LDB Arquitectura

Atmósferas en ladrillo

El frío aire de una sabana de altura es el decorado invisible de Santafé de Bogotá. Lo que sí se ve son la vegetación andina y una armoniosa y continua imagen de terracota: los edificios construidos con ladrillo de barro expuesto.

 

Este material –abundante y emblemático en Colombia- ha sido empleado desde las civilizaciones más antiguas de la humanidad. La utilización del ladrillo es un oficio que conlleva la sapiencia constructiva de ir “cosiendo” los edificios con los pequeños volúmenes de barro.

 

Ladrillo que escala. Hace unos 4.000 años, en Mesopotamia se erigieron los zigurat . Ubicados en los actuales países de Irak e Irán, esos edificios consistían en torres escalonadas de ladrillo que albergaban templos. A ellos se accedía por medio de rampas y escalinatas.

 

Los zigurat eran las mayores alturas de sus ciudades y “conectaban” el cielo con la tierra, como el caso del zigurat de Ur. Estos templos inspiraron obras pictóricas, como La torre de Babel creada por Pieter Brueghel en 1563.

 

En el siglo XX se han creado sobresalientes obras de ladrillo de barro, tales como la Casa para Frederic C. Robie (de Frank Lloyd Wright, EE. UU., 1910), la Fábrica Fagus (de Walter Gropius, Alemania, 1914), el Ayuntamiento de Säynätsalo (de Alvar Aalto, Finlandia, 1952), el Museo de Arte Romano (de Rafael Moneo, España, 1985) y una residencia privada en Montagnola (de Mario Botta, Suiza, 1994).

 

En el uso de ese material, en Latinoamérica sobresalen los arquitectos Eladio Dieste (Uruguay) y Rogelio Salmona (Colombia). Ambos ejemplifican la calidad compositiva, la rigurosidad constructiva y el virtuosismo espacial del ladrillo.

 

Según la arquitecta y crítica Silvia Arango Eladio Dieste (1917-2000) fue conocido como el “señor de los ladrillos” pues partía de “una lógica constructiva, realista y artesanal, para terminar en formas insospechadas y sorpresivas que llevaban el material a sus límites”.

 

Entre las obras de Dieste destacan la iglesia del Cristo Obrero en Atlántida (Canelones, 1958), Casa Dieste (Montevideo, 1963) y la Torre de Agua (Canelones, 1966). Todas están en el Uruguay.

 

Dignificar al ser humano. A su vez, Rogelio Salmona (1929-2007) propuso obras de alta factura y “cosió” sus edificios con ladrillos hechos a la medida. Él innovó en la construcción, en el espacio, pero sobre todo aportó y orientó a ciudades como Bogotá y Cartagena en beneficio de sus usuarios. Sus edificios enseñan, y su pensamiento creó escuela, historia, cultura, ciudad y arquitectura.

 

Entre su amplia trayectoria sobresalen obras como las Torres del Parque (1970), el Museo de Arte Moderno de Bogotá (1975), la Casa de Huéspedes Ilustres (1978-1986), Museo Quimbaya (1983), el Archivo General de la Nación (1994) y la Biblioteca Virgilio Barco (2001). Todas se ubican en Colombia. Salmona formó parte del estudio de Le Corbusier durante la década de 1950. Poco antes de fallecer, proyectaba el Centro Cultural Gabriel García Márquez y la nueva sede de la Alianza Colombo-Francesa.

 

La obra de Salmona concede una escala universal a la arquitectura latinoamericana. Para el reconocido arquitecto Germán Téllez, él fue “el arquitecto más brillante del siglo veinte en Colombia y en una buena parte de América Latina”. Por su obra recibió el Premio Nacional de Arquitectura (Colombia, 1977, 1986, 1988 y 1990) y el Alvar Aalto (2003), otorgado por la Asociación Finlandesa de Arquitectos.

 

Patios atemporales. Entre los valores de la obra de Salmona resalta la calidad tectónica y claridad funcional de los patios y plazas. Estos espacios conmemoran las construcciones prehispánicas de la región.

 

Influido por la Alhambra, Salmona otorgó una escala primordial a cierto tipo de espacios. Sus patios y plazas organizan sus composiciones. Estas parten de geometrías puras, cuidadosas y discretas. En varios de sus patios, Salmona incluyó finos canales de agua que amplifican la calidad sensorial de estos espacios abiertos.

 

Salmona y García Márquez son partes de la cultura universal. Ambos se vincularon a inicios de los años 90 para crear, en Cartagena de Indias, la Casa del Escritor. El arquitecto proyectó la casa de García Márquez como una pieza culta, clara y que eleva el valor mágico de los elementos históricos cartageneros.

 

La vivienda fue escrita con muros, patios, contexto e historia: muros vinculados a la ciudad amurallada, patios como elementos puros de la arquitectura, y contexto que –por la escala de la vivienda– permite ver el histórico convento de Santa Clara.

 

Torres del Parque. Las Torres del Parque son a Salmona, lo que Cien años de soledad es a Gabriel García Márquez. El proyecto se diseñó en 1970, consta de 300 unidades habitacionales y es la principal obra arquitectónica de Colombia del siglo XX, según críticos internacionales. Al visitarla se tiene la sensación única de estar dentro de una pieza maestra y de valor universal.

 

Las torres ascienden de manera giratoria desde la Plaza de Toros de Santamaría. El contexto natural del parque inmediato y los cerros de Monserrate y Guadalupe se integran con el espacio público ubicado en la base de las torres. Esta obra es “cosida” con infinidad de ladrillos e integrada al entorno y a la historia, al paisaje y a la gente. Es una lección de geometría, racionalidad constructiva, composición espacial y dinamismo volumétrico.

 

Atmósferas. Según el arquitecto suizo Peter Zumthor, la arquitectura genera “atmósferas”. Las calidades perceptibles del espacio son logradas por obras trascendentales, como las creadas por Salmona en Colombia.

 

En Costa Rica se han proyectado edificios de alta calidad basados en el ladrillo de barro, como la Dole Fresh Fruit Co. (de Bruno Stagno, Rohrmoser, 1995), la Casa Jiménez Pacheco (de Hernán Jiménez, Heredia, 1997) y la Casa Spinelli (de Franz Beer, Heredia, 1997).

 

Desde los zigurat mesopotámicos hasta las Torres del Parque bogotanas, la arquitectura ha erguido edificios magistrales basados en el ladrillo de barro. En la actualidad, la historia contemporánea continúa sumando edificios “cosidos” con estos paralelepípedos rectangulares, creando exquisitas y valiosas “atmósferas en ladrillo”.

 

Luis Diego Barahona

La Nación

Costa Rica

2008

San José

Costa Rica

info@ldbarquitectura.com

(506) 22800670

2020

El frío aire de una sabana de altura es el decorado invisible de Santafé de Bogotá. Lo que sí se ve son la vegetación andina y una armoniosa y continua imagen de terracota: los edificios construidos con ladrillo de barro expuesto.

 

Este material –abundante y emblemático en Colombia- ha sido empleado desde las civilizaciones más antiguas de la humanidad. La utilización del ladrillo es un oficio que conlleva la sapiencia constructiva de ir “cosiendo” los edificios con los pequeños volúmenes de barro.

 

Ladrillo que escala. Hace unos 4.000 años, en Mesopotamia se erigieron los zigurat . Ubicados en los actuales países de Irak e Irán, esos edificios consistían en torres escalonadas de ladrillo que albergaban templos. A ellos se accedía por medio de rampas y escalinatas.

 

Los zigurat eran las mayores alturas de sus ciudades y “conectaban” el cielo con la tierra, como el caso del zigurat de Ur. Estos templos inspiraron obras pictóricas, como La torre de Babel creada por Pieter Brueghel en 1563.

 

En el siglo XX se han creado sobresalientes obras de ladrillo de barro, tales como la Casa para Frederic C. Robie (de Frank Lloyd Wright, EE. UU., 1910), la Fábrica Fagus (de Walter Gropius, Alemania, 1914), el Ayuntamiento de Säynätsalo (de Alvar Aalto, Finlandia, 1952), el Museo de Arte Romano (de Rafael Moneo, España, 1985) y una residencia privada en Montagnola (de Mario Botta, Suiza, 1994).

 

En el uso de ese material, en Latinoamérica sobresalen los arquitectos Eladio Dieste (Uruguay) y Rogelio Salmona (Colombia). Ambos ejemplifican la calidad compositiva, la rigurosidad constructiva y el virtuosismo espacial del ladrillo.

 

Según la arquitecta y crítica Silvia Arango Eladio Dieste (1917-2000) fue conocido como el “señor de los ladrillos” pues partía de “una lógica constructiva, realista y artesanal, para terminar en formas insospechadas y sorpresivas que llevaban el material a sus límites”.

 

Entre las obras de Dieste destacan la iglesia del Cristo Obrero en Atlántida (Canelones, 1958), Casa Dieste (Montevideo, 1963) y la Torre de Agua (Canelones, 1966). Todas están en el Uruguay.

 

Dignificar al ser humano. A su vez, Rogelio Salmona (1929-2007) propuso obras de alta factura y “cosió” sus edificios con ladrillos hechos a la medida. Él innovó en la construcción, en el espacio, pero sobre todo aportó y orientó a ciudades como Bogotá y Cartagena en beneficio de sus usuarios. Sus edificios enseñan, y su pensamiento creó escuela, historia, cultura, ciudad y arquitectura.

 

Entre su amplia trayectoria sobresalen obras como las Torres del Parque (1970), el Museo de Arte Moderno de Bogotá (1975), la Casa de Huéspedes Ilustres (1978-1986), Museo Quimbaya (1983), el Archivo General de la Nación (1994) y la Biblioteca Virgilio Barco (2001). Todas se ubican en Colombia. Salmona formó parte del estudio de Le Corbusier durante la década de 1950. Poco antes de fallecer, proyectaba el Centro Cultural Gabriel García Márquez y la nueva sede de la Alianza Colombo-Francesa.

 

La obra de Salmona concede una escala universal a la arquitectura latinoamericana. Para el reconocido arquitecto Germán Téllez, él fue “el arquitecto más brillante del siglo veinte en Colombia y en una buena parte de América Latina”. Por su obra recibió el Premio Nacional de Arquitectura (Colombia, 1977, 1986, 1988 y 1990) y el Alvar Aalto (2003), otorgado por la Asociación Finlandesa de Arquitectos.

 

Patios atemporales. Entre los valores de la obra de Salmona resalta la calidad tectónica y claridad funcional de los patios y plazas. Estos espacios conmemoran las construcciones prehispánicas de la región.

 

Influido por la Alhambra, Salmona otorgó una escala primordial a cierto tipo de espacios. Sus patios y plazas organizan sus composiciones. Estas parten de geometrías puras, cuidadosas y discretas. En varios de sus patios, Salmona incluyó finos canales de agua que amplifican la calidad sensorial de estos espacios abiertos.

 

Salmona y García Márquez son partes de la cultura universal. Ambos se vincularon a inicios de los años 90 para crear, en Cartagena de Indias, la Casa del Escritor. El arquitecto proyectó la casa de García Márquez como una pieza culta, clara y que eleva el valor mágico de los elementos históricos cartageneros.

 

La vivienda fue escrita con muros, patios, contexto e historia: muros vinculados a la ciudad amurallada, patios como elementos puros de la arquitectura, y contexto que –por la escala de la vivienda– permite ver el histórico convento de Santa Clara.

 

Torres del Parque. Las Torres del Parque son a Salmona, lo que Cien años de soledad es a Gabriel García Márquez. El proyecto se diseñó en 1970, consta de 300 unidades habitacionales y es la principal obra arquitectónica de Colombia del siglo XX, según críticos internacionales. Al visitarla se tiene la sensación única de estar dentro de una pieza maestra y de valor universal.

 

Las torres ascienden de manera giratoria desde la Plaza de Toros de Santamaría. El contexto natural del parque inmediato y los cerros de Monserrate y Guadalupe se integran con el espacio público ubicado en la base de las torres. Esta obra es “cosida” con infinidad de ladrillos e integrada al entorno y a la historia, al paisaje y a la gente. Es una lección de geometría, racionalidad constructiva, composición espacial y dinamismo volumétrico.

 

Atmósferas. Según el arquitecto suizo Peter Zumthor, la arquitectura genera “atmósferas”. Las calidades perceptibles del espacio son logradas por obras trascendentales, como las creadas por Salmona en Colombia.

 

En Costa Rica se han proyectado edificios de alta calidad basados en el ladrillo de barro, como la Dole Fresh Fruit Co. (de Bruno Stagno, Rohrmoser, 1995), la Casa Jiménez Pacheco (de Hernán Jiménez, Heredia, 1997) y la Casa Spinelli (de Franz Beer, Heredia, 1997).

 

Desde los zigurat mesopotámicos hasta las Torres del Parque bogotanas, la arquitectura ha erguido edificios magistrales basados en el ladrillo de barro. En la actualidad, la historia contemporánea continúa sumando edificios “cosidos” con estos paralelepípedos rectangulares, creando exquisitas y valiosas “atmósferas en ladrillo”.