Textos · Áncora, La Nación
Campus en equilibrio
Tres ideas clave
La Ciudad Universitaria Rodrigo Facio da prioridad al peatón sobre el automóvil.
Edificios de unos cuatro pisos entre árboles crean un microclima confortable.
El control del acceso vehicular de los campus sirve de modelo para el centro de San José.
Texto completo
Algunas universidades enseñan hasta con el ejemplo pues sus campus muestran que es posible el equilibrio urbano. En cambio, las ciudades contemporáneas se tensan: sus edificaciones están próximas, y sus habitantes viven en alturas infrahumanas; sus sistemas de transporte urbano no dan más, y se rompen los equilibrios necesarios entre naturaleza y construcción.
Tres campus universitarios de Hispanoamérica contienen un urbanismo concentrado que nos aleccionan: el de la UNAM (México), el de la UCR (Costa Rica) y el de la UCV (Venezuela).
La Universidad Nacional Autónoma de México destaca por su equilibrio magistral de espacios vacíos entretejidos que van mostrando los edificios universitarios de influencia monumentalista prehispánica.
La Universidad de Costa Rica es un conjunto exquisitamente equitativo entre edificaciones y naturaleza sinuosa, donde privan de manera permanente el ser humano y su conectividad con el espacio natural y colectivo.
La Universidad Central de Venezuela presenta un autor excepcional, Carlos Raúl Villanueva. Este arquitecto creó edificios magníficos que renovaron estilos, se adaptaron impecablemente al clima e integraron rigurosamente el arte y la arquitectura.
Calidad colectiva. Dentro de la densa y desbordada Ciudad de México, la UNAM construye –en varios actos– un conjunto impecable, histórico y moderno.
La obra se inauguró en 1952 e incluye, en su casco antiguo, la Torre de Rectoría, la Biblioteca Central, las islas del jardín central, la Torre de Humanidades y las facultades de Filosofía y Letras, Derecho, Medicina, Odontología, Economía y Arquitectura.
En junio del 2007, el campus de la UNAM fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, entidad que otorgó tal reconocimiento al considerar que el conjunto “demuestra de manera sobresaliente la consolidación de la arquitectura moderna en América Latina con acentos locales”.
Actualmente, la oficina de proyectos especiales de la UNAM –dirigida por el arquitecto Felipe Leal– ha construido unos cuarenta edificios de carácter contemporáneo en los últimos tres años.
Dentro de estas obras sobresale el Museo Universitario de Arte Contemporáneo, diseñado por el arquitecto Teodoro González de León.
Humanismo. La UCR es uno de los mejores conjuntos urbanos de Centroamérica. Esta calidad la otorgan la colocación y la calidad de sus edificios, interconectados por superficies y ejes sinuosos que vinculan al ser humano con la naturaleza de manera permanente.
Esa situación produce, en la Ciudad Universitaria Rodrigo Facio, unas calidades sobresalientes en materia de espacio público, prioridad de las circulaciones peatonales frente al automóvil, y fortalecimiento social pues promueve la comunicación entre los usuarios.
La UCR contiene edificaciones que se elevan en una altura promedio “humanista” de cuatro pisos. Estas cotas recuerdan las alturas –idóneas para el ser humano– empleadas en los edificios de la Edad Media y se equilibran con las alturas de los árboles presentes en el conjunto. Un armonioso “manto orgánico” define las cumbres de los edificios y de la masa vegetal que cubre el campus. Esta realidad magnífica genera un microclima confortable para los usuarios.
Control vehicular. El auto llegó en el siglo XX a tensar los diseños urbanos. En los campus universitarios modernos –como el de la UCR– no se ha permitido su ingreso masivo. En su lugar prevalece un control riguroso de acceso.
Hoy, la UCR es el único lugar del país donde el peatón tiene una prioridad que se le respeta: el vehículo pasa a un segundo plano.
Ambas características urbanas (control de acceso vehicular y prioridad del peatón) invitan a replantear las ciudades costarricenses con nuevos esquemas de transporte público.
En ellas debe fomentarse la peatonización y las ciclovías; además, debe delimitarse una cantidad máxima de autos que ingresen a ciertos sectores (por ejemplo al centro de San José).
Equilibrio ambiental. Si la UCR equilibra magistralmente edificios y zonas verdes, la Universidad Central de Venezuela ofrece una cátedra única de “diseño sostenible” (pro ambiental) y una cohesión atenta entre arte y arquitectura.
La obra maestra de Villanueva es una “utopía moderna construida”, conformada por 89 edificios. El conjunto –también declarado Patrimonio de la Humanidad– se realizó durante dos décadas y en un terreno de 164 hectáreas.
Villanueva logró que artistas venezolanos y extranjeros creasen obras de gran formato integradas al campus. Sus piezas de arte se han convertido en símbolos universitarios. El conjunto de estas obras incluye creaciones de Jean Arp, Henri Laurens y Fernand Léger, y la obra maestra Platillos voladores, de Alexander Calder, ubicada en el cielo raso del Aula Magna.
Esas obras muestran una equilibrada fusión arquitectónico-artística que confirma la propuesta humanista y cultural de la universidad venezolana.
La UCV sintetiza los elementos que favorecen el diseño bioclimático. Villanueva propone “elementos plásticos utilizados en defensa contra los elementos (Sol y lluvia)”. Entre estos, el arquitecto menciona algunos ejemplos: el alero, el balcón, la celosía, el corredor y el patio.
Estos elementos los modifica para crear una versión única del Modernismo Latinoamericano que recuerda los tamizajes de las fachadas texturizadas arábicas.
Acrópolis contemporáneas. Los campus universitarios modernos son las acrópolis del siglo XX. Por sus cualidades y calidades, estos conjuntos urbanos ejemplifican sabiamente el equilibrio que debe haber entre el ser humano, la arquitectura, la cultura y la historia.
A inicios de este siglo, las reflexiones urbanas cuentan con los campus universitarios como referentes de gran factura. Los conjuntos construidos en la Ciudad de México, San José y Caracas aleccionan de manera perenne, resguardan la evolución del urbanismo del siglo XX y equilibran las esencias culturales del ser humano.
Qué significa hoy
El texto toma a la UCR como prueba local de que se puede limitar el automóvil. Propone llevar esa lección a las ciudades costarricenses con transporte público, peatonización, ciclovías y un máximo de autos para sectores como el centro de San José.