Luis Diego Barahona

La Nación / 17.02.08

LDB Arquitectura

Nuevas Líneas de la Arquitectura Contemporánea Costarricense

Prólogo: Ofelia Sanou

Tamaño: 24 x 30cm

Páginas: 176

Año: 2006

ISBN: 9968-9993-3-4

 

ÍNDICE

Agradecimiento

Prólogo por Arq. Ofelia Sanou

Introducción Nuevas Líneas sin precedentes en Costa Rica

Viviendas

Casa Achí Picado - Fausto Calderón

Casa Calvo - Javier Salinas

Casa de Playa - Víctor Cañas

Casa Gillet - Jacqueline Gillet

Casa Grané - Jorge Grané

Casa Holmes - Víctor Cañas

Casa Rappacciolli - Javier Salinas

Casa Mc Crea Salguero - Hans Pechtel

Horizonte Naciente- Rolando Barahona

Santuario Habitable - Rolando Barahona

Edificios

Agencia de Publicidad JBQ - Jaime Rouillón

Agencia de Publicidad Tribu - Bruno Stagno

BCIE - Fausto Calderón

Baticueva - Jaime Rouillón

Bufete Oller - Jaime Rouillón

Edificio Comunicación Corporativa - Javier Salinas

Edificio Elmizú - Víctor Cañas

Edificio Holcim - Bruno Stagno

Editorial Libro Libre - Bruno Stagno

Estudio de Fotografía Zermak - Luis Diego Barahona

Oficinas Administrativas de Tico Pollo - Juan Lalinde

Oficinas GBM - Rolando Barahona

Restaurante Ginger - Víctor Cañas

Taller y Oficinas Estructuras Ros - Rolando Barahona

Entrevista

Curriculum Vitae

Bibliogafía

 

PRÓLOGO (Extracto)

"Frente a una vasta producción de libros sobre arquitectos contemporáneos costarricenses y latinoamericanos, más de siete años de experiencia en visitas y selección de obras y fotografías para publicar en la Revista Habitar del Colegio de Arquitectos de Costa Rica, nos preguntamos: ¿qué panorama de arquitectura contemporánea costarricense, nos ofrece el arquitecto Luis Diego Barahona, con la presente muestra de veinticuatro obras producidas entre los años 2002 y el 2005? ¿Cuáles elementos del pensamiento y de la producción contemporánea de la arquitectura universal están presentes en esa muestra y cuáles características de la producción arquitectónica realizada en Costa Rica, en la segunda década del siglo XX, se manifiestan aún? La ubicación geográfica y los usos de las obras seleccionadas son representativas de las tendencias actuales del crecimiento urbano de San José, del comportamiento de un sector del mercado inmobiliario y de la demanda de actividades comerciales interregionales." Ofelia Sanou

 

INTRODUCCIÓN

El reconocimiento otorgado en la actualidad a la arquitectura contemporánea costarricense, no tiene precedentes. Las obras creadas en Costa Rica entre el 2000 y el 2005, evidencian el auge del diseño arquitectónico dentro del sector cultural nacional. Este progreso es consecuencia del apogeo en la construcción -posterior a la crisis de los ochenta y de una creciente cantidad de arquitectos y medios de divulgación masiva. Las propuestas de calidad han sido “descubiertas", lo que dio lugar a discusiones y a un mayor conocimiento de la producción arquitectónica.

 

A nivel estilístico, este libro no pretende definir agrupaciones de arquitectos y mucho menos los efímeros estilos comerciales. La propuesta editorial se divide en dos bloques -10 viviendas y 14 edificios- y retoma la experiencia del libro Arquitectura Contemporánea Costarricense, las monografías y congresos de Líneas y las publicaciones de la Revista Habitar.

 

La investigación y visita permanente a las obras arquitectónicas costarricenses enriquece una selección rigurosa y exhaustiva, donde los proyectos publicados sobresalen por características particulares, descritos en cada caso, y ejemplifican las tendencias actuales del desarrollo arquitectónico costarricense. En términos generales destacan las obras que fueron concebidas con una intención clara de generar una conexión continua con el contexto natural, un respeto por la escala humana, un racionalismo funcional en la distribución de espacios y el gusto por el detalle tectónica, sin emplear tecnología de primer mundo.

 

Inserción Latinoamericana. Miquel Adrià menciona a Costa Rica en la Revista 26 Arquitectura Latinoamericana como una excepción dentro del contexto centroamericano e incluye, en la Revista Arquine, una lectura de Jorge Grane' sobre la realidad contemporánea costarricense.

 

La situación actual muestra 0 Costa Rica como parte de un panorama emergente latinoamericano. Esta perspectiva se ilustra con la presencia de obras locales dentro de las listas de los proyectos finalistas en las recientes bienales iberoamericanas, como el Santuario Habitable de Rolando Barahona, y el Centro Creativo de Víctor Cañas. Asimismo, destaca el espacio asignado a Bruno Stagno junto con Frank O. Gehry para representar la producción centroamericana en la pasada Bienal de Venecia.

 

La ciudad costarricense. La arquitectura y el urbanismo costarricenses están determinadas por la suma de influencias internacionales y sólidos bases democráticas, sociales y contextuales. Las obras de calidad son construidas en un territorio con gran cantidad de microclimas y están vinculadas con el lugar, el clima, la luz y la topografía. La escala modesta y humana de una considerable cantidad de los proyectos edificados en Costa Rica determina la historia local, donde la arquitectura monumental y “fascista” es prácticamente nula.

 

El desarrollo de las teorías urbanas locales ha sido un ejercicio similar, pero a menor escala, de los planteados en otros países. En la actualidad, la mancha urbana unifica una sola metrópoli compuesta por los cuatro centros de las provincias que conforman el Gran Área Metropolitana -San José, Alajuela, Heredia y Cartago-. Urge, por tanto, desarrollar y sumar más análisis sobre la ciudad. En la actualidad son escasos los estudios urbanos y se hace cada vez más necesaria la presentación de una historia de la ciudad costarricense, con la rigurosidad propia de la crítica urbana internacional.

 

La reciente visita de Enrique Peñalosa a Costa Rica evidenció el interés por parte de las entidades gubernamentales y municipales por analizar, valorar y aplicar parte de la experiencia bogotana de “hacer ciudad". El espacio público da pasos firmes y hoy se le da continuidad al Plan Nacional de Desarrollo Urbano y se inician propuestas que nacen del sector privado como San José Posible -presentado por el instituto de Arquitectura Tropical y Micrópolis, investigación dirigida por Líneas y Oliver Schütte/OMA.

 

A esta experiencia se suma la declaratoria que asigna a San José como Ciudad Iberoamericana de la Cultura 2006. Este reto genera la fusión de esfuerzos entre la Municipalidad de San José y el Ministerio de Cultura, Juventud y Deportes. Surge, por lo tanto, un nuevo interés por rescatar una ciudad donde ya se había iniciado el debate para lograr una reactivación del casco central consolidar el proceso de repoblamiento del centro de la capital. Todo lo mencionado está bajo la mirada atento de los medios de comunicación masiva, que desde el 2005 han incrementado de manera considerable el espacio referente a la ciudad.

 

Cada región con su “McDonalización.” De manera paralela, en la ciudad costarricense se ha conformado un estilo de vida con características particulares. En Costa Rica la “Mcdonalización”, citada por Zaida Muxí, se conoce como “Estilo Rostipollos”, en alusión de un restaurante de comida rápida que, por sus características formales y estilísticas, define con claridad esta tendencia.

 

El “Estilo Rostipollos” inicia en el 2000 con el “Efecto Marriot”, y en el plano urbano genera conjuntos intramuros de viviendas de clase alta. Con el desarrollo de esta tendencia se omite el barrio y se propone una artificialidad en la atmósfera que remite más a ambientes “tipo Miami”, que a las integraciones de los componentes urbanos de las ciudades europeas. Esta situación hace que incremente el efecto de las horas pico -en especial hacia el sector oeste de la ciudad- y separa a los diversos sectores de la sociedad. Los Planteamientos carecen en muchos casos de la calidad espacial y humana que mencionan Carlos Morales y Carlos Mijares en sus publicaciones.

 

La realidad costarricense muestra una disminución en la inversión en proyectos de vivienda de clase media y baja, en contraste con este nuevo estilo de vida presente en el sector más adinerado de la sociedad. Esta situación debe abarcarse en los proyectos de vivienda privados y no solo fortalecer el creciente desarrollo de torres de condominios. El problema no está relacionado con el tamaño de las unidades -discusión presente en ciudades como Tokio o Barcelona-. En la actualidad, la mayor complejidad radica en las proporciones entre salarios y condiciones para obtener crédito. Esta situación ha incrementado el alquiler y la postergación en la adquisición de vivienda propia por parte de un alto porcentaje de los habitantes locales.

 

En el presente es reconocible que las Nueva Líneas de la Arquitectura Contemporánea Costarricense se expresan por medio de gestos vinculados con el contexto y evidencian una reacción modernista. Los arquitectos incluidos en esta muestra reaccionan ante las “tipologías de ensueño” y las radicales propuestas de explotación ecoturística. Estos últimos planteamientos se insertan en un contexto donde le país se vende al mundo como un sitio sin ingredientes artificiales, el cual se ha abierto de manera evidente a la explotación de zonas naturales por parte de inversionistas extranjeros, sobre todo norteamericanos.

 

Arquitectura bioclimática. La influencia del discurso sobre el debate de la arquitectura bioclimótica en Costa Rica ha estado marcada en forma directa por Bruno Stagno y su Instituto de Arquitectura Tropical. Luego se ha consolidado la maestría sobre esta temática, impartida en la Universidad de Costa Rica, y es común escuchar debates sobre bioclimatismo en las escuelas y congresos de arquitectura costarricenses.

 

Los retos hacia el futuro surgen en el ámbito de la generación de tecnologías que favorezcan el diseño bioclimático y en una rigurosidad de las comprobaciones técnicas en sitio.

 

La energía urbana cuenta con un espacio casi nulo dentro del debate arquitectónico. Por lo tanto, debe agruparse al tema del bioclimatismo, el enfoque energético/urbano, lo que favorece en gran medida las soluciones alternativas generadas y producidas en Costa Rica.

 

Sobre publicaciones y conferencias internacionales de arquitectura. Las publicaciones sobre arquitectura costarricense son escasas y han tenido un pujante auge durante el lustro en estudio. El punto de inicio de la era contemporánea de las publicaciones fue el libro Historia de la Arquitectura de Costa Rica. Hoy se publican monografías de arquitectura, la Revista Habitar -relanzada en el 2003- y la creación de revistas comerciales.

 

A finales de la década de los noventa surgieron las Bienales de Arquitectura y Urbanismo de Costa Rica y la organización de congresos internacionales de arquitectura. El Colegio de Arquitectos, dos universidades (la del Diseño y Veritas), el Instituto de Arquitectura Tropical y los Congresos Líneas, han generado un ritmo de actividades continuas de conferencias con invitados internacionales de gran nivel. La labor y cantidad de coloquios de calidad deben incrementarse y fortalecerse los resultados de estos esfuerzos, tan escasos pero continuos, dentro del contexto nacional.

 

Por otro lado, algunos de los arquitectos con producción en Costa Rica se han vinculado a congresos internacionales o han realizado múltiples conferencias en el extranjero, como es el caso de Víctor Cañas, Rolando Barahona y Bruno Stagno.

 

Lenguajes claros en épocas de seducción. El popular autor de los libros económicos de Taschen, Philip Jodidio, describe a las firmas de arquitectura contemporáneas como la versión actual de los movimientos de principio del siglo XX. Costa Rica, a diferencia de esta situación, plantea un conjunto de obras diseñadas por un sector de arquitectos conscientes con el medio y presupuestos modestos -en muchos casos-, pero con una honestidad propia de la mejor arquitectura latinoamericana.

 

Las corrientes actuales continúan un proceso iniciado en los noventa y presenta a la ampliación del Aeropuerto Juan Santamaría (Alajuela, 2000) como el punto de inflexión hacia la consolidación de las nuevas líneas de la arquitectura contemporánea costarricense.

 

A nivel conceptual, los lenguajes arquitectónicos costarricense oscilan entre dos nuevas líneas: el expresionismo formal y la búsqueda permanente por la adaptación contextual.

 

La primera línea es influenciada por las corrientes que partieron del movimiento moderno latinoamericano, y se expresa por medio de masas arquitectónicas que no llegan a ser estrafalarias o recargadas. Estas formas han evolucionado y se acercan, en algunos casos, a las corrientes minimalistas contemporáneas y las líneas neoplásticas holandesas.

 

La segunda línea contiene la relación entre la obra arquitectónica y el contexto. Resulta una actitud honesta y continua. En la actualidad es liderada por una creciente corriente bioclimática, pero determinada por la comunicación constante del proyecto con el medio contextual donde se sitúa. Esta valoración contempla el clima, contextos naturales, históricos, sociales, culturales y económicos.

 

Ambas líneas se fortalecen por una búsqueda de la calidad tectónica propia del medio, y un gusto y desarrollo exhaustivo de los detalles constructivo/arquitectónicos, como en el caso de las obras de Jaime Rouillón y Rolando Barahona. En este tema destaca el inicio de una mayor vinculación entre la arquitectura y la ingeniería, algo que Cecil Balmond favorece y menciona en forma constante.

 

El futuro. El panorama hacia el futuro podría presentar una explosión del tema de la ciudad en los medios de comunicación masiva y una urgencia por fortalecer la crítica, jurados y publicaciones de arquitectura costarricense.

Las obras arquitectónicas deberán ser cada vez más rigurosas en la conceptualización, puesto que sus planteamientos contarán con una repercusión casi inmediata en el medio cultural costarricense. La calidad constructiva de estos proyectos crece y se visualiza un respeto por la tecnología y economía local, al momento de efectuar el diseño arquitectónico.

Será de gran valor iniciar el desarrollo y evolución del diseño con la luz y penumbra, así como una creciente valoración e incentivos en el desarrollo de la percepción y psicología del espacio.

 

El diseño interno conforma sus listas de recién graduados e instruye una fuerza laboral creativa, que enriquecerá los procesos de diseño arquitectónico. El trabajo en equipo determina gran porcentaje de la calidad de las propuestas planteadas en este libro y, sin duda, los diseñadores internos deberán sumarse con más fuerza dentro del contexto arquitectónico nacional. En este aspecto, es oportuno mencionar la creación y fortalecimiento de tiendas de diseño de mobiliario y de diseño industrial, condición que permite concretar la totalidad de la atmósfera de las propuestas arquitectónicas de vanguardia.

 

La información proviene de las redes informáticas internacionales, en relación con las nuevas tendencias, es filtrada en mayor o menor grado por los arquitectos costarricenses. Esta situación favorece el incremento en el criterio al momento de proyectar arquitectura. Por tal motivo, resulta oportuno incentivar el fortalecimiento de las listas de títulos que ofrecen las librerías y bibliotecas dedicadas a cubrir la producción arquitectónicas internacional.

Dentro de la perspectiva próxima se visualiza un crecimiento exponencial en los graduados de arquitectura y una consolidación en la temática de la adaptación al contexto, así como un avance en los estudios bioclimáticos y una depuración en las expresiones formales.

 

A la vez, urge un aumento en el desarrollo de las propuestas de vivienda para clase media y baja; al igual que crear y fortalecer una disciplina de concursos de arquitectura, y robustecer la investigación técnica vinculante con los desarrollos constructivos. Es fundamental equilibrar la explosión en la construcción de condominio e invertir en edificaciones de gran escala que colaboren con el desarrollo de la vivienda en todo el país.

 

Por último, y quizá el reto inmediato de mayor envergadura para la arquitectura contemporánea costarricense, es volver habitable sectores claves y puntuales de la ciudad. El desarrollo de estas incisiones puntuales de la ciudad. El desarrollo de estas incisiones puntuales dará a la ciudad un conjunto de variables urbano vanguardistas, que definirán la base de la ciudad de San José del 2050.

 

Estas propuestas deben incluir y ser aplicadas por diversos sectores de la sociedad. Resulta oportuno, por tanto, mantener un debate permanente entre los arquitectos y el país. De esta manera se concretarán los objetivos específicos de los diversos proyectos urbanos. Las nuevas líneas de las ciudades contemporáneas costarricenses deben, de manera urgente, conformar un sólido compromiso nacional, sin precedentes en Centroamérica.

Luis Diego Barahona

Libro

Costa Rica

2006

San José

Costa Rica

info@ldbarquitectura.com

(506) 22800670

2020

Prólogo: Ofelia Sanou

Tamaño: 24 x 30cm

Páginas: 176

Año: 2006

ISBN: 9968-9993-3-4

 

ÍNDICE

Agradecimiento

Prólogo por Arq. Ofelia Sanou

Introducción Nuevas Líneas sin precedentes en Costa Rica

Viviendas

Casa Achí Picado - Fausto Calderón

Casa Calvo - Javier Salinas

Casa de Playa - Víctor Cañas

Casa Gillet - Jacqueline Gillet

Casa Grané - Jorge Grané

Casa Holmes - Víctor Cañas

Casa Rappacciolli - Javier Salinas

Casa Mc Crea Salguero - Hans Pechtel

Horizonte Naciente- Rolando Barahona

Santuario Habitable - Rolando Barahona

Edificios

Agencia de Publicidad JBQ - Jaime Rouillón

Agencia de Publicidad Tribu - Bruno Stagno

BCIE - Fausto Calderón

Baticueva - Jaime Rouillón

Bufete Oller - Jaime Rouillón

Edificio Comunicación Corporativa - Javier Salinas

Edificio Elmizú - Víctor Cañas

Edificio Holcim - Bruno Stagno

Editorial Libro Libre - Bruno Stagno

Estudio de Fotografía Zermak - Luis Diego Barahona

Oficinas Administrativas de Tico Pollo - Juan Lalinde

Oficinas GBM - Rolando Barahona

Restaurante Ginger - Víctor Cañas

Taller y Oficinas Estructuras Ros - Rolando Barahona

Entrevista

Curriculum Vitae

Bibliogafía

 

PRÓLOGO (Extracto)

"Frente a una vasta producción de libros sobre arquitectos contemporáneos costarricenses y latinoamericanos, más de siete años de experiencia en visitas y selección de obras y fotografías para publicar en la Revista Habitar del Colegio de Arquitectos de Costa Rica, nos preguntamos: ¿qué panorama de arquitectura contemporánea costarricense, nos ofrece el arquitecto Luis Diego Barahona, con la presente muestra de veinticuatro obras producidas entre los años 2002 y el 2005? ¿Cuáles elementos del pensamiento y de la producción contemporánea de la arquitectura universal están presentes en esa muestra y cuáles características de la producción arquitectónica realizada en Costa Rica, en la segunda década del siglo XX, se manifiestan aún? La ubicación geográfica y los usos de las obras seleccionadas son representativas de las tendencias actuales del crecimiento urbano de San José, del comportamiento de un sector del mercado inmobiliario y de la demanda de actividades comerciales interregionales." Ofelia Sanou

 

INTRODUCCIÓN

El reconocimiento otorgado en la actualidad a la arquitectura contemporánea costarricense, no tiene precedentes. Las obras creadas en Costa Rica entre el 2000 y el 2005, evidencian el auge del diseño arquitectónico dentro del sector cultural nacional. Este progreso es consecuencia del apogeo en la construcción -posterior a la crisis de los ochenta y de una creciente cantidad de arquitectos y medios de divulgación masiva. Las propuestas de calidad han sido “descubiertas", lo que dio lugar a discusiones y a un mayor conocimiento de la producción arquitectónica.

 

A nivel estilístico, este libro no pretende definir agrupaciones de arquitectos y mucho menos los efímeros estilos comerciales. La propuesta editorial se divide en dos bloques -10 viviendas y 14 edificios- y retoma la experiencia del libro Arquitectura Contemporánea Costarricense, las monografías y congresos de Líneas y las publicaciones de la Revista Habitar.

 

La investigación y visita permanente a las obras arquitectónicas costarricenses enriquece una selección rigurosa y exhaustiva, donde los proyectos publicados sobresalen por características particulares, descritos en cada caso, y ejemplifican las tendencias actuales del desarrollo arquitectónico costarricense. En términos generales destacan las obras que fueron concebidas con una intención clara de generar una conexión continua con el contexto natural, un respeto por la escala humana, un racionalismo funcional en la distribución de espacios y el gusto por el detalle tectónica, sin emplear tecnología de primer mundo.

 

Inserción Latinoamericana. Miquel Adrià menciona a Costa Rica en la Revista 26 Arquitectura Latinoamericana como una excepción dentro del contexto centroamericano e incluye, en la Revista Arquine, una lectura de Jorge Grane' sobre la realidad contemporánea costarricense.

 

La situación actual muestra 0 Costa Rica como parte de un panorama emergente latinoamericano. Esta perspectiva se ilustra con la presencia de obras locales dentro de las listas de los proyectos finalistas en las recientes bienales iberoamericanas, como el Santuario Habitable de Rolando Barahona, y el Centro Creativo de Víctor Cañas. Asimismo, destaca el espacio asignado a Bruno Stagno junto con Frank O. Gehry para representar la producción centroamericana en la pasada Bienal de Venecia.

 

La ciudad costarricense. La arquitectura y el urbanismo costarricenses están determinadas por la suma de influencias internacionales y sólidos bases democráticas, sociales y contextuales. Las obras de calidad son construidas en un territorio con gran cantidad de microclimas y están vinculadas con el lugar, el clima, la luz y la topografía. La escala modesta y humana de una considerable cantidad de los proyectos edificados en Costa Rica determina la historia local, donde la arquitectura monumental y “fascista” es prácticamente nula.

 

El desarrollo de las teorías urbanas locales ha sido un ejercicio similar, pero a menor escala, de los planteados en otros países. En la actualidad, la mancha urbana unifica una sola metrópoli compuesta por los cuatro centros de las provincias que conforman el Gran Área Metropolitana -San José, Alajuela, Heredia y Cartago-. Urge, por tanto, desarrollar y sumar más análisis sobre la ciudad. En la actualidad son escasos los estudios urbanos y se hace cada vez más necesaria la presentación de una historia de la ciudad costarricense, con la rigurosidad propia de la crítica urbana internacional.

 

La reciente visita de Enrique Peñalosa a Costa Rica evidenció el interés por parte de las entidades gubernamentales y municipales por analizar, valorar y aplicar parte de la experiencia bogotana de “hacer ciudad". El espacio público da pasos firmes y hoy se le da continuidad al Plan Nacional de Desarrollo Urbano y se inician propuestas que nacen del sector privado como San José Posible -presentado por el instituto de Arquitectura Tropical y Micrópolis, investigación dirigida por Líneas y Oliver Schütte/OMA.

 

A esta experiencia se suma la declaratoria que asigna a San José como Ciudad Iberoamericana de la Cultura 2006. Este reto genera la fusión de esfuerzos entre la Municipalidad de San José y el Ministerio de Cultura, Juventud y Deportes. Surge, por lo tanto, un nuevo interés por rescatar una ciudad donde ya se había iniciado el debate para lograr una reactivación del casco central consolidar el proceso de repoblamiento del centro de la capital. Todo lo mencionado está bajo la mirada atento de los medios de comunicación masiva, que desde el 2005 han incrementado de manera considerable el espacio referente a la ciudad.

 

Cada región con su “McDonalización.” De manera paralela, en la ciudad costarricense se ha conformado un estilo de vida con características particulares. En Costa Rica la “Mcdonalización”, citada por Zaida Muxí, se conoce como “Estilo Rostipollos”, en alusión de un restaurante de comida rápida que, por sus características formales y estilísticas, define con claridad esta tendencia.

 

El “Estilo Rostipollos” inicia en el 2000 con el “Efecto Marriot”, y en el plano urbano genera conjuntos intramuros de viviendas de clase alta. Con el desarrollo de esta tendencia se omite el barrio y se propone una artificialidad en la atmósfera que remite más a ambientes “tipo Miami”, que a las integraciones de los componentes urbanos de las ciudades europeas. Esta situación hace que incremente el efecto de las horas pico -en especial hacia el sector oeste de la ciudad- y separa a los diversos sectores de la sociedad. Los Planteamientos carecen en muchos casos de la calidad espacial y humana que mencionan Carlos Morales y Carlos Mijares en sus publicaciones.

 

La realidad costarricense muestra una disminución en la inversión en proyectos de vivienda de clase media y baja, en contraste con este nuevo estilo de vida presente en el sector más adinerado de la sociedad. Esta situación debe abarcarse en los proyectos de vivienda privados y no solo fortalecer el creciente desarrollo de torres de condominios. El problema no está relacionado con el tamaño de las unidades -discusión presente en ciudades como Tokio o Barcelona-. En la actualidad, la mayor complejidad radica en las proporciones entre salarios y condiciones para obtener crédito. Esta situación ha incrementado el alquiler y la postergación en la adquisición de vivienda propia por parte de un alto porcentaje de los habitantes locales.

 

En el presente es reconocible que las Nueva Líneas de la Arquitectura Contemporánea Costarricense se expresan por medio de gestos vinculados con el contexto y evidencian una reacción modernista. Los arquitectos incluidos en esta muestra reaccionan ante las “tipologías de ensueño” y las radicales propuestas de explotación ecoturística. Estos últimos planteamientos se insertan en un contexto donde le país se vende al mundo como un sitio sin ingredientes artificiales, el cual se ha abierto de manera evidente a la explotación de zonas naturales por parte de inversionistas extranjeros, sobre todo norteamericanos.

 

Arquitectura bioclimática. La influencia del discurso sobre el debate de la arquitectura bioclimótica en Costa Rica ha estado marcada en forma directa por Bruno Stagno y su Instituto de Arquitectura Tropical. Luego se ha consolidado la maestría sobre esta temática, impartida en la Universidad de Costa Rica, y es común escuchar debates sobre bioclimatismo en las escuelas y congresos de arquitectura costarricenses.

 

Los retos hacia el futuro surgen en el ámbito de la generación de tecnologías que favorezcan el diseño bioclimático y en una rigurosidad de las comprobaciones técnicas en sitio.

 

La energía urbana cuenta con un espacio casi nulo dentro del debate arquitectónico. Por lo tanto, debe agruparse al tema del bioclimatismo, el enfoque energético/urbano, lo que favorece en gran medida las soluciones alternativas generadas y producidas en Costa Rica.

 

Sobre publicaciones y conferencias internacionales de arquitectura. Las publicaciones sobre arquitectura costarricense son escasas y han tenido un pujante auge durante el lustro en estudio. El punto de inicio de la era contemporánea de las publicaciones fue el libro Historia de la Arquitectura de Costa Rica. Hoy se publican monografías de arquitectura, la Revista Habitar -relanzada en el 2003- y la creación de revistas comerciales.

 

A finales de la década de los noventa surgieron las Bienales de Arquitectura y Urbanismo de Costa Rica y la organización de congresos internacionales de arquitectura. El Colegio de Arquitectos, dos universidades (la del Diseño y Veritas), el Instituto de Arquitectura Tropical y los Congresos Líneas, han generado un ritmo de actividades continuas de conferencias con invitados internacionales de gran nivel. La labor y cantidad de coloquios de calidad deben incrementarse y fortalecerse los resultados de estos esfuerzos, tan escasos pero continuos, dentro del contexto nacional.

 

Por otro lado, algunos de los arquitectos con producción en Costa Rica se han vinculado a congresos internacionales o han realizado múltiples conferencias en el extranjero, como es el caso de Víctor Cañas, Rolando Barahona y Bruno Stagno.

 

Lenguajes claros en épocas de seducción. El popular autor de los libros económicos de Taschen, Philip Jodidio, describe a las firmas de arquitectura contemporáneas como la versión actual de los movimientos de principio del siglo XX. Costa Rica, a diferencia de esta situación, plantea un conjunto de obras diseñadas por un sector de arquitectos conscientes con el medio y presupuestos modestos -en muchos casos-, pero con una honestidad propia de la mejor arquitectura latinoamericana.

 

Las corrientes actuales continúan un proceso iniciado en los noventa y presenta a la ampliación del Aeropuerto Juan Santamaría (Alajuela, 2000) como el punto de inflexión hacia la consolidación de las nuevas líneas de la arquitectura contemporánea costarricense.

 

A nivel conceptual, los lenguajes arquitectónicos costarricense oscilan entre dos nuevas líneas: el expresionismo formal y la búsqueda permanente por la adaptación contextual.

 

La primera línea es influenciada por las corrientes que partieron del movimiento moderno latinoamericano, y se expresa por medio de masas arquitectónicas que no llegan a ser estrafalarias o recargadas. Estas formas han evolucionado y se acercan, en algunos casos, a las corrientes minimalistas contemporáneas y las líneas neoplásticas holandesas.

 

La segunda línea contiene la relación entre la obra arquitectónica y el contexto. Resulta una actitud honesta y continua. En la actualidad es liderada por una creciente corriente bioclimática, pero determinada por la comunicación constante del proyecto con el medio contextual donde se sitúa. Esta valoración contempla el clima, contextos naturales, históricos, sociales, culturales y económicos.

 

Ambas líneas se fortalecen por una búsqueda de la calidad tectónica propia del medio, y un gusto y desarrollo exhaustivo de los detalles constructivo/arquitectónicos, como en el caso de las obras de Jaime Rouillón y Rolando Barahona. En este tema destaca el inicio de una mayor vinculación entre la arquitectura y la ingeniería, algo que Cecil Balmond favorece y menciona en forma constante.

 

El futuro. El panorama hacia el futuro podría presentar una explosión del tema de la ciudad en los medios de comunicación masiva y una urgencia por fortalecer la crítica, jurados y publicaciones de arquitectura costarricense.

Las obras arquitectónicas deberán ser cada vez más rigurosas en la conceptualización, puesto que sus planteamientos contarán con una repercusión casi inmediata en el medio cultural costarricense. La calidad constructiva de estos proyectos crece y se visualiza un respeto por la tecnología y economía local, al momento de efectuar el diseño arquitectónico.

Será de gran valor iniciar el desarrollo y evolución del diseño con la luz y penumbra, así como una creciente valoración e incentivos en el desarrollo de la percepción y psicología del espacio.

 

El diseño interno conforma sus listas de recién graduados e instruye una fuerza laboral creativa, que enriquecerá los procesos de diseño arquitectónico. El trabajo en equipo determina gran porcentaje de la calidad de las propuestas planteadas en este libro y, sin duda, los diseñadores internos deberán sumarse con más fuerza dentro del contexto arquitectónico nacional. En este aspecto, es oportuno mencionar la creación y fortalecimiento de tiendas de diseño de mobiliario y de diseño industrial, condición que permite concretar la totalidad de la atmósfera de las propuestas arquitectónicas de vanguardia.

 

La información proviene de las redes informáticas internacionales, en relación con las nuevas tendencias, es filtrada en mayor o menor grado por los arquitectos costarricenses. Esta situación favorece el incremento en el criterio al momento de proyectar arquitectura. Por tal motivo, resulta oportuno incentivar el fortalecimiento de las listas de títulos que ofrecen las librerías y bibliotecas dedicadas a cubrir la producción arquitectónicas internacional.

Dentro de la perspectiva próxima se visualiza un crecimiento exponencial en los graduados de arquitectura y una consolidación en la temática de la adaptación al contexto, así como un avance en los estudios bioclimáticos y una depuración en las expresiones formales.

 

A la vez, urge un aumento en el desarrollo de las propuestas de vivienda para clase media y baja; al igual que crear y fortalecer una disciplina de concursos de arquitectura, y robustecer la investigación técnica vinculante con los desarrollos constructivos. Es fundamental equilibrar la explosión en la construcción de condominio e invertir en edificaciones de gran escala que colaboren con el desarrollo de la vivienda en todo el país.

 

Por último, y quizá el reto inmediato de mayor envergadura para la arquitectura contemporánea costarricense, es volver habitable sectores claves y puntuales de la ciudad. El desarrollo de estas incisiones puntuales de la ciudad. El desarrollo de estas incisiones puntuales dará a la ciudad un conjunto de variables urbano vanguardistas, que definirán la base de la ciudad de San José del 2050.

 

Estas propuestas deben incluir y ser aplicadas por diversos sectores de la sociedad. Resulta oportuno, por tanto, mantener un debate permanente entre los arquitectos y el país. De esta manera se concretarán los objetivos específicos de los diversos proyectos urbanos. Las nuevas líneas de las ciudades contemporáneas costarricenses deben, de manera urgente, conformar un sólido compromiso nacional, sin precedentes en Centroamérica.