. El juego de la luz, las sombras y la penumbra que se produce en los bosques se ha trasladado a nuestras viviendas por medio de patios de luz, por ejemplo.

 

Alturas internas. En ciertas áreas de la casa, como la sala y el comedor, fue costumbre hacer el cielo raso más alto, un efecto que incrementaba la comodidad y amplitud en esos espacios.

 

Zagúan de varios usos. Ese pasillo, que nos llena de recuerdos, dividía la casa en dos grandes áreas y a veces se usaba para ventilar y otras para tener visibilidad, desde la entrada principal, hasta el fondo de la vivienda. Era un espacio que servía para algo más que caminar.

 

Corredor para las tertulias. ¡Qué lugar más enriquecedor! Cuentos, historias y anécdotas han surgido en un sitio donde se compartían las experiencias. La terraza actual viene a cumplir una función similar; lo importante es no perder un espacio para compartir.

 

Colores costarricenses. ¿En cuántos países podríamos encontrar una diversidad de tonos tan rica? Nuestra naturaleza tiene una extensa gama para inspirarnos y pintar con amarillos, verdes, azules y rojos "costarricenses", por ejemplo.

 

Luis Diego Barahona

La Nación

Costa Rica

2000

San José

Costa Rica

info@ldbarquitectura.com

(506) 22800670

2020

Si bien el avance de un pueblo puede requerir de influencias, es oportuno conocer lo propio para que, al mezclar lo autóctono con las nuevas ideas, se mantengan las manifestaciones culturales que identifican a ese país. La arquitectura costarricense no escapa a dicho proceso.

 

Así por ejemplo, nos encontramos distintos materiales -adobe, madera, cerámica, ladrillo de concreto, láminas de zinc y, más recientemente, hasta aluminio y vidrio- que han determinado las tendencias constructivas de una y otra época.

 

A mediados del siglo anterior Costa Rica evolucionó con aires extranjeros, y aunque se suman pinceladas locales, estas han disminuido en las últimas décadas. Por tal motivo, nuestro legado arquitectónico no es tan sólido como en otras naciones latinoamericanas. Por eso, este tiempo que estamos viviendo propicia iniciar un movimiento arquitectónico que, como parte de sus muchos objetivos, contemple enriquecer con mayor profundidad la cultura y la identidad nacional.

 

En el diseño de la vivienda escazuceña "Rímolo", el Arq. Jaime Rouillón incrementó la altura de paredes y puertas. Una característica de la casa costarricense. Foto

 

Al diseñar nuestras viviendas, algunos elementos que se pueden rescatar de la "casa costarricense" y de la naturaleza que nos rodea apuntan a lo siguiente:

 

Formas sencillas. Esta ha sido una característica determinante en la vivienda costarricense. Por razones económicas y la difícil disponibilidad de los materiales, entre otras, el diseño de las casas no estuvo recargado de elementos. Ha sido una arquitectura sobria, que contrasta con la naturaleza exuberante.

 

Diseño con luz. El juego de la luz, las sombras y la penumbra que se produce en los bosques se ha trasladado a nuestras viviendas por medio de patios de luz, por ejemplo.

 

Alturas internas. En ciertas áreas de la casa, como la sala y el comedor, fue costumbre hacer el cielo raso más alto, un efecto que incrementaba la comodidad y amplitud en esos espacios.

 

Zagúan de varios usos. Ese pasillo, que nos llena de recuerdos, dividía la casa en dos grandes áreas y a veces se usaba para ventilar y otras para tener visibilidad, desde la entrada principal, hasta el fondo de la vivienda. Era un espacio que servía para algo más que caminar.

 

Corredor para las tertulias. ¡Qué lugar más enriquecedor! Cuentos, historias y anécdotas han surgido en un sitio donde se compartían las experiencias. La terraza actual viene a cumplir una función similar; lo importante es no perder un espacio para compartir.

 

Colores costarricenses. ¿En cuántos países podríamos encontrar una diversidad de tonos tan rica? Nuestra naturaleza tiene una extensa gama para inspirarnos y pintar con amarillos, verdes, azules y rojos "costarricenses", por ejemplo.