LDB Arquitectura

Mixtura del lugar

Sabor local Los edificios de los mercados de otros países son ejemplos para los que debe haber en Costa Rica

 

Flores, sombreros, pescados, artesanías del campo, comida lista, frutas aromáticas, voceríos, colores, gente… ¿Qué no hay en los mercados? Pocos lugares existen donde concurran tantos valores sociales, culturales e históricos como en esos paraísos de los compradores.

 

En los mercados percibimos al instante el “sabor” local, la “personalidad” de la sociedad y los valores culturales.

 

Los mercados también integran a la gente en un espacio que propicia infinidad de relaciones. Bajo las cubiertas de estos sitios, ocurren mezclas que aproximan a las sociedades.

 

Esos edificios fomentan la mixtura urbana pues son exquisitos espacios públicos bajo techo. En sus interiores, los mercados registran el transitar de las sociedades y sus costumbres. Dentro de estos espacios se producen intercambios comerciales y sociales, por lo que son inigualables focos de desarrollo urbano y social de cualquier ciudad.

 

Dos ejemplos construidos en Ciutat Vella (Barcelona) y Milpa Alta (México) destacan por sus valores y aportes urbanos y arquitectónicos. Estos mercados fortalecen el desarrollo de sus contextos, diseñan sus cubiertas como reflejo de lo que sucede internamente y generan una mixtura en sus espacios internos.

 

Santa Caterina. En el centro histórico de Barcelona se rehabilitó el Mercat de Santa Caterina como parte de una intervención integral del sector. La actuación urbana completa se ubica en las cercanías de la Catedral de Barcelona y consistió en activar nuevamente el mercado, construir 360 nuevas viviendas en el Barri de Santa Caterina, generar la abertura de la Avenida Porta Cambó (que comunica con la Catedral), crear una zona de aparcamientos subterráneos, proyectar un museo arqueológico e instalar una red de recogida neumática selectiva de residuos.

 

Esta operación liderada por el Ayuntamiento de Barcelona tiene como punto más visible el Mercat de Santa Caterina, el cual fue diseñado (al igual que 59 viviendas para ancianos) por el desaparecido y genial arquitecto Enric Miralles y la que fue su socia y esposa, Benedetta Tagliabue. El Mercat fue el resultado de un concurso realizado en 1997, y la construcción del edificio se concluyó en el 2005.

 

La obra ocupa 3.749 metros cuadrados. Se la reconoce por su colorida cubierta o “quinta fachada”, que evidencia la mixtura cromática y vivencial de su interior. Para lograr la sinuosidad de las curvas se colocaron 325.000 hexágonos de cerámicas de colores que cobijan una superficie de techo de 5.500 metros cuadrados.

 

El desarrollo integral (planificación y gestión) de este sector fue dirigido por el Plan Especial de Reforma Interior (PERI) del Sector Oriental del Centro Histórico de Barcelona. Este plan se creó en los años 80; resultó oportuno y necesario para actuar en ese sector, tan rico en hechos sociales, culturales e históricas.

 

San Pablo. En la delegación de Milpa Alta se construyó el Mercado San Pablo Oztotepec (Distrito Federal, 2003). Mauricio Rocha diseñó la obra, insertada en un contexto complejo, tanto por sus carencias urbanas como por su limitado presupuesto y difícil situación topográfica. El mercado se encuentra a escasos metros del Cuartel Zapatista.

 

Su interior procura generar un espacio cromáticamente neutro. Allí ocurren interrelaciones entre los usuarios y florece la diversidad cromática de las mercancías.

 

La obra contó con un poco presupuesto y ajustados tiempos de entrega. Por todo esto, se construyó un edificio racionalmente estructurado con módulos en planta de seis por seis metros, lo que permite el uso óptimo de las piezas de acero.

 

Los 79 locales son de tres por tres metros y están separados por pasillos de tres metros. El resto de los materiales fue seleccionado para que requiera escaso mantenimiento. Los bajantes resuelven la salida del agua pluvial que cae sobre cada cuatro módulos de cubierta.

 

El proyecto no permite desarrollar tres de las fachadas, por lo que se potencia la cubierta. La situación topográfica es difícil por estar en una zona con pendientes.

 

Tal irregularidad del terreno determinó que se crease una “nueva topografía” en los techos, de cuatro, cinco o seis metros de altura. Estas diferencias permiten una iluminación y una ventilación naturales y remiten a las coberturas de los tianguis o mercados tradicionales de México e Hispanoamérica.

 

El Mercado San Pablo Oztotepec se ubica en una zona que urgía de este tipo de intervenciones urbanas. Posee una claridad constructiva que se adapta a un bajo presupuesto y genera un enriquecedor diálogo policromático dentro de sus espacios monocromáticos.

 

Revitalizar. En Costa Rica, los mercados y las “ferias del agricultor” contienen un valor incalculable de mixtura local. En muchos casos, mercados y ferias deben revertir su estado de deterioro, fortalecer sus valores de integración social y revisar las calidades de sus entornos urbanos.

 

El Mercat de Santa Caterina invita a reconsiderar los planes destinados a generar rehabilitaciones urbanas en sitios concretos, a potenciar el uso mixto en los entornos (en especial con espacio público y viviendas) y a celebrar en sus formas la riqueza de su contenido interno.

 

El Mercado San Pablo Oztotepec enseña que es posible lograr gran calidad arquitectónica y urbana con recursos rigurosamente estudiados y aprovechados. Esta adaptación a un bajo presupuesto y tales virtudes espaciales deben motivarnos a revitalizar los mercados costarricenses, que cuentan con recursos pocos económicos.

 

En Costa Rica, la revitalización de los mercados y sus entornos urbanos puede fortalecer nuestra sociedad. Si deseamos que esta cuide el ambiente, debe potenciar los valores de mixtura social y las esencias de integración ciudadana que se presentan en nuestros mercados.

Luis Diego Barahona

La Nación

Costa Rica

2008

San José

Costa Rica

info@ldbarquitectura.com

(506) 22800670

2020

Sabor local Los edificios de los mercados de otros países son ejemplos para los que debe haber en Costa Rica

 

Flores, sombreros, pescados, artesanías del campo, comida lista, frutas aromáticas, voceríos, colores, gente… ¿Qué no hay en los mercados? Pocos lugares existen donde concurran tantos valores sociales, culturales e históricos como en esos paraísos de los compradores.

 

En los mercados percibimos al instante el “sabor” local, la “personalidad” de la sociedad y los valores culturales.

 

Los mercados también integran a la gente en un espacio que propicia infinidad de relaciones. Bajo las cubiertas de estos sitios, ocurren mezclas que aproximan a las sociedades.

 

Esos edificios fomentan la mixtura urbana pues son exquisitos espacios públicos bajo techo. En sus interiores, los mercados registran el transitar de las sociedades y sus costumbres. Dentro de estos espacios se producen intercambios comerciales y sociales, por lo que son inigualables focos de desarrollo urbano y social de cualquier ciudad.

 

Dos ejemplos construidos en Ciutat Vella (Barcelona) y Milpa Alta (México) destacan por sus valores y aportes urbanos y arquitectónicos. Estos mercados fortalecen el desarrollo de sus contextos, diseñan sus cubiertas como reflejo de lo que sucede internamente y generan una mixtura en sus espacios internos.

 

Santa Caterina. En el centro histórico de Barcelona se rehabilitó el Mercat de Santa Caterina como parte de una intervención integral del sector. La actuación urbana completa se ubica en las cercanías de la Catedral de Barcelona y consistió en activar nuevamente el mercado, construir 360 nuevas viviendas en el Barri de Santa Caterina, generar la abertura de la Avenida Porta Cambó (que comunica con la Catedral), crear una zona de aparcamientos subterráneos, proyectar un museo arqueológico e instalar una red de recogida neumática selectiva de residuos.

 

Esta operación liderada por el Ayuntamiento de Barcelona tiene como punto más visible el Mercat de Santa Caterina, el cual fue diseñado (al igual que 59 viviendas para ancianos) por el desaparecido y genial arquitecto Enric Miralles y la que fue su socia y esposa, Benedetta Tagliabue. El Mercat fue el resultado de un concurso realizado en 1997, y la construcción del edificio se concluyó en el 2005.

 

La obra ocupa 3.749 metros cuadrados. Se la reconoce por su colorida cubierta o “quinta fachada”, que evidencia la mixtura cromática y vivencial de su interior. Para lograr la sinuosidad de las curvas se colocaron 325.000 hexágonos de cerámicas de colores que cobijan una superficie de techo de 5.500 metros cuadrados.

 

El desarrollo integral (planificación y gestión) de este sector fue dirigido por el Plan Especial de Reforma Interior (PERI) del Sector Oriental del Centro Histórico de Barcelona. Este plan se creó en los años 80; resultó oportuno y necesario para actuar en ese sector, tan rico en hechos sociales, culturales e históricas.

 

San Pablo. En la delegación de Milpa Alta se construyó el Mercado San Pablo Oztotepec (Distrito Federal, 2003). Mauricio Rocha diseñó la obra, insertada en un contexto complejo, tanto por sus carencias urbanas como por su limitado presupuesto y difícil situación topográfica. El mercado se encuentra a escasos metros del Cuartel Zapatista.

 

Su interior procura generar un espacio cromáticamente neutro. Allí ocurren interrelaciones entre los usuarios y florece la diversidad cromática de las mercancías.

 

La obra contó con un poco presupuesto y ajustados tiempos de entrega. Por todo esto, se construyó un edificio racionalmente estructurado con módulos en planta de seis por seis metros, lo que permite el uso óptimo de las piezas de acero.

 

Los 79 locales son de tres por tres metros y están separados por pasillos de tres metros. El resto de los materiales fue seleccionado para que requiera escaso mantenimiento. Los bajantes resuelven la salida del agua pluvial que cae sobre cada cuatro módulos de cubierta.

 

El proyecto no permite desarrollar tres de las fachadas, por lo que se potencia la cubierta. La situación topográfica es difícil por estar en una zona con pendientes.

 

Tal irregularidad del terreno determinó que se crease una “nueva topografía” en los techos, de cuatro, cinco o seis metros de altura. Estas diferencias permiten una iluminación y una ventilación naturales y remiten a las coberturas de los tianguis o mercados tradicionales de México e Hispanoamérica.

 

El Mercado San Pablo Oztotepec se ubica en una zona que urgía de este tipo de intervenciones urbanas. Posee una claridad constructiva que se adapta a un bajo presupuesto y genera un enriquecedor diálogo policromático dentro de sus espacios monocromáticos.

 

Revitalizar. En Costa Rica, los mercados y las “ferias del agricultor” contienen un valor incalculable de mixtura local. En muchos casos, mercados y ferias deben revertir su estado de deterioro, fortalecer sus valores de integración social y revisar las calidades de sus entornos urbanos.

 

El Mercat de Santa Caterina invita a reconsiderar los planes destinados a generar rehabilitaciones urbanas en sitios concretos, a potenciar el uso mixto en los entornos (en especial con espacio público y viviendas) y a celebrar en sus formas la riqueza de su contenido interno.

 

El Mercado San Pablo Oztotepec enseña que es posible lograr gran calidad arquitectónica y urbana con recursos rigurosamente estudiados y aprovechados. Esta adaptación a un bajo presupuesto y tales virtudes espaciales deben motivarnos a revitalizar los mercados costarricenses, que cuentan con recursos pocos económicos.

 

En Costa Rica, la revitalización de los mercados y sus entornos urbanos puede fortalecer nuestra sociedad. Si deseamos que esta cuide el ambiente, debe potenciar los valores de mixtura social y las esencias de integración ciudadana que se presentan en nuestros mercados.