LDB Arquitectura

Libros, revistas y programas

Un legado que toma forma día a día y en la realidad del costarricense

 

Hasta hace unos años, en algunos de los congresos de arquitectura se cuestionaba si existía en Costa Rica una tradición o más bien, algunos edificios que por su valor histórico lograran el rango de denominarse patrimonio.

 

Se pensaba entonces, que no existía arquitectura en Costa Rica, porque no había el añejamiento suficiente para generar una tradición arquitectónica. La causa: el afán de ser comparados con otros países.

 

Sin embargo, el estado de orfandad o más bien de amnesia voluntaria, se fue curando bajo los estudios de un grupo de arquitectos que hasta hoy son poco conocidos por el público, pero cuyo aporte trasciende a la arquitectura y a la memoria cultural de Costa Rica.

 

Esa necesidad de crear las bases conceptuales de una nueva forma de ver a nuestra memoria construida, se inicia con los historiadores de la arquitectura cuyas publicaciones parecieran ser muy especializadas pero que más bien describen la forma y la vida de aquellos personajes que hicieron las construcciones de iglesias, barrios, casas.

 

Este acercamiento, toca la sensibilidad humana del hecho construido, porque relata las vidas de nuestros abuelos, describen las faenas para construirlas dentro de la constante pobreza material del país.

 

Entre los historiadores más reconocidos se encuentran Ofelia Sanau, Enrique Garnier, Enrique Barascut, Ileana Vives, Juan Bernal Ponce, Florencia Quesada, Carlos Altesor, Luis Ferrero y Richard Woodbridge.

 

En sus libros se trata de rescatar la memoria de un período, de una obra o la vida de un arquitecto; al igual que escudriñan la relación entre la obra y el contexto cultural, económico, social o natural.

 

A este grupo se le añaden las nuevas obras de Jimena Ugarte, Andrés Fernández, Yanory Álvarez, Dennis Gómez, Gerardo Vargas y Carlos Zamora, entre muchos otros.Buenos libros. Dentro de las publicaciones más influyentes tenemos: Historia de la arquitectura en Costa Rica de la Fundación de Museos Banco Central (1998), Historia de la arquitectura en Costa Rica (2003), de la Editorial Tecnológica de Costa Rica, Arquitectura urbana en Costa Rica (1986), Ciudades del Caribe y Centroamérica (1993), la Arquitectura metálica en Costa Rica (1996), Un país, tres arquitecturas (2003), Arquitectura rural en el trópico (1998) y Arquitectura e historia en Costa Rica (1998).

 

Sus redacciones contienen una alta sensibilidad humana que trasciende a la obra, para generar una relación entre el ser humano y el espacio que ha sido creado.

 

Sentimientos como la solidaridad comunal, la búsqueda de una dignidad universal, la angustia económica y la felicidad de la obra terminada tejen la crónica de vidas que giran alrededor de un proyecto.Crónicas. Este elemento histórico también hace su aporte en la crónica de la obra arquitectónica actual, que por su poca distancia de tiempo, solo se pueden juzgar como elementos que apuntan hacia un nuevo desarrollo de la arquitectura costarricense.

 

En este sentido, el pionero de este tipo de publicaciones es el arquitecto Luis Diego Barahona con su proyecto de Líneas (colección de libros monotemáticos de arquitectos); así como las publicaciones de los libros Arquitectura contemporánea Costarricense (2000) y Nuevas líneas de la arquitectura contemporánea Costarricense (2006).

 

En cada una de las obras anteriores trata de enfatizar los sucesos, obras y arquitectos recientes, siendo una muestra de las tendencias más relevantes de la arquitectura contemporánea aunque no por ello son los únicos en establecer los nuevos rumbos de la arquitectura contemporánea.

 

Finalmente quedan otros esfuerzos, como los realizados por Jorge Grané, la revista Habitar, las revistas Su Casa, Estilos y Casas, el programa de televisión Hábitat Soluciones y el suplemento Metro a Metro de La Nación.

 

Cada uno de ellos es una ventana al quehacer diario de la arquitectura, por cuyos esfuerzos constantes buscan crear un espacio contemporáneo de calidad.

Carlos Álvarez

La Nación

Costa Rica

2006

 

San José

Costa Rica

info@ldbarquitectura.com

(506) 22800670

2020

Un legado que toma forma día a día y en la realidad del costarricense

 

Hasta hace unos años, en algunos de los congresos de arquitectura se cuestionaba si existía en Costa Rica una tradición o más bien, algunos edificios que por su valor histórico lograran el rango de denominarse patrimonio.

 

Se pensaba entonces, que no existía arquitectura en Costa Rica, porque no había el añejamiento suficiente para generar una tradición arquitectónica. La causa: el afán de ser comparados con otros países.

 

Sin embargo, el estado de orfandad o más bien de amnesia voluntaria, se fue curando bajo los estudios de un grupo de arquitectos que hasta hoy son poco conocidos por el público, pero cuyo aporte trasciende a la arquitectura y a la memoria cultural de Costa Rica.

 

Esa necesidad de crear las bases conceptuales de una nueva forma de ver a nuestra memoria construida, se inicia con los historiadores de la arquitectura cuyas publicaciones parecieran ser muy especializadas pero que más bien describen la forma y la vida de aquellos personajes que hicieron las construcciones de iglesias, barrios, casas.

 

Este acercamiento, toca la sensibilidad humana del hecho construido, porque relata las vidas de nuestros abuelos, describen las faenas para construirlas dentro de la constante pobreza material del país.

 

Entre los historiadores más reconocidos se encuentran Ofelia Sanau, Enrique Garnier, Enrique Barascut, Ileana Vives, Juan Bernal Ponce, Florencia Quesada, Carlos Altesor, Luis Ferrero y Richard Woodbridge.

 

En sus libros se trata de rescatar la memoria de un período, de una obra o la vida de un arquitecto; al igual que escudriñan la relación entre la obra y el contexto cultural, económico, social o natural.

 

A este grupo se le añaden las nuevas obras de Jimena Ugarte, Andrés Fernández, Yanory Álvarez, Dennis Gómez, Gerardo Vargas y Carlos Zamora, entre muchos otros.Buenos libros. Dentro de las publicaciones más influyentes tenemos: Historia de la arquitectura en Costa Rica de la Fundación de Museos Banco Central (1998), Historia de la arquitectura en Costa Rica (2003), de la Editorial Tecnológica de Costa Rica, Arquitectura urbana en Costa Rica (1986), Ciudades del Caribe y Centroamérica (1993), la Arquitectura metálica en Costa Rica (1996), Un país, tres arquitecturas (2003), Arquitectura rural en el trópico (1998) y Arquitectura e historia en Costa Rica (1998).

 

Sus redacciones contienen una alta sensibilidad humana que trasciende a la obra, para generar una relación entre el ser humano y el espacio que ha sido creado.

 

Sentimientos como la solidaridad comunal, la búsqueda de una dignidad universal, la angustia económica y la felicidad de la obra terminada tejen la crónica de vidas que giran alrededor de un proyecto.Crónicas. Este elemento histórico también hace su aporte en la crónica de la obra arquitectónica actual, que por su poca distancia de tiempo, solo se pueden juzgar como elementos que apuntan hacia un nuevo desarrollo de la arquitectura costarricense.

 

En este sentido, el pionero de este tipo de publicaciones es el arquitecto Luis Diego Barahona con su proyecto de Líneas (colección de libros monotemáticos de arquitectos); así como las publicaciones de los libros Arquitectura contemporánea Costarricense (2000) y Nuevas líneas de la arquitectura contemporánea Costarricense (2006).

 

En cada una de las obras anteriores trata de enfatizar los sucesos, obras y arquitectos recientes, siendo una muestra de las tendencias más relevantes de la arquitectura contemporánea aunque no por ello son los únicos en establecer los nuevos rumbos de la arquitectura contemporánea.

 

Finalmente quedan otros esfuerzos, como los realizados por Jorge Grané, la revista Habitar, las revistas Su Casa, Estilos y Casas, el programa de televisión Hábitat Soluciones y el suplemento Metro a Metro de La Nación.

 

Cada uno de ellos es una ventana al quehacer diario de la arquitectura, por cuyos esfuerzos constantes buscan crear un espacio contemporáneo de calidad.