Escenarios espectaculares

Al día Nuestro futuro Estadio Nacional deberá reflejar las nuevas tendencias mundiales

 

China está pronta a inaugurar sus juegos olímpicos en su más espectacular y publicitado recinto, apodado el Nido . Ya le había tocado el turno a Alemania en el Mundial de Futbol cuando inauguraron el sorprendente Allianz Arena. En ambas fiestas, los arquitectos suizos Jacques Herzog & Pierre de Meuron fueron los autores de estos estadios espectaculares.

 

El Nido es un objeto en la ciudad. La obra tendrá una capacidad inicial de 100.000 espectadores y ha representado un costo de $ 500 millones. Los suizos ganaron el encargo en un concurso cuyos jurados fueron los arquitectos Rem Koolhaas, Jean Nouvel y Dominique Perrault. Para muchos medios de comunicación, la obra representa la punta de lanza de la vanguardia mundial.

 

La innovación técnica que aplicaron los autores al Nido se focaliza en la envolvente o piel del edificio, tal como lo hicieron en Baviera. Ambas obras se crearon para ser admiradas en la ciudad, al igual que una escultura en una sala. Su forma se relaciona más con el marketing de su imagen que con el medio urbano donde se ubica.

 

Arquitectónicamente el valor reside en la complejidad técnica constructiva y en la búsqueda de nuevas estéticas contemporáneas.

 

Estos estadios son hitos de la vanguardia tectónica pues presenta nuevos valores formales, estructurales y técnicos. Desde la arquitectura clásica, la técnica –así como la acústica– ha definido la forma de los recintos que albergan grandes grupos de gente.

 

Por ejemplo, no ha sido superado el diseño acústico del Epidauro, edificado en el siglo IV a. C. y proyectado por Policleto el Joven. Esta obra se adapta de modo perfecto al relieve del suelo y se vincula muy bien al paisaje; además, su acústica es excelente. El Epidauro es hoy un espectacular punto de referencia.

 

Vanguardista. En el siglo XXI, los estadios están ampliando sus programas arquitectónicos. Durante el siglo pasado surgieron recintos extraordinarios, pero con un solo uso, como el Estadio Olímpico de Múnich, diseñado por Frei Otto (Baviera, Alemania, 1972).

 

Actualmente los programas vanguardistas que presentan estas obras aumentan para concebir edificios de uso mixto. Este es el caso de obras como el Portsmouth en Inglaterra (también de Herzog & Meuron), que proponen escenarios aptos para mucho usos; por ende, presentan pluralidad funcional del edificio en el entorno urbano.

 

Los estadios contemporáneos son micromundos donde no solamente se practican deportes; también se ofrecen conciertos musicales y se da albergue de urgencia. Estas obras son focos urbanos que instalan tiendas, servicios, museos y –en el caso de Portsmouth– hasta viviendas.

 

Los estadios no solo están en función de la cancha, sino que se trabaja cada vez con más empeño en el anillo perimetral, anteriormente solo destinado a las graderías.

 

El incremento de servicios de los nuevos estadios se percibe en la obra inglesa de Herzog & Meuron y en las ampliaciones propuestas de los estadios Rico Pérez (Alicante, 2007) y Son Moix (Palma, 2005), del Estudio Lamela.

 

Los estacionamientos se conectan con el estadio y con una zona empleada durante toda la semana, donde están las tiendas y los museos del deporte. Si calculamos una proporción de un auto por cada siete espectadores (relación empleada en el Allianz Arena), resulta considerable la utilización durante toda la semana de estos edificios de estacionamiento que siempre surgen paralelos a los estadios.

 

Proambiental. Más espectacular que los estadios, están los contextos. Así lo ha comprendido el arquitecto portugués Eduardo Souto de Moura, diseñador del exquisito Estadio Municipal de Braga (Portugal). Esta obra se inauguró a finales del 2003 y tiene varias similitudes con el proyecto que se desarrolla en Costa Rica.

 

Ese estadio portugués cuenta con un capacidad de 30.000 asientos y costó 61 millones de euros; se ubica en lo que será el Parque Urbano de Braga.

 

De manera espléndida, el autor insertó la obra en un contexto natural, por lo que, con gran rigor, se adaptó a las líneas de agua que atraviesan el valle, sustituyó la gradería sur por una cantera de piedra existente en el Monte Carlo y vinculó históricamente los costados de la gradería este con la escalinata del Santuario del Bom Jesús. Las gradas se ubican hacia el este y el oeste para que las mejores líneas visuales se dirijan hacia el campo.

 

La obra formó parte de los estadios de la Copa UEFA del 2004. Presenta valores energéticos, como la recolección, el almacenamiento y la utilización del agua pluvial, así como la disminución del mantenimiento pues se lo ha construido con concreto prefabricado, expuesto y colado en el sitio.

 

Por la sensible disposición hacia el contexto, la calidad constructiva y el rigor conceptual de esta obra, se otorgó el 47° Premio FAD de Arquitectura del 2005 a Souto de Moura, amigo intelectual y personal del célebre arquitecto portugués Alvaro Siza.

 

Asimismo, el estadio de Braga fue finalista de la V Bienal Iberoamericana de Arquitectura y Urbanismo y del Premio Mies van der Rohe del 2005.

 

En San José. China inaugura su olimpiada y nos obsequiará un estadio nacional. La espectacularidad de esta obra invita a valorar la pluralidad de un uso mixto y sus vinculaciones con el contexto; las innovaciones tecnológicas constructivas, y –con gran interés internacional– los valores que contenga el recinto, con autonomía energética.

 

La esquina noroeste del Parque La Sabana será simplemente de otra escala. El estadio se sumará a cuatro de las doce torres que conformarán el perímetro del parque (incluidas las del ICE y CGR). Por tanto, la zona será un foco de desarrollo. El estadio puede sumarse al “diálogo” con el parque por medio de una “planta baja” e insertar nuevos ejes de circulación peatonal y ciclovías.

 

El estadio podrá utilizarse durante el tiempo en que no hay encuentros deportivos.

 

Más que colocar un estadio y cuatro torres en el sector noroeste del parque, se podrá generar un micromundo con viviendas, instalaciones deportivas, servicios, comercio, espacio público, arte público (¡sin rejas!) y parque renovado, iluminado y utilizado en un horario más amplio.

 

Como contrapunto, esa operación urbana integral podría formalizar un eje diagonal hacia el Gimnasio Nacional y las piscinas. Debe resolverse el transporte de los usuarios de este “nuevo sector”, pero, al igual que en el resto de la ciudad, no debe caerse en la tentación de ampliar las vías, sino mejorar el transporte público y concebirlo como parte de un sistema.

 

Más que ser una pieza para admirar, y por sus valores contextuales y de autosuficiencia energética, el futuro Estadio Nacional puede ser un escenario espectacular.

Luis Diego Barahona

La Nación

Costa Rica

2008

LDB Arquitectura

San José

Costa Rica

info@ldbarquitectura.com

(506) 22800670 / (506) 22530756

2018

Al día Nuestro futuro Estadio Nacional deberá reflejar las nuevas tendencias mundiales

 

China está pronta a inaugurar sus juegos olímpicos en su más espectacular y publicitado recinto, apodado el Nido . Ya le había tocado el turno a Alemania en el Mundial de Futbol cuando inauguraron el sorprendente Allianz Arena. En ambas fiestas, los arquitectos suizos Jacques Herzog & Pierre de Meuron fueron los autores de estos estadios espectaculares.

 

El Nido es un objeto en la ciudad. La obra tendrá una capacidad inicial de 100.000 espectadores y ha representado un costo de $ 500 millones. Los suizos ganaron el encargo en un concurso cuyos jurados fueron los arquitectos Rem Koolhaas, Jean Nouvel y Dominique Perrault. Para muchos medios de comunicación, la obra representa la punta de lanza de la vanguardia mundial.

 

La innovación técnica que aplicaron los autores al Nido se focaliza en la envolvente o piel del edificio, tal como lo hicieron en Baviera. Ambas obras se crearon para ser admiradas en la ciudad, al igual que una escultura en una sala. Su forma se relaciona más con el marketing de su imagen que con el medio urbano donde se ubica.

 

Arquitectónicamente el valor reside en la complejidad técnica constructiva y en la búsqueda de nuevas estéticas contemporáneas.

 

Estos estadios son hitos de la vanguardia tectónica pues presenta nuevos valores formales, estructurales y técnicos. Desde la arquitectura clásica, la técnica –así como la acústica– ha definido la forma de los recintos que albergan grandes grupos de gente.

 

Por ejemplo, no ha sido superado el diseño acústico del Epidauro, edificado en el siglo IV a. C. y proyectado por Policleto el Joven. Esta obra se adapta de modo perfecto al relieve del suelo y se vincula muy bien al paisaje; además, su acústica es excelente. El Epidauro es hoy un espectacular punto de referencia.

 

Vanguardista. En el siglo XXI, los estadios están ampliando sus programas arquitectónicos. Durante el siglo pasado surgieron recintos extraordinarios, pero con un solo uso, como el Estadio Olímpico de Múnich, diseñado por Frei Otto (Baviera, Alemania, 1972).

 

Actualmente los programas vanguardistas que presentan estas obras aumentan para concebir edificios de uso mixto. Este es el caso de obras como el Portsmouth en Inglaterra (también de Herzog & Meuron), que proponen escenarios aptos para mucho usos; por ende, presentan pluralidad funcional del edificio en el entorno urbano.

 

Los estadios contemporáneos son micromundos donde no solamente se practican deportes; también se ofrecen conciertos musicales y se da albergue de urgencia. Estas obras son focos urbanos que instalan tiendas, servicios, museos y –en el caso de Portsmouth– hasta viviendas.

 

Los estadios no solo están en función de la cancha, sino que se trabaja cada vez con más empeño en el anillo perimetral, anteriormente solo destinado a las graderías.

 

El incremento de servicios de los nuevos estadios se percibe en la obra inglesa de Herzog & Meuron y en las ampliaciones propuestas de los estadios Rico Pérez (Alicante, 2007) y Son Moix (Palma, 2005), del Estudio Lamela.

 

Los estacionamientos se conectan con el estadio y con una zona empleada durante toda la semana, donde están las tiendas y los museos del deporte. Si calculamos una proporción de un auto por cada siete espectadores (relación empleada en el Allianz Arena), resulta considerable la utilización durante toda la semana de estos edificios de estacionamiento que siempre surgen paralelos a los estadios.

 

Proambiental. Más espectacular que los estadios, están los contextos. Así lo ha comprendido el arquitecto portugués Eduardo Souto de Moura, diseñador del exquisito Estadio Municipal de Braga (Portugal). Esta obra se inauguró a finales del 2003 y tiene varias similitudes con el proyecto que se desarrolla en Costa Rica.

 

Ese estadio portugués cuenta con un capacidad de 30.000 asientos y costó 61 millones de euros; se ubica en lo que será el Parque Urbano de Braga.

 

De manera espléndida, el autor insertó la obra en un contexto natural, por lo que, con gran rigor, se adaptó a las líneas de agua que atraviesan el valle, sustituyó la gradería sur por una cantera de piedra existente en el Monte Carlo y vinculó históricamente los costados de la gradería este con la escalinata del Santuario del Bom Jesús. Las gradas se ubican hacia el este y el oeste para que las mejores líneas visuales se dirijan hacia el campo.

 

La obra formó parte de los estadios de la Copa UEFA del 2004. Presenta valores energéticos, como la recolección, el almacenamiento y la utilización del agua pluvial, así como la disminución del mantenimiento pues se lo ha construido con concreto prefabricado, expuesto y colado en el sitio.

 

Por la sensible disposición hacia el contexto, la calidad constructiva y el rigor conceptual de esta obra, se otorgó el 47° Premio FAD de Arquitectura del 2005 a Souto de Moura, amigo intelectual y personal del célebre arquitecto portugués Alvaro Siza.

 

Asimismo, el estadio de Braga fue finalista de la V Bienal Iberoamericana de Arquitectura y Urbanismo y del Premio Mies van der Rohe del 2005.

 

En San José. China inaugura su olimpiada y nos obsequiará un estadio nacional. La espectacularidad de esta obra invita a valorar la pluralidad de un uso mixto y sus vinculaciones con el contexto; las innovaciones tecnológicas constructivas, y –con gran interés internacional– los valores que contenga el recinto, con autonomía energética.

 

La esquina noroeste del Parque La Sabana será simplemente de otra escala. El estadio se sumará a cuatro de las doce torres que conformarán el perímetro del parque (incluidas las del ICE y CGR). Por tanto, la zona será un foco de desarrollo. El estadio puede sumarse al “diálogo” con el parque por medio de una “planta baja” e insertar nuevos ejes de circulación peatonal y ciclovías.

 

El estadio podrá utilizarse durante el tiempo en que no hay encuentros deportivos.

 

Más que colocar un estadio y cuatro torres en el sector noroeste del parque, se podrá generar un micromundo con viviendas, instalaciones deportivas, servicios, comercio, espacio público, arte público (¡sin rejas!) y parque renovado, iluminado y utilizado en un horario más amplio.

 

Como contrapunto, esa operación urbana integral podría formalizar un eje diagonal hacia el Gimnasio Nacional y las piscinas. Debe resolverse el transporte de los usuarios de este “nuevo sector”, pero, al igual que en el resto de la ciudad, no debe caerse en la tentación de ampliar las vías, sino mejorar el transporte público y concebirlo como parte de un sistema.

 

Más que ser una pieza para admirar, y por sus valores contextuales y de autosuficiencia energética, el futuro Estadio Nacional puede ser un escenario espectacular.