LDB Arquitectura

Foco ibérico, faro mediterráneo

Madrid y Barcelona están construyendo su futuro hoy. Estas ciudades se abren al mundo contemporáneo con trascendencia y consecuencia económica y urbana. Ambas construyen infraestructura, albergan sedes económicas, tecnoló-gicas y museísticas, actualizan los aeropuertos y fortalecen un amplio programa de vivienda.

 

Aires madrileños. Cuando a finales del 2006 se anunció el cierre de Air Madrid, surgió una preocupación entre los madrileños. La inquietud fue barajar la posibilidad de relacionar este escándalo internacional con el nombre de una ciudad que alza vuelo con fuerza vertiginosa, dentro de la nueva Europa comunitaria.

 

Las miradas se enfocaron –a la inversa de lo temido– en la débil aerolínea que contaba con una flotilla de únicamente nueve aviones. Esta situación provocó que resultara contrastante mirar a alguna de las aeronaves –detenidas en la pista– frente a la magnífica y recién inaugurada T4.

 

Dicha terminal –diseñada por Richard Rogers y el Estudio Lamela– ejemplifica la nueva escala de Madrid. La obra contiene relaciones simbólicas con la ciudad y evidencia la realidad madrileña de ser foco de amplias operaciones económicas, sociales y urbanas.

 

La construcción de sedes empresariales de amplio formato –como Repsol YPF, Santander, Telefónica y BBVA– enfatiza una urbe que figura como el tercer centro económico de Europa y como uno de los cinco primeros centros económicos del mundo.

 

Esta vitalidad financiera se traduce en operaciones urbanas como la construcción de la autovía de circunvalación M-30, la proyección del Metrosur, la proliferación de los llamados “rascacielos de La Castellana” y la ampliación o adecuación de cuatro obras museísticas trazados por arquitectos reconocidos: el Prado por Rafael Moneo; el Reina Sofía por Jean Nouvel, Alberto Medem y ‘b720’; el Thyssen-Bornemisza por BOPBAA, y Caixa Fórum por Herzog y por Meuron.

 

A su vez, la “mancha urbana madrileña” alberga numerosos ejemplos de arquitectura habitacional, unos son criticables hitos monumentales –por ejemplo, la Vivienda Social de la EMVS, proyectada por MVRDV y Blanca Lleó–, y otros son de un formato más coherente con el usuario y la convivencia social.

 

En este segundo caso destacan las viviendas exquisitas de Carlos Ferrater en Villaverde, y las obras diseñadas por equipos que contienen arquitectos latinoamericanos como Rogelio Salmona (Colombia), Paulo Mendes da Rocha (Brasil) y José Cruz Ovalle (Chile).

 

Este escenario muestra un Madrid que construye su futuro, no lo espera. Esta parece ser la consigna de una ciudad que traduce, en su contexto físico, lo que vive en su economía; que fusiona núcleos urbanos en una sola “mancha” y se abre al mundo conteniendo una cantidad de inmigrantes que causan un considerable aumento demográfico. Según el arquitecto y crítico Luis Fernández-Galiano, “esta euforia del metabolismo monetario y humano es el fundamento de la vitalidad constructiva de Madrid”.

 

Brisa catalana. La brisa mediterránea acaricia hoy a una Barcelona que goza del fruto de una rigurosa planificación. La ciudad catalana es referencia mundial y ha aprovechado dos grandes eventos –Olimpiadas de 1992 y Forum 2004– para fortalecer sus operaciones urbanísticas. Más recientemente la ciudad presta especial interés en el seguimiento de la intervención de 115 manzanas del ensanche, donde se construye el “Distrito de la Innovación 22@ Barcelona”.

 

Los catalanes, a pesar de las tensiones y tendencias económicas internacionalistas, continúan creando operaciones de formato relativamente discreto, edificios de mediana altura y alejados de la arquitectura monumental.

 

Esas obras cuidadosas conforman conjuntos vanguardistas ubicados en la ciudad consolidada y protegidas legalmente por los Planes Especiales de Reforma Interior (PERI).

 

Entre estas operaciones destaca el PERI del Raval y el de Santa Caterina. El primero incluye el Museu d’Art Contemporani de Barcelona (MACBA) diseñado por Richard Meier y el Centre de Cultura Contemporània de Barcelona (CCCB) proyectado por Helio Piñón y Albert Viaplana.

 

El PERI de Santa Caterina se define en un entorno integral, antiguo e incluye el Mercat de Santa Caterina como principal detonante de la zona. Esta obra es una de las principales piezas de arquitectura de la actual Barcelona y fue creada por el desaparecido y magistral arquitecto Enric Miralles y su firma EMBT.

 

La calidad que presenta la ciudad hacia el usuario se ha visto cohesionada por el sistema integral e impecable de transporte público que comunica el Área Metropolitana. Asimismo, la urbe catalana contiene un amplio repertorio de obras arquitectónicas de gran factura y ha desarrollado por veinticinco años el conocido y reconocido “Modelo Barcelona” fundamentado en el espacio público.

 

Ese concepto ha sido analizado por arquitectos como Oriol Bohigas, Joan Busquets, Jordi Borja y Zaida Muxí, y presenta antagonismos exhibicionistas como la Torre Agbar y la recién anunciada “piel de confeti multicolor” diseñada por Norman Foster para remodelar y cubrir el Estadio del Barça.

 

Ambos proyectos coloridos, fotogénicos y livianamente fashion se justifican de manera forzada al vincularlas con las obras históricas y emblemáticas del maestro Antoni Gaudí.

 

La calidad, contemporaneidad y rigurosidad de las operaciones urbanas barcelonesas son faro que orientan a los futuros modelos urbanos. Sin bien el Forum 2004 ha sido un fracaso como propuesta de ciudad –carece de conectividad con la vivienda y los edificios “nadan” aislados en una megaplaza–, también es cierto que el desarrollo promovido y dirigido por el Ajuntament de Barcelona en materia de vivienda protegida y desarrollo tecnológico, son dignos de análisis y aprecio.

 

Futuro modelado. Madrid es vitalidad; Barcelona es seny (cordura, ponderación, juicio). Ambas definen, reflejan y modelan el futuro de España. La nueva “ciudad-región madrileña” se proyecta como uno de los principales focos operativos del mundo contemporáneo, y la vanguardista Barcelona es un faro que guía y crea una calidad urbana digna de análisis y contemplación.

 

Dentro de este contexto, se presentan retos que preocupan y ocupan a los madrileños y catalanes, como el caso de continuar fortaleciendo los desarrollos habitacionales, evolucionar los modelos urbanos y consolidar una postura determinante hacia los problemas energético y ecológico.

Luis Diego Barahona

La Nación

Costa Rica

2007

 

San José

Costa Rica

info@ldbarquitectura.com

(506) 22800670

2020

Madrid y Barcelona están construyendo su futuro hoy. Estas ciudades se abren al mundo contemporáneo con trascendencia y consecuencia económica y urbana. Ambas construyen infraestructura, albergan sedes económicas, tecnoló-gicas y museísticas, actualizan los aeropuertos y fortalecen un amplio programa de vivienda.

 

Aires madrileños. Cuando a finales del 2006 se anunció el cierre de Air Madrid, surgió una preocupación entre los madrileños. La inquietud fue barajar la posibilidad de relacionar este escándalo internacional con el nombre de una ciudad que alza vuelo con fuerza vertiginosa, dentro de la nueva Europa comunitaria.

 

Las miradas se enfocaron –a la inversa de lo temido– en la débil aerolínea que contaba con una flotilla de únicamente nueve aviones. Esta situación provocó que resultara contrastante mirar a alguna de las aeronaves –detenidas en la pista– frente a la magnífica y recién inaugurada T4.

 

Dicha terminal –diseñada por Richard Rogers y el Estudio Lamela– ejemplifica la nueva escala de Madrid. La obra contiene relaciones simbólicas con la ciudad y evidencia la realidad madrileña de ser foco de amplias operaciones económicas, sociales y urbanas.

 

La construcción de sedes empresariales de amplio formato –como Repsol YPF, Santander, Telefónica y BBVA– enfatiza una urbe que figura como el tercer centro económico de Europa y como uno de los cinco primeros centros económicos del mundo.

 

Esta vitalidad financiera se traduce en operaciones urbanas como la construcción de la autovía de circunvalación M-30, la proyección del Metrosur, la proliferación de los llamados “rascacielos de La Castellana” y la ampliación o adecuación de cuatro obras museísticas trazados por arquitectos reconocidos: el Prado por Rafael Moneo; el Reina Sofía por Jean Nouvel, Alberto Medem y ‘b720’; el Thyssen-Bornemisza por BOPBAA, y Caixa Fórum por Herzog y por Meuron.

 

A su vez, la “mancha urbana madrileña” alberga numerosos ejemplos de arquitectura habitacional, unos son criticables hitos monumentales –por ejemplo, la Vivienda Social de la EMVS, proyectada por MVRDV y Blanca Lleó–, y otros son de un formato más coherente con el usuario y la convivencia social.

 

En este segundo caso destacan las viviendas exquisitas de Carlos Ferrater en Villaverde, y las obras diseñadas por equipos que contienen arquitectos latinoamericanos como Rogelio Salmona (Colombia), Paulo Mendes da Rocha (Brasil) y José Cruz Ovalle (Chile).

 

Este escenario muestra un Madrid que construye su futuro, no lo espera. Esta parece ser la consigna de una ciudad que traduce, en su contexto físico, lo que vive en su economía; que fusiona núcleos urbanos en una sola “mancha” y se abre al mundo conteniendo una cantidad de inmigrantes que causan un considerable aumento demográfico. Según el arquitecto y crítico Luis Fernández-Galiano, “esta euforia del metabolismo monetario y humano es el fundamento de la vitalidad constructiva de Madrid”.

 

Brisa catalana. La brisa mediterránea acaricia hoy a una Barcelona que goza del fruto de una rigurosa planificación. La ciudad catalana es referencia mundial y ha aprovechado dos grandes eventos –Olimpiadas de 1992 y Forum 2004– para fortalecer sus operaciones urbanísticas. Más recientemente la ciudad presta especial interés en el seguimiento de la intervención de 115 manzanas del ensanche, donde se construye el “Distrito de la Innovación 22@ Barcelona”.

 

Los catalanes, a pesar de las tensiones y tendencias económicas internacionalistas, continúan creando operaciones de formato relativamente discreto, edificios de mediana altura y alejados de la arquitectura monumental.

 

Esas obras cuidadosas conforman conjuntos vanguardistas ubicados en la ciudad consolidada y protegidas legalmente por los Planes Especiales de Reforma Interior (PERI).

 

Entre estas operaciones destaca el PERI del Raval y el de Santa Caterina. El primero incluye el Museu d’Art Contemporani de Barcelona (MACBA) diseñado por Richard Meier y el Centre de Cultura Contemporània de Barcelona (CCCB) proyectado por Helio Piñón y Albert Viaplana.

 

El PERI de Santa Caterina se define en un entorno integral, antiguo e incluye el Mercat de Santa Caterina como principal detonante de la zona. Esta obra es una de las principales piezas de arquitectura de la actual Barcelona y fue creada por el desaparecido y magistral arquitecto Enric Miralles y su firma EMBT.

 

La calidad que presenta la ciudad hacia el usuario se ha visto cohesionada por el sistema integral e impecable de transporte público que comunica el Área Metropolitana. Asimismo, la urbe catalana contiene un amplio repertorio de obras arquitectónicas de gran factura y ha desarrollado por veinticinco años el conocido y reconocido “Modelo Barcelona” fundamentado en el espacio público.

 

Ese concepto ha sido analizado por arquitectos como Oriol Bohigas, Joan Busquets, Jordi Borja y Zaida Muxí, y presenta antagonismos exhibicionistas como la Torre Agbar y la recién anunciada “piel de confeti multicolor” diseñada por Norman Foster para remodelar y cubrir el Estadio del Barça.

 

Ambos proyectos coloridos, fotogénicos y livianamente fashion se justifican de manera forzada al vincularlas con las obras históricas y emblemáticas del maestro Antoni Gaudí.

 

La calidad, contemporaneidad y rigurosidad de las operaciones urbanas barcelonesas son faro que orientan a los futuros modelos urbanos. Sin bien el Forum 2004 ha sido un fracaso como propuesta de ciudad –carece de conectividad con la vivienda y los edificios “nadan” aislados en una megaplaza–, también es cierto que el desarrollo promovido y dirigido por el Ajuntament de Barcelona en materia de vivienda protegida y desarrollo tecnológico, son dignos de análisis y aprecio.

 

Futuro modelado. Madrid es vitalidad; Barcelona es seny (cordura, ponderación, juicio). Ambas definen, reflejan y modelan el futuro de España. La nueva “ciudad-región madrileña” se proyecta como uno de los principales focos operativos del mundo contemporáneo, y la vanguardista Barcelona es un faro que guía y crea una calidad urbana digna de análisis y contemplación.

 

Dentro de este contexto, se presentan retos que preocupan y ocupan a los madrileños y catalanes, como el caso de continuar fortaleciendo los desarrollos habitacionales, evolucionar los modelos urbanos y consolidar una postura determinante hacia los problemas energético y ecológico.