LDB Arquitectura

Vida fluvial

Belleza y paz Algunos cementerios ofrecen espacios abiertos y ejemplos de diseño artístico

 

Plazas, parques y aceras: sitios acogedores, abiertos en las ciudades. ¿Los cementerios también? Sí; ellos y los mausoleos forman la “arquitectura funeraria”. Son espacios públicos que “fusionan” a las personas con un contexto

 

Generalmente, las obras funerarias nos vinculan a los ríos y resultan paisajes que se abren al cielo y se congelan en el tiempo. Además, estos espacios nos muestran hitos de la historia. Ejemplos antiguos son las pirámides de Egipto, el cementerio de Puruchuco (Perú) y las casas cósmicas talamanqueñas (Costa Rica).

 

Egipto edificó más de 40 pirámides de sólido formato entre el año 2650 a. C. y el 1750 a. C. Estas son obras de formas puras y abstractas, tectónicamente complejísimas e integradas al cosmos y a la religión.

 

El incaico cementerio de Puruchuco (1480-1535) es el más grande en América construido en la era prehispánica (contiene más de 12.000 momias). Este sitio se descubrió recientemente en las afueras de Lima. Muestra las relaciones y costumbres sociales de los incas y evidencia el momento del encuentro de las culturas incaica y española.

 

La valiosa y simbólica Casa Cósmica Talamanqueña es analizada por Alfredo González Chaves y Fernando González Vázquez, quienes afirman que esas edificaciones son “metáforas vivientes del cosmos”. Ellos las analizan en tres niveles cósmicos: el techo celeste, la tierra y el inframundo. Este último un “cono invertido” subterráneo donde habitan los muertos, las esencias, las almas y la divinidad Surá.

 

Parques ejemplares. La era contemporánea aporta un considerable valor paisajístico a los cementerios. Estos sitios empiezan a ser visitados no solo por su función original, sino también por ser parques urbanos, como los casos del Cimetière du Père-Lachaise (París, 1803) y el Skogskyrkogården (Cementerio del Bosque; Estocolmo, 1917).

 

El cementerio-jardín de Père-Lachaise fue diseñado por el arquitecto Alexandre Brongniart y se encuentra al este de París. En este sitio de 93 hectáreas reposan unos 700.000 difuntos. Entres sus moradores destacan mujeres y hombres que han escrito “pasajes emblemáticos” de la historia universal, tales como Georges Bizet, Frédéric Chopin, Maria Callas, Édith Piaf, Eugène Delacroix y Jim Morrison.

 

El Père-Lachaise es visitado por los parisinos igual que un parque urbano e influye de manera notoria en el desarrollo de los cementerios de todo el mundo. Esta obra destaca por su calidad espacial, sinuosidad y pendiente de recorridos, riqueza arbórea (más de 5.000 piezas), presencia de fauna (como cuervos), calidad arquitectónica de los mausoleos y por hospedar a personalidades que han dejado obras de valor intemporal.

 

El sueco Cementerio del Bosque se ubicado al sur de Estocolmo y es el fruto de un concurso organizado en 1915; lo ganaron los arquitectos suecos Erik Gunnar Asplund y Sigurd Lewerentz. Ellos propusieron una intervención arquitectónica a partir del paisaje existente (una zona boscosa).

 

La obra resulta un conjunto interrelacionado conformado por edificios funerarios, una cruz, el paisaje natural, una amplia zona de grama y un extenso bosque.

 

La UNESCO ha incluido ese cementerio sueco dentro la lista de patrimonio mundial por ser un “excepcional ejemplo que marcó nuevos parámetros hacia una forma de cementerio”.

 

Vigas y ríos. A finales del siglo XX e inicios del XXI, se construyeron dos obras de amplio significado: el Parque Cementerio en Igualada (España, 1991) y el mausoleo 4 Vigas (Asunción, Paraguay, 2003).

 

El Parque Cementerio en Igualada fue diseñado por Enric Miralles y Carme Pinós. La obra se ubica en un extremo de la ciudad de Igualada, lo que le permite incluir parte del paisaje circundante. Este lugar contiene una “metáfora”: la relación de la vida con el afluente de un río. Al acceder al proyecto, el piso de concreto incluye una serie de troncos colocados como si navegasen en un afluente.

 

El crítico catalán Josep Maria Montaner comenta que los autores aportaron “una nueva manera, sutil e inédita, libre y abstracta, de radicar la complejidad de la obra interpretando las características del lugar”.

 

El mausoleo 4 Vigas fue diseñado por el arquitecto Solano Benítez para albergar la tumba de su padre. El proyecto consiste en la definición de un espacio abierto por medio de un cuadrado. Cada lado es delimitado por una viga en considerable voladizo (las vigas no se llegan a unir en sus extremos). En el centro se ubican la tumba de su progenitor y un riachuelo que atraviesa el espacio creado.

 

Las vigas contienen espejos en su “cara” interna, lo cual hace que la familia se refleje en el espacio y dialogue con el difunto por medio de la inmaterialidad del reflejo.

 

La obra, de modesto formato, es una pieza excepcional en el plano simbólico y en su relación entre concepto y construcción.

 

La novela de Adolfo Bioy Casares La invención de Morel –considerada perfecta por Jorge Luis Borges– influyó en el arquitecto en la concepción de la obra arquitectónica. Las propiedades estructurales, tectónicas y conceptuales de 4 Vigas evidencian la influencia de la arquitectura contemporánea brasileña.

 

Nuevos umbrales. En Costa Rica, los cementerios presentan obras contemporáneas de valor, como el caso de Jardines del Recuerdo, en Barreal de Heredia. Este ejemplo destaca por la calidad del amplio espacio verde, su enfoque paisajístico y el simbolismo del cenizario. Este es un diseño del arquitecto Manuel Escobar, quien planteó recientemente esta obra apaisada en concreto. Ella contiene nichos mortuorios, cenizarios y osarios.

 

Los cementerios son umbrales arquitectónicos hacia nuevas realidades. Estos espacios abiertos propician la reflexión, el diálogo con la vida y registran la historia. La consolidación de nuevos valores simbólicos, paisajísticos y metafóricos podría otorgar, a nuestros cementerios, una amplia dimensión escasamente explorada en el país.

 

Esa revisión de las calidades espaciales y simbólicas de nuestros cementerios generaría un amplio beneficio en la calidad del paisaje urbano y en el fortalecimiento social e histórico.

Luis Diego Barahona

La Nación

Costa Rica

2008

San José

Costa Rica

info@ldbarquitectura.com

(506) 22800670

2020

Belleza y paz Algunos cementerios ofrecen espacios abiertos y ejemplos de diseño artístico

 

Plazas, parques y aceras: sitios acogedores, abiertos en las ciudades. ¿Los cementerios también? Sí; ellos y los mausoleos forman la “arquitectura funeraria”. Son espacios públicos que “fusionan” a las personas con un contexto

 

Generalmente, las obras funerarias nos vinculan a los ríos y resultan paisajes que se abren al cielo y se congelan en el tiempo. Además, estos espacios nos muestran hitos de la historia. Ejemplos antiguos son las pirámides de Egipto, el cementerio de Puruchuco (Perú) y las casas cósmicas talamanqueñas (Costa Rica).

 

Egipto edificó más de 40 pirámides de sólido formato entre el año 2650 a. C. y el 1750 a. C. Estas son obras de formas puras y abstractas, tectónicamente complejísimas e integradas al cosmos y a la religión.

 

El incaico cementerio de Puruchuco (1480-1535) es el más grande en América construido en la era prehispánica (contiene más de 12.000 momias). Este sitio se descubrió recientemente en las afueras de Lima. Muestra las relaciones y costumbres sociales de los incas y evidencia el momento del encuentro de las culturas incaica y española.

 

La valiosa y simbólica Casa Cósmica Talamanqueña es analizada por Alfredo González Chaves y Fernando González Vázquez, quienes afirman que esas edificaciones son “metáforas vivientes del cosmos”. Ellos las analizan en tres niveles cósmicos: el techo celeste, la tierra y el inframundo. Este último un “cono invertido” subterráneo donde habitan los muertos, las esencias, las almas y la divinidad Surá.

 

Parques ejemplares. La era contemporánea aporta un considerable valor paisajístico a los cementerios. Estos sitios empiezan a ser visitados no solo por su función original, sino también por ser parques urbanos, como los casos del Cimetière du Père-Lachaise (París, 1803) y el Skogskyrkogården (Cementerio del Bosque; Estocolmo, 1917).

 

El cementerio-jardín de Père-Lachaise fue diseñado por el arquitecto Alexandre Brongniart y se encuentra al este de París. En este sitio de 93 hectáreas reposan unos 700.000 difuntos. Entres sus moradores destacan mujeres y hombres que han escrito “pasajes emblemáticos” de la historia universal, tales como Georges Bizet, Frédéric Chopin, Maria Callas, Édith Piaf, Eugène Delacroix y Jim Morrison.

 

El Père-Lachaise es visitado por los parisinos igual que un parque urbano e influye de manera notoria en el desarrollo de los cementerios de todo el mundo. Esta obra destaca por su calidad espacial, sinuosidad y pendiente de recorridos, riqueza arbórea (más de 5.000 piezas), presencia de fauna (como cuervos), calidad arquitectónica de los mausoleos y por hospedar a personalidades que han dejado obras de valor intemporal.

 

El sueco Cementerio del Bosque se ubicado al sur de Estocolmo y es el fruto de un concurso organizado en 1915; lo ganaron los arquitectos suecos Erik Gunnar Asplund y Sigurd Lewerentz. Ellos propusieron una intervención arquitectónica a partir del paisaje existente (una zona boscosa).

 

La obra resulta un conjunto interrelacionado conformado por edificios funerarios, una cruz, el paisaje natural, una amplia zona de grama y un extenso bosque.

 

La UNESCO ha incluido ese cementerio sueco dentro la lista de patrimonio mundial por ser un “excepcional ejemplo que marcó nuevos parámetros hacia una forma de cementerio”.

 

Vigas y ríos. A finales del siglo XX e inicios del XXI, se construyeron dos obras de amplio significado: el Parque Cementerio en Igualada (España, 1991) y el mausoleo 4 Vigas (Asunción, Paraguay, 2003).

 

El Parque Cementerio en Igualada fue diseñado por Enric Miralles y Carme Pinós. La obra se ubica en un extremo de la ciudad de Igualada, lo que le permite incluir parte del paisaje circundante. Este lugar contiene una “metáfora”: la relación de la vida con el afluente de un río. Al acceder al proyecto, el piso de concreto incluye una serie de troncos colocados como si navegasen en un afluente.

 

El crítico catalán Josep Maria Montaner comenta que los autores aportaron “una nueva manera, sutil e inédita, libre y abstracta, de radicar la complejidad de la obra interpretando las características del lugar”.

 

El mausoleo 4 Vigas fue diseñado por el arquitecto Solano Benítez para albergar la tumba de su padre. El proyecto consiste en la definición de un espacio abierto por medio de un cuadrado. Cada lado es delimitado por una viga en considerable voladizo (las vigas no se llegan a unir en sus extremos). En el centro se ubican la tumba de su progenitor y un riachuelo que atraviesa el espacio creado.

 

Las vigas contienen espejos en su “cara” interna, lo cual hace que la familia se refleje en el espacio y dialogue con el difunto por medio de la inmaterialidad del reflejo.

 

La obra, de modesto formato, es una pieza excepcional en el plano simbólico y en su relación entre concepto y construcción.

 

La novela de Adolfo Bioy Casares La invención de Morel –considerada perfecta por Jorge Luis Borges– influyó en el arquitecto en la concepción de la obra arquitectónica. Las propiedades estructurales, tectónicas y conceptuales de 4 Vigas evidencian la influencia de la arquitectura contemporánea brasileña.

 

Nuevos umbrales. En Costa Rica, los cementerios presentan obras contemporáneas de valor, como el caso de Jardines del Recuerdo, en Barreal de Heredia. Este ejemplo destaca por la calidad del amplio espacio verde, su enfoque paisajístico y el simbolismo del cenizario. Este es un diseño del arquitecto Manuel Escobar, quien planteó recientemente esta obra apaisada en concreto. Ella contiene nichos mortuorios, cenizarios y osarios.

 

Los cementerios son umbrales arquitectónicos hacia nuevas realidades. Estos espacios abiertos propician la reflexión, el diálogo con la vida y registran la historia. La consolidación de nuevos valores simbólicos, paisajísticos y metafóricos podría otorgar, a nuestros cementerios, una amplia dimensión escasamente explorada en el país.

 

Esa revisión de las calidades espaciales y simbólicas de nuestros cementerios generaría un amplio beneficio en la calidad del paisaje urbano y en el fortalecimiento social e histórico.