LDB Arquitectura

Cubo Idílico

La idea fue: No tirar un dado. Esta disposición –ajena al diseño fortuito y liviano– definió la colocación de la Casa Poli. El lugar es un paisaje idílico, marino y rocoso en una península chilena de Coliumo (octava Región del Bio Bio, a 550 km al sur de Santiago).

 

Este sitio presentó tentaciones arquitectónicas, beneficios paisajísticos, innovaciones espaciales y limitaciones constructivas.

 

El proyecto se levantó en el 2005 y es una joya de concreto proyectada por la firma chilena PvE, liderada por Mauricio Pezo y Sofía von Ellrichshausen. Por este diseño, los arquitectos obtuvieron el premio a la Mejor Obra de Arquitectura de Joven Autor en la V Bienal Iberoamericana de Arquitectura y Urbanismo 2006.

 

La Casa Poli se creó para vacacionar y contener un centro cultural. El sitio generaba dos incitaciones arquitectónicas al iniciar el proceso de diseño: buscar una ubicación vertiginosa hacia el borde del acantilado y abrir ampliamente las fachadas para amplificar las visuales hacia el exterior.

 

En el primer caso se renuncia al vértigo por las particulares del suelo. En el segundo caso se eligió diseñar aberturas concretas, geométricamente controladas y consecuentes con la aplicación del programa interno, especialmente los muros para exponer arte.

 

Puro y concreto. El programa arquitectónico de la vivienda se dividió en tres plantas. Los dos primeros pisos se adaptaron a la topografía. Ambos conforman una especie de podio y corresponden a un espacio público destinado esencialmente al centro cultural. La planta alta se consignó al área privada de la casa de vacaciones.

 

La decisión y pericia arquitectónica fue crear un cubo puro y duro que en su sólida y ensanchada “piel” contuviera las circulaciones verticales, los espacios de apoyo y servicios. Esta innovación espacial genera una envolvente cúbica que alberga un espacio flexible, multiuso y neutro en su interior.

 

Las cuatro fachadas de la casa mantienen un equilibrio entre su función interna de crear muros para colocar exposiciones de arte y “enmarcar” visuales hacia el paisaje externo.

 

Por su calidad tectónica y conceptual, la Casa Poli se une a un grupo selecto de casas contemporáneas latinoamericanas creadas hábilmente en concreto.

Al igual que la Casa Poli, la evolución y la destreza contemporánea de erigir nuevos espacios arquitectónicos edificados con concreto se ejemplifican en obras como la Casa GGG (de Alberto Kalach, México), la Casa en Aldeia da Serra (de MMBB, Brasil) y el Santuario Habitable (de Rolando Barahona-Sotela, Costa Rica).

 

Sapiencia. Dentro de este escenario habitacional latinoamericano, la Casa Poli se vincula asimismo a la sapiencia y logística empleada para construir la Casa de Hormigón de Besonias Almeida y Kruk (Argentina). Ambas residencias comparten ciertas dificultades similares: haber contado con mano de obra especializada, haber llevado los materiales a sitios remotos, recibir bajo mantenimiento a largo plazo, e intervenir un sitio natural.

 

Las dos firmas de arquitectura lograron obras con una calidad espacial sobresaliente y una practicidad en el empleo del concreto.

 

La Casa Poli adicionalmente optimiza recursos. La construcción –realizada con hormigón artesanal– empleó técnicas elementales y reutilizó las formaletas de madera sin tratar.

 

Posteriormente a la conformación de las paredes, esas piezas se usaron para crear paneles corredizos y proteger las ventanas en las épocas en que la vivienda se encuentre sin ocupantes. Esta actitud genera, al volumen puro, una textura adicional que suaviza las dimensiones “macro” del proyecto.

 

La Casa Poli es un sólido aporte chileno a las corrientes arquitectónicas internacionales. Este proyecto, liderado por jóvenes arquitectos, evidencia valores de la arquitectura chilena contemporánea.

 

En el país austral destacan la capacidad de síntesis arquitectónica y conceptual, la rigurosidad constructiva y la claridad volumétrica. Estos elementos están presentes en la Casa Poli; solidifican la discusión arquitectónica internacional y se alejan del diseño basado en el azar fortuito de formas ligeras.

Luis Diego Barahona

La Nación

Costa Rica

2008

San José

Costa Rica

info@ldbarquitectura.com

(506) 22800670

2020

La idea fue: No tirar un dado. Esta disposición –ajena al diseño fortuito y liviano– definió la colocación de la Casa Poli. El lugar es un paisaje idílico, marino y rocoso en una península chilena de Coliumo (octava Región del Bio Bio, a 550 km al sur de Santiago).

 

Este sitio presentó tentaciones arquitectónicas, beneficios paisajísticos, innovaciones espaciales y limitaciones constructivas.

 

El proyecto se levantó en el 2005 y es una joya de concreto proyectada por la firma chilena PvE, liderada por Mauricio Pezo y Sofía von Ellrichshausen. Por este diseño, los arquitectos obtuvieron el premio a la Mejor Obra de Arquitectura de Joven Autor en la V Bienal Iberoamericana de Arquitectura y Urbanismo 2006.

 

La Casa Poli se creó para vacacionar y contener un centro cultural. El sitio generaba dos incitaciones arquitectónicas al iniciar el proceso de diseño: buscar una ubicación vertiginosa hacia el borde del acantilado y abrir ampliamente las fachadas para amplificar las visuales hacia el exterior.

 

En el primer caso se renuncia al vértigo por las particulares del suelo. En el segundo caso se eligió diseñar aberturas concretas, geométricamente controladas y consecuentes con la aplicación del programa interno, especialmente los muros para exponer arte.

 

Puro y concreto. El programa arquitectónico de la vivienda se dividió en tres plantas. Los dos primeros pisos se adaptaron a la topografía. Ambos conforman una especie de podio y corresponden a un espacio público destinado esencialmente al centro cultural. La planta alta se consignó al área privada de la casa de vacaciones.

 

La decisión y pericia arquitectónica fue crear un cubo puro y duro que en su sólida y ensanchada “piel” contuviera las circulaciones verticales, los espacios de apoyo y servicios. Esta innovación espacial genera una envolvente cúbica que alberga un espacio flexible, multiuso y neutro en su interior.

 

Las cuatro fachadas de la casa mantienen un equilibrio entre su función interna de crear muros para colocar exposiciones de arte y “enmarcar” visuales hacia el paisaje externo.

 

Por su calidad tectónica y conceptual, la Casa Poli se une a un grupo selecto de casas contemporáneas latinoamericanas creadas hábilmente en concreto.

Al igual que la Casa Poli, la evolución y la destreza contemporánea de erigir nuevos espacios arquitectónicos edificados con concreto se ejemplifican en obras como la Casa GGG (de Alberto Kalach, México), la Casa en Aldeia da Serra (de MMBB, Brasil) y el Santuario Habitable (de Rolando Barahona-Sotela, Costa Rica).

 

Sapiencia. Dentro de este escenario habitacional latinoamericano, la Casa Poli se vincula asimismo a la sapiencia y logística empleada para construir la Casa de Hormigón de Besonias Almeida y Kruk (Argentina). Ambas residencias comparten ciertas dificultades similares: haber contado con mano de obra especializada, haber llevado los materiales a sitios remotos, recibir bajo mantenimiento a largo plazo, e intervenir un sitio natural.

 

Las dos firmas de arquitectura lograron obras con una calidad espacial sobresaliente y una practicidad en el empleo del concreto.

 

La Casa Poli adicionalmente optimiza recursos. La construcción –realizada con hormigón artesanal– empleó técnicas elementales y reutilizó las formaletas de madera sin tratar.

 

Posteriormente a la conformación de las paredes, esas piezas se usaron para crear paneles corredizos y proteger las ventanas en las épocas en que la vivienda se encuentre sin ocupantes. Esta actitud genera, al volumen puro, una textura adicional que suaviza las dimensiones “macro” del proyecto.

 

La Casa Poli es un sólido aporte chileno a las corrientes arquitectónicas internacionales. Este proyecto, liderado por jóvenes arquitectos, evidencia valores de la arquitectura chilena contemporánea.

 

En el país austral destacan la capacidad de síntesis arquitectónica y conceptual, la rigurosidad constructiva y la claridad volumétrica. Estos elementos están presentes en la Casa Poli; solidifican la discusión arquitectónica internacional y se alejan del diseño basado en el azar fortuito de formas ligeras.