LDB Arquitectura

‘El peatón tiene derecho a movilizarse sin que lo maten’

“Tener aceras de calidad y ciclorrutas protegidas no es algo simpático desde el punto de vista arquitectónico, es un derecho fundamental; a no ser que uno piense que los únicos con derecho a movilizarse sin que los maten son los conductores de los carros. De la misma forma, los parques no son un lujo, son tan necesarios como los hospitales”.

 

Enrique Peñalosa encontró Bogotá como la típica ciudad latinoamericana con desorden urbanístico y congestionamientos viales, y la transformó en un lugar agradable para vivir.

 

Ciclorrutas, parques, plazas, aceras, un sistema de transporte público envidiable... en un par de años el ciudadano “de a pie” pasó a ser el elemento más importante de esta ciudad colombiana.

 

Peñalosa, exalcalde bogotano, está por segunda vez en Costa Rica compartiendo sus experiencias gracias a una invitación del Colegio Federado de Ingenieros y Arquitectos y el Instituto de Fomento y Asesoría Municipal.

 

¿Por qué usted dice que una ciudad es poco democrática cuando invierte mucho dinero en calles para los autos, pero no hace lo mismo con las aceras, los bulevares y las plazas para los ciudadanos de “a pie”?

 

Porque la mayoría de los ciudadanos no tienen auto. Construir espacios peatonales de calidad es símbolo de que el ciudadano que camina es igual al que tiene carro. Construir ciclorrutas muestra que un ciudadano con una bicicleta de $30 es igual de importante al que va en un carro de $30.000.

 

“Los ciudadanos de ingresos más altos siempre exigen más inversión en vías sin importar que absorban recursos para educación, salud o bibliotecas y hacer más vías no arregla el problema del tráfico”.

 

¿Cómo se soluciona?

 

Solo con transporte público. Las presas son muy útiles para lograr que los ciudadanos quieran vivir en las zonas céntricas y usen transporte público. En Londres o en Zurich la gente usa el transporte público no porque quiera proteger el medio ambiente, sino porque hay restricciones severas al uso del auto. Pero esto implica la existencia de un excelente sistema de buses: integrado, sin empresas independientes, con carriles exclusivos y buenas aceras.

 

En Costa Rica los centros comerciales son el nuevo espacio de socialización, ya no lo son los parques ni las aceras. ¿Cómo afecta esto a los ciudadanos?

 

Eso es un síntoma de que la ciudad está enferma. Los centros comerciales en los países en desarrollo son casi clubes, un medio para excluir a los ciudadanos más pobres, quienes se sienten incómodos en el centro comercial.

 

“El turista que llega a una ciudad, pregunta dónde ir y le recomiendan un centro comercial no regresa a esa ciudad porque los centros comerciales son iguales en San José, Barcelona o Miami.

 

“En los centros comerciales no se ve la vegetación, ni las montañas, ni la arquitectura, ni las aves...

 

“Lo que sí tienen los centros comerciales es que son espacios peatonales seguros donde el niño se suelta de la mano de la mamá y no le pasa nada. Las ciudades deben ofrecer eso mismo en el espacio público: lugares amplios, limpios, sin vendedores ni automóviles”.

 

¿Qué significado tiene que las grandes tiendas con sede en Costa Rica estén encerradas en centros comerciales y en medio de una avenida capitalina?

 

Pasa lo mismo en otras ciudades enfermas: los centros comerciales, especialmente los que tienen parqueo al aire libre, son como la lepra para una ciudad. En las mejores ciudades del mundo, las mejores tiendas están en las calles, como en la Quinta Avenida de Nueva York.

 

¿Cuáles diferencias encuentra en el San José que visitó en el 2003 y en el San José actual?

 

No lo he visitado, desafortunadamente, pero creo que el alcalde (Johnny) Araya y la gente de Prugram (Programa de Planificación Regional y Urbana de la Gran Área Metropolitana) tienen claridad sobre lo que hay que hacer y creo que están bien orientados.

 

“Hay un poco de contradicción porque se quiere aumentar la densidad y, al mismo tiempo, hacer anillos viales, pero esto último disminuye la densidad porque la gente se va cada vez más lejos.

 

“No puede ser que un país tan turístico como Costa Rica atraiga gente a San José solo de paso”.

 

¿Usted recomendaría a los jerarcas del transporte público y a los alcaldes que caminen en la ciudad y usen los buses para que vean sus problemas?

 

Sí, creo que es importante que lo usen de vez en cuando para que lo vean. Lo que se necesita no es tener un transporte público bueno para los pobres, sino bueno para los ricos. Al mismo tiempo, hay que restringir el uso de los carros.

 

“Mientras que los dueños de carros sigan creyendo que van a poder seguirse movilizando indefinidamente, no habrá solución. La solución es el transporte público”.

 

¿En cuánto tiempo transformó usted Bogotá?

 

En tres años. Mejoramos los espacios públicos peatonales, el transporte público y construimos escuelas y bibliotecas.

 

Hace cinco años usted vino a dar los mismos consejos y la gente aún tiene miedo de ir a San José...

 

Obviamente que en Bogotá también hay delitos y miedo, pero creo que allá había instrumentos de trabajo que no hay aquí. Aquí hay muchos municipios en un área reducida. Creo que hay que pensar en instituciones supramunicipales para hacer cosas en grande.

 

¿Qué opina usted de un Estado que trabaja en la construcción de pasos a desnivel y radiales, pero no sectoriza el transporte público de manera efectiva?

 

Pueden hacer todos los pasos a desnivel que quieran, pero pueden tener la absoluta seguridad que eso no va a resolver el problema: la única solución es un sistema de transporte público y carriles exclusivos.

 

¿Qué opina usted de un municipio que construye bulevares y que luego es permisivo con vendedores ambulantes que ofrecen los viernes por la noche desde baratijas hasta DVD piratas?

 

La realidad es que hay ciertos vendedores en el espacio público que no hacen daño, como el vendedor de helados, pero cuando remplazan el mercado de una manera ilegal eso genera deterioro e inseguridad y la vía peatonal puede hacerse algo todavía peor que la de automóviles.

Pablo Fonseca

La Nación

Costa Rica

2008

San José

Costa Rica

info@ldbarquitectura.com

(506) 22800670

2020

“Tener aceras de calidad y ciclorrutas protegidas no es algo simpático desde el punto de vista arquitectónico, es un derecho fundamental; a no ser que uno piense que los únicos con derecho a movilizarse sin que los maten son los conductores de los carros. De la misma forma, los parques no son un lujo, son tan necesarios como los hospitales”.

 

Enrique Peñalosa encontró Bogotá como la típica ciudad latinoamericana con desorden urbanístico y congestionamientos viales, y la transformó en un lugar agradable para vivir.

 

Ciclorrutas, parques, plazas, aceras, un sistema de transporte público envidiable... en un par de años el ciudadano “de a pie” pasó a ser el elemento más importante de esta ciudad colombiana.

 

Peñalosa, exalcalde bogotano, está por segunda vez en Costa Rica compartiendo sus experiencias gracias a una invitación del Colegio Federado de Ingenieros y Arquitectos y el Instituto de Fomento y Asesoría Municipal.

 

¿Por qué usted dice que una ciudad es poco democrática cuando invierte mucho dinero en calles para los autos, pero no hace lo mismo con las aceras, los bulevares y las plazas para los ciudadanos de “a pie”?

 

Porque la mayoría de los ciudadanos no tienen auto. Construir espacios peatonales de calidad es símbolo de que el ciudadano que camina es igual al que tiene carro. Construir ciclorrutas muestra que un ciudadano con una bicicleta de $30 es igual de importante al que va en un carro de $30.000.

 

“Los ciudadanos de ingresos más altos siempre exigen más inversión en vías sin importar que absorban recursos para educación, salud o bibliotecas y hacer más vías no arregla el problema del tráfico”.

 

¿Cómo se soluciona?

 

Solo con transporte público. Las presas son muy útiles para lograr que los ciudadanos quieran vivir en las zonas céntricas y usen transporte público. En Londres o en Zurich la gente usa el transporte público no porque quiera proteger el medio ambiente, sino porque hay restricciones severas al uso del auto. Pero esto implica la existencia de un excelente sistema de buses: integrado, sin empresas independientes, con carriles exclusivos y buenas aceras.

 

En Costa Rica los centros comerciales son el nuevo espacio de socialización, ya no lo son los parques ni las aceras. ¿Cómo afecta esto a los ciudadanos?

 

Eso es un síntoma de que la ciudad está enferma. Los centros comerciales en los países en desarrollo son casi clubes, un medio para excluir a los ciudadanos más pobres, quienes se sienten incómodos en el centro comercial.

 

“El turista que llega a una ciudad, pregunta dónde ir y le recomiendan un centro comercial no regresa a esa ciudad porque los centros comerciales son iguales en San José, Barcelona o Miami.

 

“En los centros comerciales no se ve la vegetación, ni las montañas, ni la arquitectura, ni las aves...

 

“Lo que sí tienen los centros comerciales es que son espacios peatonales seguros donde el niño se suelta de la mano de la mamá y no le pasa nada. Las ciudades deben ofrecer eso mismo en el espacio público: lugares amplios, limpios, sin vendedores ni automóviles”.

 

¿Qué significado tiene que las grandes tiendas con sede en Costa Rica estén encerradas en centros comerciales y en medio de una avenida capitalina?

 

Pasa lo mismo en otras ciudades enfermas: los centros comerciales, especialmente los que tienen parqueo al aire libre, son como la lepra para una ciudad. En las mejores ciudades del mundo, las mejores tiendas están en las calles, como en la Quinta Avenida de Nueva York.

 

¿Cuáles diferencias encuentra en el San José que visitó en el 2003 y en el San José actual?

 

No lo he visitado, desafortunadamente, pero creo que el alcalde (Johnny) Araya y la gente de Prugram (Programa de Planificación Regional y Urbana de la Gran Área Metropolitana) tienen claridad sobre lo que hay que hacer y creo que están bien orientados.

 

“Hay un poco de contradicción porque se quiere aumentar la densidad y, al mismo tiempo, hacer anillos viales, pero esto último disminuye la densidad porque la gente se va cada vez más lejos.

 

“No puede ser que un país tan turístico como Costa Rica atraiga gente a San José solo de paso”.

 

¿Usted recomendaría a los jerarcas del transporte público y a los alcaldes que caminen en la ciudad y usen los buses para que vean sus problemas?

 

Sí, creo que es importante que lo usen de vez en cuando para que lo vean. Lo que se necesita no es tener un transporte público bueno para los pobres, sino bueno para los ricos. Al mismo tiempo, hay que restringir el uso de los carros.

 

“Mientras que los dueños de carros sigan creyendo que van a poder seguirse movilizando indefinidamente, no habrá solución. La solución es el transporte público”.

 

¿En cuánto tiempo transformó usted Bogotá?

 

En tres años. Mejoramos los espacios públicos peatonales, el transporte público y construimos escuelas y bibliotecas.

 

Hace cinco años usted vino a dar los mismos consejos y la gente aún tiene miedo de ir a San José...

 

Obviamente que en Bogotá también hay delitos y miedo, pero creo que allá había instrumentos de trabajo que no hay aquí. Aquí hay muchos municipios en un área reducida. Creo que hay que pensar en instituciones supramunicipales para hacer cosas en grande.

 

¿Qué opina usted de un Estado que trabaja en la construcción de pasos a desnivel y radiales, pero no sectoriza el transporte público de manera efectiva?

 

Pueden hacer todos los pasos a desnivel que quieran, pero pueden tener la absoluta seguridad que eso no va a resolver el problema: la única solución es un sistema de transporte público y carriles exclusivos.

 

¿Qué opina usted de un municipio que construye bulevares y que luego es permisivo con vendedores ambulantes que ofrecen los viernes por la noche desde baratijas hasta DVD piratas?

 

La realidad es que hay ciertos vendedores en el espacio público que no hacen daño, como el vendedor de helados, pero cuando remplazan el mercado de una manera ilegal eso genera deterioro e inseguridad y la vía peatonal puede hacerse algo todavía peor que la de automóviles.