LDB Arquitectura

Gran país, bellos ejemplos

Brasileños Veteranos maestros y sus discípulos colaboran en crear museos de primera magnitud

 

Con el Museo Rodin, la ciudad de Salvador de Bahía se suma a los extraordinarios museos construidos en el Brasil. El Rodin fue diseñado por los arquitectos Francisco Fanucci y Marcelo Ferraz, y continúa la creación de hitos museísticos en un país donde destacan seis obras emblemáticas, proyectadas por Oscar Niemeyer, Paulo Mendes da Rocha y Lina Bo Bardi.

 

Niemeyer creó el Museo de Arte Contemporáneo en Niteroi (Río de Janeiro, 1991) y el Museo Oscar Niemeyer (Curitiba, 2002). El primero es un icono formal que ilustra la sapiencia del uso del hormigón armado y culmina una de las ramificaciones más evolucionadas del movimiento moderno en el mundo.

 

La reciente obra, en Curitiba, creó un volumen ojival sobre una base amarilla –lo más publicitado del proyecto–. El conjunto incluye un continuo, extenso y valioso espacio adjunto a este cuerpo arquitectónico.

 

Las rampas de acceso de ambos proyectos recuerdan entradas a obras contemporáneas, como el edificio para la Copa América ‘Veles e Vents’ (Valencia, 2006), de David Chipperfield.

 

Adaptación. A su vez, Mendes da Rocha proyectó el Museo Brasileño de Escultura (MUBE, São Paulo, 1988) y reformó la Pinacoteca del Estado de São Paulo (São Paulo, 1998). El MUBE es una de las obras maestras latinoamericanas del siglo XX por la claridad en su ubicación en el sitio, por su riqueza espacial alusiva a la obra de Henry Moore (según Guilherme Wisnik), así como por su claridad estructural y complejidad constructiva.

 

El MUBE ejemplifica y consolida la llamada ‘Escuela Paulista’, iniciada por João Batista Vilanova Artigas, continuada por Mendes da Rocha y extendida por los jóvenes colaboradores de Rocha, como su hijo Pedro Mendes da Rocha, así como los arquitectos Eduardo Colonelli, José Armenio de Brito Cruz y Martín Corullón, y por el grupo MMBB.

 

La Pinacoteca do Estado adecuó un edificio histórico a las nuevas necesidades programáticas de un gran museo nacional. La obra muestra una adaptación entre historia y contemporaneidad, adecuación expresada por medio del diálogo de los materiales. El proyecto replantea la estructura funcional interna y reubica el acceso principal.

 

Por su parte, en el Solar de Unhão, la desaparecida Lina Bo Bardi creó el Museo de Arte Moderno de Bahía (MAMB) y el Museo de Arte Popular de Bahía (Salvador, 1963). Asimismo, Bo Bardi es autora del Museo de Arte de São Paulo MASP (São Paulo, 1968).

 

La arquitecta, crítica y diseñadora de mobiliario nació en Roma y radicó desde 1946 en São Paulo hasta su fallecimiento en 1992. Ella lideró un movimiento que favoreció el diseño adaptado al contexto, principalmente histórico y climático. Contó con seguidores jóvenes, como Marcelo Suzuki y los autores del Museo Rodin.

 

En la intervención realizada en Salvador, Bo Bardi creó una de las escaleras más bellas del mundo, según afirma Aldo van Eyck. El conjunto se rescató del deterioro y fue intervenido solo en puntos muy concretos. Esta actitud prudente (intervenir estrictamente lo necesario) recuerda los proyectos actuales de Lacaton & Vassal en Francia.

 

A su vez, el hecho de dejar las fachadas históricas puras e intervenir en el interior trae a colación obras como la Agencia de Publicidad Jotabequ (San José, 2002), del arquitecto Jaime Rouillón.

 

Jóvenes. El Museo de Arte en São Paulo es un hito del siglo XX en el Brasil. La obra se ubica en la avenida Paulista y consiste en una caja elevada y sujetada de dos marcos rojos y un volumen “enterrado” que generan una planta libre intermedia.

 

Los jóvenes autores del Museo Rodin conforman parte de la nueva generación de arquitectos brasileños. Ellos fueron asiduos colaboradores de Bo Bardi en múltiples proyectos. Junto con Suzuki, integran una de las corrientes arquitectónicas más sólidas del Brasil.

 

Los socios han realizado intervenciones de gran valor, como la rehabilitación del Conjunto KKKK (São Paulo, 2001), el Museo do Pão (Ilópolis, 2007) y la restauración del Teatro Polytheama (São Paulo, 1996). Esta última obra contó con una primera iniciativa (en 1986) para su restauración por parte de Lina Bo Bardi, André Vainer y Marcelo Ferraz.

 

Museo Rodin. Ubicado a escasos 500 metros del mar, el Museo Rodin es la primera sucursal situada fuera de París de esa institución francesa, y alberga unas setenta obras de la colección. El museo fue reconocido como una de las mejores obras arquitectónicas en la pasada Bienal Iberoamericana, realizada este año en Lisboa.

 

Para edificar el proyecto se intervino el Palacete Comendador Catharino (1912). Esta obra histórica y de amplio significado para el contexto, se ubica en el barrio de Graça e incluye una serie de árboles centenarios de gran formato.

 

La propuesta generó una intervención en cuatro partes que vinculan dos edificios, uno histórico y otro contemporáneo, con un jardín centenario.

 

Primero, el espacio del Palacete se redefinió internamente para destinar un sótano a la administración, y áreas de exposición en las dos plantas superiores. En segundo lugar, un volumen adjunto al edificio histórico de concreto expuesto y de formato vertical contiene las circulaciones verticales.

 

La intervención fue rigurosamente cuidada e incluye una tercera parte, que consiste en un volumen de concreto visto y de pantallas de madera. Este espacio se diseñó sin derribar ningún árbol y alberga la reserva técnica, las muestras temporales y el café restaurante. Su espacio interno favorece la fluidez y está definido por la estructura.

 

Ese volumen contemporáneo se conecta con el Palacete por medio de la cuarta intervención: una sobria pasarela. Desde este eje de circulación (colocado a tres metros de altura), se podrá observar, de manera privilegiada, la escultura La puerta del infierno . Este elemento lineal muestra la claridad formal de la propuesta global, así como la fluidez y la sugerente vinculación con la escala del edificio histórico.

 

Crear historia. Por la calidad de sus obras y por los valores colectivos de las escuelas de pensamiento arquitectónico, el Brasil es uno de los principales referentes de la arquitectura internacional.

 

Oscar Niemeyer prolongó el movimiento moderno hasta el siglo XXI, Paulo Mendes da Rocha consolida la Escuela Paulista y apoya a los jóvenes valores como pocos maestros latinoamericanos, y la ya fallecida Lina Bo Bardi ejemplificó una ética de la arquitectura que respeta la historia y el contexto.

 

El Brasil interviene edificios históricos creando historia. El Museo Rodin es un ejemplo de enorme valor que muestra cómo actúan con sapiencia los nuevos arquitectos de ese macropaís. El Rodin amplía la lista de los proyectos brasileños sobresalientes que influyen continuamente en arquitectos de todo el mundo –incluso de notoriedad mundial–, quienes pocas veces citan las obras brasileñas como referentes.

Luis Diego Barahona

La Nación

Costa Rica

2008

San José

Costa Rica

info@ldbarquitectura.com

(506) 22800670

2020

Brasileños Veteranos maestros y sus discípulos colaboran en crear museos de primera magnitud

 

Con el Museo Rodin, la ciudad de Salvador de Bahía se suma a los extraordinarios museos construidos en el Brasil. El Rodin fue diseñado por los arquitectos Francisco Fanucci y Marcelo Ferraz, y continúa la creación de hitos museísticos en un país donde destacan seis obras emblemáticas, proyectadas por Oscar Niemeyer, Paulo Mendes da Rocha y Lina Bo Bardi.

 

Niemeyer creó el Museo de Arte Contemporáneo en Niteroi (Río de Janeiro, 1991) y el Museo Oscar Niemeyer (Curitiba, 2002). El primero es un icono formal que ilustra la sapiencia del uso del hormigón armado y culmina una de las ramificaciones más evolucionadas del movimiento moderno en el mundo.

 

La reciente obra, en Curitiba, creó un volumen ojival sobre una base amarilla –lo más publicitado del proyecto–. El conjunto incluye un continuo, extenso y valioso espacio adjunto a este cuerpo arquitectónico.

 

Las rampas de acceso de ambos proyectos recuerdan entradas a obras contemporáneas, como el edificio para la Copa América ‘Veles e Vents’ (Valencia, 2006), de David Chipperfield.

 

Adaptación. A su vez, Mendes da Rocha proyectó el Museo Brasileño de Escultura (MUBE, São Paulo, 1988) y reformó la Pinacoteca del Estado de São Paulo (São Paulo, 1998). El MUBE es una de las obras maestras latinoamericanas del siglo XX por la claridad en su ubicación en el sitio, por su riqueza espacial alusiva a la obra de Henry Moore (según Guilherme Wisnik), así como por su claridad estructural y complejidad constructiva.

 

El MUBE ejemplifica y consolida la llamada ‘Escuela Paulista’, iniciada por João Batista Vilanova Artigas, continuada por Mendes da Rocha y extendida por los jóvenes colaboradores de Rocha, como su hijo Pedro Mendes da Rocha, así como los arquitectos Eduardo Colonelli, José Armenio de Brito Cruz y Martín Corullón, y por el grupo MMBB.

 

La Pinacoteca do Estado adecuó un edificio histórico a las nuevas necesidades programáticas de un gran museo nacional. La obra muestra una adaptación entre historia y contemporaneidad, adecuación expresada por medio del diálogo de los materiales. El proyecto replantea la estructura funcional interna y reubica el acceso principal.

 

Por su parte, en el Solar de Unhão, la desaparecida Lina Bo Bardi creó el Museo de Arte Moderno de Bahía (MAMB) y el Museo de Arte Popular de Bahía (Salvador, 1963). Asimismo, Bo Bardi es autora del Museo de Arte de São Paulo MASP (São Paulo, 1968).

 

La arquitecta, crítica y diseñadora de mobiliario nació en Roma y radicó desde 1946 en São Paulo hasta su fallecimiento en 1992. Ella lideró un movimiento que favoreció el diseño adaptado al contexto, principalmente histórico y climático. Contó con seguidores jóvenes, como Marcelo Suzuki y los autores del Museo Rodin.

 

En la intervención realizada en Salvador, Bo Bardi creó una de las escaleras más bellas del mundo, según afirma Aldo van Eyck. El conjunto se rescató del deterioro y fue intervenido solo en puntos muy concretos. Esta actitud prudente (intervenir estrictamente lo necesario) recuerda los proyectos actuales de Lacaton & Vassal en Francia.

 

A su vez, el hecho de dejar las fachadas históricas puras e intervenir en el interior trae a colación obras como la Agencia de Publicidad Jotabequ (San José, 2002), del arquitecto Jaime Rouillón.

 

Jóvenes. El Museo de Arte en São Paulo es un hito del siglo XX en el Brasil. La obra se ubica en la avenida Paulista y consiste en una caja elevada y sujetada de dos marcos rojos y un volumen “enterrado” que generan una planta libre intermedia.

 

Los jóvenes autores del Museo Rodin conforman parte de la nueva generación de arquitectos brasileños. Ellos fueron asiduos colaboradores de Bo Bardi en múltiples proyectos. Junto con Suzuki, integran una de las corrientes arquitectónicas más sólidas del Brasil.

 

Los socios han realizado intervenciones de gran valor, como la rehabilitación del Conjunto KKKK (São Paulo, 2001), el Museo do Pão (Ilópolis, 2007) y la restauración del Teatro Polytheama (São Paulo, 1996). Esta última obra contó con una primera iniciativa (en 1986) para su restauración por parte de Lina Bo Bardi, André Vainer y Marcelo Ferraz.

 

Museo Rodin. Ubicado a escasos 500 metros del mar, el Museo Rodin es la primera sucursal situada fuera de París de esa institución francesa, y alberga unas setenta obras de la colección. El museo fue reconocido como una de las mejores obras arquitectónicas en la pasada Bienal Iberoamericana, realizada este año en Lisboa.

 

Para edificar el proyecto se intervino el Palacete Comendador Catharino (1912). Esta obra histórica y de amplio significado para el contexto, se ubica en el barrio de Graça e incluye una serie de árboles centenarios de gran formato.

 

La propuesta generó una intervención en cuatro partes que vinculan dos edificios, uno histórico y otro contemporáneo, con un jardín centenario.

 

Primero, el espacio del Palacete se redefinió internamente para destinar un sótano a la administración, y áreas de exposición en las dos plantas superiores. En segundo lugar, un volumen adjunto al edificio histórico de concreto expuesto y de formato vertical contiene las circulaciones verticales.

 

La intervención fue rigurosamente cuidada e incluye una tercera parte, que consiste en un volumen de concreto visto y de pantallas de madera. Este espacio se diseñó sin derribar ningún árbol y alberga la reserva técnica, las muestras temporales y el café restaurante. Su espacio interno favorece la fluidez y está definido por la estructura.

 

Ese volumen contemporáneo se conecta con el Palacete por medio de la cuarta intervención: una sobria pasarela. Desde este eje de circulación (colocado a tres metros de altura), se podrá observar, de manera privilegiada, la escultura La puerta del infierno . Este elemento lineal muestra la claridad formal de la propuesta global, así como la fluidez y la sugerente vinculación con la escala del edificio histórico.

 

Crear historia. Por la calidad de sus obras y por los valores colectivos de las escuelas de pensamiento arquitectónico, el Brasil es uno de los principales referentes de la arquitectura internacional.

 

Oscar Niemeyer prolongó el movimiento moderno hasta el siglo XXI, Paulo Mendes da Rocha consolida la Escuela Paulista y apoya a los jóvenes valores como pocos maestros latinoamericanos, y la ya fallecida Lina Bo Bardi ejemplificó una ética de la arquitectura que respeta la historia y el contexto.

 

El Brasil interviene edificios históricos creando historia. El Museo Rodin es un ejemplo de enorme valor que muestra cómo actúan con sapiencia los nuevos arquitectos de ese macropaís. El Rodin amplía la lista de los proyectos brasileños sobresalientes que influyen continuamente en arquitectos de todo el mundo –incluso de notoriedad mundial–, quienes pocas veces citan las obras brasileñas como referentes.