LDB Arquitectura

Bilbao mira la ría

Espejos LOS MUSEOS Y OTRAS OBRAS DE LA CIUDAD ESPAÑOLA SON LECCIONES DE URBANISMO

 

Ciudad con mapa. En cierto modo, el Museo Guggenheim de Bilbao puso a la “ciudad en el mapa”; pero también podría decirse que el mapa de Bilbao se ha redefinido gracias a la decisión de los bilbaínos de volver la mirada la Ría.

 

Bilbao –norte de España– responde ahora más a una ciudad orgánica que a su trazado radial, y más a una rehabilitación urbana que al museo más divulgado del mundo. La activación refleja la decisión de actuar en un sitio degradado e inaccesible para los bilbaínos. El lugar, a orillas de la Ría, se está transformando en espacios públicos, edificios comerciales, culturales, obras de infraestructura, hoteles y vivienda. Esta situación –más que el Guggenheim– ha devuelto el orgullo a los lugareños de ser bilbaínos. Este “nuevo Bilbao” surgió como consecuencia de la voluntad del País Vasco de contar con una imagen positiva ante el mundo, opuesta a la generada por la organización terrorista ETA.

 

Así, se procura redefinir la imagen de la ciudad en la época democrática y dotar de planes generales a la comarca del Bajo Nervión, conocido hoy como Bilbao Metropolitano. Estos “nuevos aires” democráticos de la nación española se suman a la tradición de museos de arte de la ciudad vasca, tradición que coloca el Guggenheim en las cercanías del Museo de Arte Moderno (1924).

 

El Guggenheim, diseñado por Frank O. Gehry, es la obra más emblemática de finales del siglo XX, llenó los medios de comunicación (se lo ha citado más de 103 millones de veces) y favoreció el concepto transnacional y mediático de Thomas Krens, director de la Fundación Guggenheim. El éxito, la admiración y la calidad del museo bilbaíno fueron tan abrumadores que opacaron la operación completa liderada por la Sociedad para la Regeneración Urbanística de Bilbao y su Entorno Bilbao Ría 2000.

 

Esa sociedad dirige el Plan Maestro Abandoibarra, diseñado por Cesar Pelli, Diana Balmori y Eugenio Aguinaga. Este megaproyecto se ubica entre dos joyas arquitectónicas: el Museo Guggenheim (Frank O. Gehry, 1997) y el Palacio Euskalduna (Federico Soria-no y Dolores Palacios, 1999).

 

Estas reformas de la ciudad se integran a un plan de actualización de la red de transporte público, visible en las cubiertas de los ingresos a las estaciones del metro conocidos como “fosteritos”.

 

Planes. El proyecto Abandoibarra –resultado de un concurso de 1993– se organiza en 35 hectáreas, cuya tercera parte se emplea para ubicar zonas verdes. Este espacio abierto alberga el Parque Campa de los Ingleses, la amalgamaza que unifica los “edificios firmados” por arquitectos de trayectoria mundial.

 

Entre las obras arquitectónicas substanciales de este plan maestro se encuentran dos edificios construidos: un centro comercial y un hotel; y dos en proceso de edificación: una torre y una biblioteca.

 

El diseño de la torre corresponde al mismo Pelli, arquitecto que ha demostrado su capacidad de vinculación contextual en diversos diseños de torres en otros lugares del mundo.

 

El planteamiento es una sobria “caja vertical” que remata al término de uno de los ejes primarios de Bilbao. El Centro Comercial Zubiarte, de Robert A. M. Stern, remite a épocas posmodernistas y contiene un carácter demall estadounidense muy dispar con las tenden-cias europeas que favorecen el espacio público y el contexto.

 

A su vez, el Hotel Sheraton, de Ricardo Legorreta se fraguó como un cubo masivo con cromáticas propias de la firma y conceptualmente bastante lejos de la exquisita obra de Chillida, a la cual se remite el edificio, según ha afirmado Legorreta.

 

La biblioteca de la Universidad de Deusto, de Rafael Moneo, es una pieza pura de cinco alturas con una textura en fachada sobria y clara, propia de un arquitecto analítico y alejado de la “farándula arquitectónica”.

 

Efecto Bilbao. La “distracción” actual en los proyectos de las urbes contemporáneas, es crear iconos arquitectónicos con apuestas mediáticas garantizadas. Ese “efecto Bilbao” (o “franquicia”) ha “condenado” a las ciudades a tomar dos rumbos, según Vicente Guallart: ser una ciudad innovadora o ser franquicia. Esta postura, criticable y parcializada, provoca la tendencia de generar obras comerciales, “de autor”, mercantiles y globales, como los casos recientes de Dubái y Kazajistán.

 

Dentro de esa pirotecnia arquitectónica, resulta certero valorar las operaciones urbanas lideradas por una política que fomenta de manera amplia el espacio público y la vivienda para todos los niveles socioeconómicos.

 

En Bilbao, el menoscabo primordial fue la política de vivienda. La ciudad se reestructura de manera evidente y dinámica, pero no ha desarrollado, a la misma velocidad, las obras habitacionales.

 

Tardíamente surgen dos proyectos subrayables de vivienda: el complejo residencial diseñado por Arata Isozaki para la zona de Uribitarte (conocida como “Isozaki Atea”) y el Plan Maestro Zorrozaurre (de Zaha Hadid), intervención que instala 5.300 viviendas.

 

La obra habitacional de Isozaki se adjunta a la difundida Pasarela Zubi Zuri o Puente Blanco (del arquitecto Santiago Calatrava, 1997). Este proyecto no está exento de la polémica.

 

Ese conector peatonal ha suscitado fuertes choques entre el autor y el ayuntamiento. Calatrava reclama contra una intervención que se realizó a la obra, sin su consentimiento, en uno de los extremos del puente que liga el flujo peatonal con los edificios de Isozaki.

 

Paralelamente a una demanda interpuesta contra el gobierno local, Calatrava –“arquitecto estrella”– continúa con el desarrollo de la Nueva Terminal del Aeropuerto de Bilbao, aplicando sus formalismos poco contextualistas visibles a lo largo de su obra.

 

¿Has visto el futuro? Esta fue la interrogante que el mundo se hizo a finales de los años 90 refiriéndose al Museo de Gehry; hoy es aplicable a la intervención urbana que presenta la ciudad de Bilbao. La respuesta dada por los bilbaínos al futuro se está logrando en la reestructuración urbana fundamentada en el eje de la Ría.

 

Sin duda, el Museo Guggenheim “hizo por los vascos lo que la Ópera de Sidney había hecho por Australia”, según afirman Anna Maria Guasch y Joseba Zulaika.

 

A su vez, es cierto que el museo responde actualmente a una fracción de un nuevo enfoque integral, social, público y de gran calidad arquitectónica y urbana.

 

La luz del futuro está lejos de los edificios “mcdonalizados”. En el caso de las ciudades costarricenses, conviene regenerarlas al abrirlas hacia los ríos, fomentar con pujanza el espacio público y centrar nuestra operación urbana en una sólida política de vivienda encauzada principalmente en la clase media.

Luis Diego Barahona

La Nación

Costa Rica

2007

San José

Costa Rica

info@ldbarquitectura.com

(506) 22800670

2020

Espejos LOS MUSEOS Y OTRAS OBRAS DE LA CIUDAD ESPAÑOLA SON LECCIONES DE URBANISMO

 

Ciudad con mapa. En cierto modo, el Museo Guggenheim de Bilbao puso a la “ciudad en el mapa”; pero también podría decirse que el mapa de Bilbao se ha redefinido gracias a la decisión de los bilbaínos de volver la mirada la Ría.

 

Bilbao –norte de España– responde ahora más a una ciudad orgánica que a su trazado radial, y más a una rehabilitación urbana que al museo más divulgado del mundo. La activación refleja la decisión de actuar en un sitio degradado e inaccesible para los bilbaínos. El lugar, a orillas de la Ría, se está transformando en espacios públicos, edificios comerciales, culturales, obras de infraestructura, hoteles y vivienda. Esta situación –más que el Guggenheim– ha devuelto el orgullo a los lugareños de ser bilbaínos. Este “nuevo Bilbao” surgió como consecuencia de la voluntad del País Vasco de contar con una imagen positiva ante el mundo, opuesta a la generada por la organización terrorista ETA.

 

Así, se procura redefinir la imagen de la ciudad en la época democrática y dotar de planes generales a la comarca del Bajo Nervión, conocido hoy como Bilbao Metropolitano. Estos “nuevos aires” democráticos de la nación española se suman a la tradición de museos de arte de la ciudad vasca, tradición que coloca el Guggenheim en las cercanías del Museo de Arte Moderno (1924).

 

El Guggenheim, diseñado por Frank O. Gehry, es la obra más emblemática de finales del siglo XX, llenó los medios de comunicación (se lo ha citado más de 103 millones de veces) y favoreció el concepto transnacional y mediático de Thomas Krens, director de la Fundación Guggenheim. El éxito, la admiración y la calidad del museo bilbaíno fueron tan abrumadores que opacaron la operación completa liderada por la Sociedad para la Regeneración Urbanística de Bilbao y su Entorno Bilbao Ría 2000.

 

Esa sociedad dirige el Plan Maestro Abandoibarra, diseñado por Cesar Pelli, Diana Balmori y Eugenio Aguinaga. Este megaproyecto se ubica entre dos joyas arquitectónicas: el Museo Guggenheim (Frank O. Gehry, 1997) y el Palacio Euskalduna (Federico Soria-no y Dolores Palacios, 1999).

 

Estas reformas de la ciudad se integran a un plan de actualización de la red de transporte público, visible en las cubiertas de los ingresos a las estaciones del metro conocidos como “fosteritos”.

 

Planes. El proyecto Abandoibarra –resultado de un concurso de 1993– se organiza en 35 hectáreas, cuya tercera parte se emplea para ubicar zonas verdes. Este espacio abierto alberga el Parque Campa de los Ingleses, la amalgamaza que unifica los “edificios firmados” por arquitectos de trayectoria mundial.

 

Entre las obras arquitectónicas substanciales de este plan maestro se encuentran dos edificios construidos: un centro comercial y un hotel; y dos en proceso de edificación: una torre y una biblioteca.

 

El diseño de la torre corresponde al mismo Pelli, arquitecto que ha demostrado su capacidad de vinculación contextual en diversos diseños de torres en otros lugares del mundo.

 

El planteamiento es una sobria “caja vertical” que remata al término de uno de los ejes primarios de Bilbao. El Centro Comercial Zubiarte, de Robert A. M. Stern, remite a épocas posmodernistas y contiene un carácter demall estadounidense muy dispar con las tenden-cias europeas que favorecen el espacio público y el contexto.

 

A su vez, el Hotel Sheraton, de Ricardo Legorreta se fraguó como un cubo masivo con cromáticas propias de la firma y conceptualmente bastante lejos de la exquisita obra de Chillida, a la cual se remite el edificio, según ha afirmado Legorreta.

 

La biblioteca de la Universidad de Deusto, de Rafael Moneo, es una pieza pura de cinco alturas con una textura en fachada sobria y clara, propia de un arquitecto analítico y alejado de la “farándula arquitectónica”.

 

Efecto Bilbao. La “distracción” actual en los proyectos de las urbes contemporáneas, es crear iconos arquitectónicos con apuestas mediáticas garantizadas. Ese “efecto Bilbao” (o “franquicia”) ha “condenado” a las ciudades a tomar dos rumbos, según Vicente Guallart: ser una ciudad innovadora o ser franquicia. Esta postura, criticable y parcializada, provoca la tendencia de generar obras comerciales, “de autor”, mercantiles y globales, como los casos recientes de Dubái y Kazajistán.

 

Dentro de esa pirotecnia arquitectónica, resulta certero valorar las operaciones urbanas lideradas por una política que fomenta de manera amplia el espacio público y la vivienda para todos los niveles socioeconómicos.

 

En Bilbao, el menoscabo primordial fue la política de vivienda. La ciudad se reestructura de manera evidente y dinámica, pero no ha desarrollado, a la misma velocidad, las obras habitacionales.

 

Tardíamente surgen dos proyectos subrayables de vivienda: el complejo residencial diseñado por Arata Isozaki para la zona de Uribitarte (conocida como “Isozaki Atea”) y el Plan Maestro Zorrozaurre (de Zaha Hadid), intervención que instala 5.300 viviendas.

 

La obra habitacional de Isozaki se adjunta a la difundida Pasarela Zubi Zuri o Puente Blanco (del arquitecto Santiago Calatrava, 1997). Este proyecto no está exento de la polémica.

 

Ese conector peatonal ha suscitado fuertes choques entre el autor y el ayuntamiento. Calatrava reclama contra una intervención que se realizó a la obra, sin su consentimiento, en uno de los extremos del puente que liga el flujo peatonal con los edificios de Isozaki.

 

Paralelamente a una demanda interpuesta contra el gobierno local, Calatrava –“arquitecto estrella”– continúa con el desarrollo de la Nueva Terminal del Aeropuerto de Bilbao, aplicando sus formalismos poco contextualistas visibles a lo largo de su obra.

 

¿Has visto el futuro? Esta fue la interrogante que el mundo se hizo a finales de los años 90 refiriéndose al Museo de Gehry; hoy es aplicable a la intervención urbana que presenta la ciudad de Bilbao. La respuesta dada por los bilbaínos al futuro se está logrando en la reestructuración urbana fundamentada en el eje de la Ría.

 

Sin duda, el Museo Guggenheim “hizo por los vascos lo que la Ópera de Sidney había hecho por Australia”, según afirman Anna Maria Guasch y Joseba Zulaika.

 

A su vez, es cierto que el museo responde actualmente a una fracción de un nuevo enfoque integral, social, público y de gran calidad arquitectónica y urbana.

 

La luz del futuro está lejos de los edificios “mcdonalizados”. En el caso de las ciudades costarricenses, conviene regenerarlas al abrirlas hacia los ríos, fomentar con pujanza el espacio público y centrar nuestra operación urbana en una sólida política de vivienda encauzada principalmente en la clase media.