Textos · Áncora, La Nación
La belleza de los inicios puros
Tres ideas clave
Louis Kahn buscaba el inicio de cada proyecto en el umbral donde se encuentran la luz y el silencio.
Las formas puras son neutras y atemporales y han inspirado obras desde las pirámides hasta la arquitectura contemporánea.
Tras la crisis la arquitectura debe revisarse y apostar por la racionalidad y la energía del Sol.
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En ocasiones, para iniciar el día en Costa Rica desayunamos un delicioso gallo pinto acompañado con un huevo pateado. Este nos recuerda el dilema milenario acerca del huevo y la gallina. ¿Qué fue primero? Esta disyuntiva ha tenido sus respuestas encontradas. Para el físico Stephen Hawking, primero fue el huevo; para los sectores teológicos y la evolución teísta, primero fue la gallina. Para Aristóteles, ambos han existido siempre.
En todo caso, la cuestión es que los huevos pateados son un nutritivo desayuno, y que los inicios son apasionantes. Los inicios definen muchos acontecimientos de nuestra vida y determinan una composición artística –como una sinfonía– o una partida de ajedrez.
Por ejemplo, la Quinta sinfonía de Beethoven comienza con cuatro notas ampliamente conocidas. Este famoso ta-tata-taaa se expresa dos veces y los sigue una composición musical exquisita. En ajedrez, el comienzo puede definir una partida.
Inicios que inspiran. En la arquitectura, la “primera piedra” fundamenta las construcciones y simboliza el comienzo de una nueva edificación. “Los inicios me llenan de maravilla”, decía el arquitecto-filósofo Louis Kahn (1901-1974).
Kahn inició su vida en Estonia y desarrolló casi toda su valiosa obra arquitectónica y urbanística en los Estados Unidos. A él le interesó comprender ese “primer instante del ser de algo”. Valoraba el inicio de las cosas y procuraba “leer” los primeros capítulos del “volumen 0”. Con este accionar, Kahn descubría el momento de inspiración de cada proyecto de arquitectura.
Ese momento primario consistía en una especie de umbral que contenía el encuentro entre la luz y el silencio, según afirmaba Kahn.
La luz se puede entender como “escultor” de los espacios arquitectónicos, y el silencio, como el momento propicio para comprender la esencia de cada proyecto. Para Kahn, aquel umbral era “el punto de encuentro de las inspiraciones” y una de las mayores era “la voluntad de aprender”.
Platonismo puro. El aprendizaje del ser humano se remonta muchas veces a formas platónicas y puras, como las pirámides egipcias y las esferas costarricenses prehispánicas. Estos han sido puntos de partida para obras contemporáneas, como los “génesis” de Jiménez Deredia.
La búsqueda de las formas puras también tuvo eco en los inicios del movimiento moderno con las propuestas de Etienne-Louis Boullée. Tal es el caso del Cenotafio a Newton (cenotafio es un monumento funerario en el que falta el cadáver). Tal proyecto, de 1784, nunca se construyó; consistió en una esfera pura de 150 metros de alto hundida en una base circular.
Boullée propuso diseños basados en formas platónicas, sin decoración fortuita. Sus ideas influyeron en la Beaux-Arts a finales del siglo XIX. Para comunicar esos planteamientos, Boullée dominó la técnica del dibujo; presentó así diseños internos puros con iluminaciones innovadoras para su época.
Partir de formas puras ha inspirado las obras contemporáneas de arquitectos: Kahn, Aldo Rossi (Italia) y Miguel Ángel Roca (Argentina). A su vez, el cubo puro ha sido el punto de partida de una serie de casas proyectadas por el estadounidense Peter Eisenman, que después se fragmentaron.
Las formas puras son neutras, originales y atemporales, y dan origen a formas más complejas. Hoy es evidente un “desgaste” en la arquitectura pues en ocasiones insiste en desconfigurar hasta el límite las mismas formas y en crear imágenes –más que arquitectura– llenas de complejidad formal.
Moverse al origen. Goethe llamó “música congelada” a la arquitectura, pero más bien es “música construida”. La arquitectura contiene movimiento porque, al recorrerla, se viven sus espacios construidos en el tiempo, al igual que una buena sinfonía.
Kahn comprendió eso y potenció el diseño de los recorridos en sus obras, como en el caso del Instituto Salk (California, 1975), la Asamblea Nacional de Daka (Bangladesh, 1974) y la Biblioteca de la Academia Phillips Exeter (New Hampshire, 1972).
También en el caso del Teotihuacán (México), se puede hablar de recorridos entre formas puras. Este conjunto maravilloso enseña de manera clara la relación de la pirámide de la Luna con el cerro Gordo. Ambos montículos –uno arquitectónico y otro natural– se “fusionan” mientras uno transita por la calzada de los Muertos.
A finales del siglo pasado, los diseños exuberantes de arquitectas como Zaha Hadid, resultaron sumamente atractivos a los medios de comunicación. Hoy en día, sus diseños atraen a coleccionistas.
En la actualidad, tras la crisis económica, la arquitectura debe “autorrevisarse”. Para esto debe examinar sus inicios más esenciales y contemplar de manera rigurosa su contexto y su contemporaneidad.
Este año se inició con noticias graves, como la catástrofe en Haití. Este país debe volver a comenzar desde sus mismos escombros. A su vez, en épocas de posguerra, surgen la practicidad y el valor de la modulación funcional, la racionalidad constructiva y la economía de los materiales. En estos casos, los excesos son innecesarios.
Nuevo inicio. En Costa Rica comenzamos el año con elecciones y un próximo gobierno. Esta situación debe motivarnos a examinar nuestras políticas de convivencia con la naturaleza. Tras la crisis económica, dicha revisión invita a aplicar criterios de racionalidad urbana y arquitectónica que basen su energía en el Sol. Nuestra estrella esférica, “platónica” y en movimiento, puede definirnos así un nuevo inicio, de criterios proambientales.
La autorrevisión de lo construido inspira a crear una mejor ciudad, donde los excesos sean superfluos y el aprovechamiento de la energía sea primordial.
Las formas puras enseñan por su valor perenne. Al final de cuentas, los inicios, que tanto amaba Kahn, reflejan la riqueza que tenemos al poder replantearnos nuestra propia existencia.
Qué significa hoy
Frente al exceso de formas complejas el texto propone volver a lo esencial. Para Costa Rica esto significa construir con racionalidad, economía de materiales y aprovechamiento de la energía solar. Una ciudad sin excesos convive mejor con su naturaleza.