LDB Arquitectura

Bellos contenedores sociales

Amigos lectores NUEVAS BIBLIOTECAS CONSTRUIDAS EN COLOMBIA Y MÉXICO FORTALECEN LA CONVIVENCIA URBANA

 

Las bibliotecas destinadas a contener la historia, el arte y la cultura están redefiniendo entornos sociales en América Latina. En ciertos ámbitos existe la creencia de que estos edificios son meros “lujos urbanos”, pero la posición colombiana y mexicana ha sido la inversa. Ambos países han definido políticas para fortalecer el desarrollo social, reactivar zonas específicas y actuar en barrios en deterioro. La ejecución de esas obras ha repercutido con éxito esencialmente en los ámbitos social, cultural y político.

 

En Colombia, las bibliotecas fomentan el espacio público y se adicionan a las trascendentales reformas urbanas difundidas internacionalmente; tal es el caso del Sistema de Transporte Público Masivo Transmilenio.

 

Dentro del nuevo entorno reconstruido, redefinido y reconocido de Bogotá, se construye la Biblioteca Virgilio Barco, uno de los principales recintos culturales latinoamericanos del siglo XXI. Por su parte, la ciudad de Medellín se redefine después de tiempos de crisis con una actitud “bilbaína” y fomenta el proyecto de la Biblioteca Empresas Públicas de Medellín.

 

Espacio público. La Biblioteca Virgilio Barco (Bogotá, 2001), diseñada por el maestro Rogelio Saltona, se ubica dentro del Parque Simón Bolívar, en el contexto urbanístico de Ciudad Salitre. Forma parte de un proyecto que generó un conjunto estratégico de bibliotecas: Tintal (occidente), Suba (norte), Virgilio Barco (centro) y Tunal (sur).

 

El usuario determina la voluntad arquitectónica de este proyecto. El peatón accede por una monumental calzada que integra la biblioteca con el parque y da la bienvenida al usuario por medio de una secuencia de espejos de agua.

 

Salmona hace eco de su vinculación que tuvo con Le Corbusier y crea cubiertas accesibles que se convierten en terrazas. Unas dos mil personas visitan diariamente la obra. Esta contiene una sala de lectura para 500 usuarios, salas adicionales de lectura, hemeroteca, auditorios, y salas acondicionadas para niños. La obra enmarca visualmente la ciudad bogotana y la enriquece con su calidad arquitectónica y urbana.

 

Contra el deterioro. La recién construida Biblioteca Empresas Públicas de Medellín se ubica en una zona que se deterioraba desde hacía 35 años. Uribe de Bedout, Arquitectos, diseñó la obra, la cual incorpora el espacio público, promueve el encuentro social y fomenta la lectura en todos los niveles.

 

La planta baja es clave en el aspecto social. Este espacio es abierto, permite los flujos peatonales desde las cuatro fachadas e integra la Plaza de Cisneros, ubicada en frente. Según los autores, estos flujos peatonales “garantizan la renovación del sector del costado occidental”. La obra no da la “espalda” a esta zona y ubica el ingreso principal por el sitio más deteriorado del contexto.

 

La biblioteca aporta 1.600 m² de espacio público que protege a los visitantes del clima, y fomenta la lectura y el encuentro. Este espacio es fortalecido por la volumetría general del proyecto, la que aumenta la sombra en el espacio público.

 

Voluntad política. En México se presenta un caso particular, polémico y político. La Biblioteca José Vasconcelos surgió de un concurso internacional “a dos vueltas” promovido directamente por la Presidencia de la República.

 

El ganador fue el destacado arquitecto mexicano Alberto Kalach, quien propuso un edificio introvertido como un ágata y adicionó un jardín botánico en el exterior para disfrute diario de quienes transitan por el Eje 1 Norte en la Colonia Buenavista.

 

La Megabiblioteca es la “cabeza” de una red de más de 7.000 bibliotecas en todo el país. La obra ocupa 270 metros de longitud y de 28 metros de altura. Se divide en tres bloques situados en las casi cuatro hectáreas del terreno previsto para el proyecto.

 

Las estanterías, colgadas de la estructura superior, permiten una planta libre y una dinámica de iluminación interna exquisita y fragmentada. Una espina dorsal de una ballena gris reconstruida por Gabriel Orozco vincula permanentemente el sentido estructural del edificio con la naturaleza.

 

El edificio está cerrado temporalmente por problemas constructivos, pero evidencia la voluntad de las altas esferas políticas de promover un macroespacio que contenga cultura, historia y sociedad.

 

Con la “José Vasconcelos”, México se suma a una serie desarrollos de bibliotecas que detonan en el mundo con fuerza política e impacto social, como la Biblioteca Nacional de Francia (París, 1995) y la nueva Biblioteca de Alejandría (Egipto, 2003).

 

Detonantes culturales. Costa Rica podría replantear la idea de considerar únicamente sus bibliotecas como “cajas de libros” con acceso –en varios casos– a los nuevos valores digitales. Dentro de esta redefinición, es oportuno fortalecer el espacio público y la voluntad política para ejecutar estos proyectos.

 

Debe vigorizarse el núcleo central cultural del país conformado por el CENAC, la Biblioteca Nacional y la Aduana. Asimismo, en zonas deterioradas específicas, es esencial crear detonantes culturales –bibliotecas, museos, teatros– que fortalezcan el desarrollo de nuestra sociedad. En beneficio del país, deben surgir obras específicas que funjan como “contenedores” de nuestra cultura y como espacios que fortalezcan la integración.

Luis Diego Barahona

La Nación

Costa Rica

2007

San José

Costa Rica

info@ldbarquitectura.com

(506) 22800670

2020

Amigos lectores NUEVAS BIBLIOTECAS CONSTRUIDAS EN COLOMBIA Y MÉXICO FORTALECEN LA CONVIVENCIA URBANA

 

Las bibliotecas destinadas a contener la historia, el arte y la cultura están redefiniendo entornos sociales en América Latina. En ciertos ámbitos existe la creencia de que estos edificios son meros “lujos urbanos”, pero la posición colombiana y mexicana ha sido la inversa. Ambos países han definido políticas para fortalecer el desarrollo social, reactivar zonas específicas y actuar en barrios en deterioro. La ejecución de esas obras ha repercutido con éxito esencialmente en los ámbitos social, cultural y político.

 

En Colombia, las bibliotecas fomentan el espacio público y se adicionan a las trascendentales reformas urbanas difundidas internacionalmente; tal es el caso del Sistema de Transporte Público Masivo Transmilenio.

 

Dentro del nuevo entorno reconstruido, redefinido y reconocido de Bogotá, se construye la Biblioteca Virgilio Barco, uno de los principales recintos culturales latinoamericanos del siglo XXI. Por su parte, la ciudad de Medellín se redefine después de tiempos de crisis con una actitud “bilbaína” y fomenta el proyecto de la Biblioteca Empresas Públicas de Medellín.

 

Espacio público. La Biblioteca Virgilio Barco (Bogotá, 2001), diseñada por el maestro Rogelio Saltona, se ubica dentro del Parque Simón Bolívar, en el contexto urbanístico de Ciudad Salitre. Forma parte de un proyecto que generó un conjunto estratégico de bibliotecas: Tintal (occidente), Suba (norte), Virgilio Barco (centro) y Tunal (sur).

 

El usuario determina la voluntad arquitectónica de este proyecto. El peatón accede por una monumental calzada que integra la biblioteca con el parque y da la bienvenida al usuario por medio de una secuencia de espejos de agua.

 

Salmona hace eco de su vinculación que tuvo con Le Corbusier y crea cubiertas accesibles que se convierten en terrazas. Unas dos mil personas visitan diariamente la obra. Esta contiene una sala de lectura para 500 usuarios, salas adicionales de lectura, hemeroteca, auditorios, y salas acondicionadas para niños. La obra enmarca visualmente la ciudad bogotana y la enriquece con su calidad arquitectónica y urbana.

 

Contra el deterioro. La recién construida Biblioteca Empresas Públicas de Medellín se ubica en una zona que se deterioraba desde hacía 35 años. Uribe de Bedout, Arquitectos, diseñó la obra, la cual incorpora el espacio público, promueve el encuentro social y fomenta la lectura en todos los niveles.

 

La planta baja es clave en el aspecto social. Este espacio es abierto, permite los flujos peatonales desde las cuatro fachadas e integra la Plaza de Cisneros, ubicada en frente. Según los autores, estos flujos peatonales “garantizan la renovación del sector del costado occidental”. La obra no da la “espalda” a esta zona y ubica el ingreso principal por el sitio más deteriorado del contexto.

 

La biblioteca aporta 1.600 m² de espacio público que protege a los visitantes del clima, y fomenta la lectura y el encuentro. Este espacio es fortalecido por la volumetría general del proyecto, la que aumenta la sombra en el espacio público.

 

Voluntad política. En México se presenta un caso particular, polémico y político. La Biblioteca José Vasconcelos surgió de un concurso internacional “a dos vueltas” promovido directamente por la Presidencia de la República.

 

El ganador fue el destacado arquitecto mexicano Alberto Kalach, quien propuso un edificio introvertido como un ágata y adicionó un jardín botánico en el exterior para disfrute diario de quienes transitan por el Eje 1 Norte en la Colonia Buenavista.

 

La Megabiblioteca es la “cabeza” de una red de más de 7.000 bibliotecas en todo el país. La obra ocupa 270 metros de longitud y de 28 metros de altura. Se divide en tres bloques situados en las casi cuatro hectáreas del terreno previsto para el proyecto.

 

Las estanterías, colgadas de la estructura superior, permiten una planta libre y una dinámica de iluminación interna exquisita y fragmentada. Una espina dorsal de una ballena gris reconstruida por Gabriel Orozco vincula permanentemente el sentido estructural del edificio con la naturaleza.

 

El edificio está cerrado temporalmente por problemas constructivos, pero evidencia la voluntad de las altas esferas políticas de promover un macroespacio que contenga cultura, historia y sociedad.

 

Con la “José Vasconcelos”, México se suma a una serie desarrollos de bibliotecas que detonan en el mundo con fuerza política e impacto social, como la Biblioteca Nacional de Francia (París, 1995) y la nueva Biblioteca de Alejandría (Egipto, 2003).

 

Detonantes culturales. Costa Rica podría replantear la idea de considerar únicamente sus bibliotecas como “cajas de libros” con acceso –en varios casos– a los nuevos valores digitales. Dentro de esta redefinición, es oportuno fortalecer el espacio público y la voluntad política para ejecutar estos proyectos.

 

Debe vigorizarse el núcleo central cultural del país conformado por el CENAC, la Biblioteca Nacional y la Aduana. Asimismo, en zonas deterioradas específicas, es esencial crear detonantes culturales –bibliotecas, museos, teatros– que fortalezcan el desarrollo de nuestra sociedad. En beneficio del país, deben surgir obras específicas que funjan como “contenedores” de nuestra cultura y como espacios que fortalezcan la integración.